La UE apremia al Reino Unido para que abra ya la negociación de salida

Donald Tusk pide a Londres que, cuanto antes active el Artículo 50, «mejor»

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Londres / e. la voz

Lejos del tono conciliador y compresivo ante la complicada negociación del brexit que mostró hace unas semanas la canciller alemana, Angela Merkel, durante la visita a Berlín de la primera ministra británica, Theresa May, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la emplazó ayer a abrir el proceso «cuanto antes mejor» y le dejó claro que «la pelota» para redefinir las relaciones «está ahora en su tejado». En una reunión celebrada en Downing Street, la primera entre ambos desde que May sustituyó a David Cameron, Tusk trasladó a la líder conservadora la impaciencia que sienten el resto de 27 países miembros por saber cómo será el proceso cuando ya están a punto de cumplirse tres meses del referendo. «Soy consciente de que no es fácil, pero espero que estéis listos para iniciar el proceso tan pronto como sea posible», exigió.

Pese a la urgencia que le trasladó, Tusk tiene claro que el disparo de salida de las negociaciones no se producirá en la próxima cumbre europea, que se celebrará la semana que viene en Bratislava ya sin presencia británica. Para que eso ocurriese, se necesitaría la notificación formal de que Londres quiere poner en marcha el Artículo 50, un paso que May no dará hasta el 2017 entre otras razones porque antes tiene que conciliar las posturas divergentes y enfrentadas que ya han surgido dentro de su gabinete en relación con la llegada de migrantes comunitarios y la pertenencia o no al Mercado Común.

La prensa británica especuló ayer con que, si bien Londres no tendrá voz en la cumbre de Bratislava, será «un elefante en la habitación», una expresión metafórica en inglés que hace referencia a una realidad tan evidente que no puede pasar inadvertida para los que estén presentes en la sala. Tusk, ninguneado hasta ahora por la estrategia de Downing Street, que prefirió encuentros bilaterales con jefes de gobierno, quiso contrarrestar esa visión y dijo que la cumbre no será sobre el Reino Unido, sino sobre la Unión Europea, una vez que este ha decidido irse.

Lejos de darse por aludida por su interlocutor, una fría May le explicó que su Gobierno tiene que analizar la situación de forma «sobria y considerada» antes de tomar decisiones precipitadas y a la ligera. O sea, nada de activar el reloj. Por el momento, la estrategia de Londres parece centrarse en hacer un trabajo de puertas adentro. La agenda de esta semana de la primera ministra incluye presidir un subcomité para la salida de la Unión Europea centrado en el comercio. Tratarán las conversaciones preliminares para que Australia y Reino Unido tengan un nuevo acuerdo comercial, pero la mirada también está puesta en otros países como India, México, Corea del Sur y Singapur. El ministro para el brexit, David Davis, pronostica que la negociación de intercambios comerciales con Bruselas no será igual de fácil si no hay una cesión en política migratoria.

El mensaje que envió Bruselas fue la elección del veterano político y ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, como negociador del Parlamento europeo para el brexit. La elección ha resultado polémica a los ojos de Londres, pues tras el referendo del 23 de junio y las sucesivas dimisiones de David Cameron, Boris Johnson y Nigel Farage, Verhofstadt no tuvo reparos en decir que se comportaban «como ratas huyendo de un barco que se hunde».

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