«No hay lugar seguro en Alepo»

Los dos millones de habitantes de la ciudad siria se quedan sin agua tras los intensos bombardeos del régimen

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Al menos 32 civiles han muerto este sábado en los barrios rebeldes de Alepo, devastados por una lluvia de bombas lanzada por las fuerzas del gobierno sirio y su aliado ruso, tras otro fracaso en las negociaciones entre Washington y Moscú sobre una tregua. Entre las víctimas figuran siete civiles -entre las raras personas que se aventuran al exterior para buscar comida- que hacían cola para comprar yogur en un mercado del barrio de Bustan Al Qasr, según la organización Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

La ciudad de Alepo dibuja un escenario trágico, con restos de cadáveres esparcidos en el suelo, en medio de un baño de sangre. Las clínicas estaban desbordadas con la llegada de nuevos heridos. Bustan al Qasr se halla en la línea que divide la zona gubernamental de la ciudad, en el oeste, de los barrios controlados por los rebeldes, en el este.

«La gente ha bautizado la jornada de hoy como 'el día del juicio final», se quejó un activista. Al Asani indicó que el barrio más castigado por los bombardeos ha sido el de Bustan al Qasr, donde al menos trece personas han perdido la vida y decenas han resultado heridas. «No hay lugar donde protegerse en Alepo», sentenció este activista, quien agregó que las fuerzas rusas están atacando la urbe con un tipo de cohetes que ocasionan grandes temblores de tierra al impactar en el suelo.

Para mayor sufrimiento, los casi dos millones de habitantes de Alepo carecían este sábado de agua debido a los bombardeos de la noche anterior. La Unicef teme una «catastrófica aparición de enfermedades» a causa de la falta de agua potable, en particular entre los niños. Alepo, antigua capital económica y segunda mayor ciudad del país, se ha convertido en el principal botín de la guerra en Siria, y por ello es una de las localidades más azotadas por un conflicto que en cinco años ha causado más de 300.000 muertos.

De la floreciente ciudad y su centro histórico, reputado en todo el mundo por haber sido habitado de manera ininterrumpida desde al menos 4.000 años antes de Cristo, apenas queda hoy un campo de ruinas y desolación.

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Fracaso diplomático

A pesar de una reunión en Nueva York de los jefes de la diplomacia estadounidense, John Kerry, y ruso, Serguei Lavrov, cuyos países apoyan a bandos opuestos, la comunidad internacional parece incapaz de frenar este conflicto. Un alto el fuego de una semana, impulsado por Moscú y Washington, terminó el lunes pasado sin que la ayuda humanitaria hubiese llegado a la parte de Alepo asediada por el régimen. Ambas potencias se acusan mutuamente de haberlo violado.

Los habitantes de los barrios rebeldes de Alepo estaban encerrados en sus casas este sábado por la mañana cuando ocurrieron los nuevos bombardeos. El OSDH informó que hubo bombardeos de la aviación rusa y que los helicópteros del régimen lanzaron barriles con explosivos por segunda noche consecutiva. «El régimen golpea duramente esta zona porque quiere impulsar a la gente a irse hacia los sectores de Alepo controlados por el gobierno y así retomar» las zonas rebeldes, afirmó Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

El ejército pidió esta semana a los habitantes que se alejaran de las posiciones de los grupos rebeldes y aseguró que los civiles que quisieran abandonar estas zonas en dirección al sector progubernamental no serían detenidos. El viernes al menos 47 civiles -entre ellos siete niños- perdieron ya la vida en los bombardeos, según un nuevo balance del OSDH.

Bombardeo intencional

El bombardeo aéreo contra tropas sirias realizado por la coalición internacional liderada por Estados Unidos hace una semana fue «intencional» y no un error como señaló Estados Unidos, dijo en la ONU el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Walid Muallem. «El gobierno sirio sostiene que Estados Unidos es responsable completamente por esta agresión, porque los hechos muestran que fue un ataque intencional, y no un error, aunque Estados Unidos asegure lo contrario», dijo Muallem ante la Asamblea General.

Decenas de soldados sirios murieron en el bombardeo del 17 de septiembre en la ciudad de Deir Ezzor, controlada por el grupo yihadista Estado Islámico. Estados Unidos lamentó las vidas perdidas y argumentó que la coalición creyó que se trataba de un blanco del EI y prometió investigar el incidente. «Nosotros, en Siria, estamos combatiendo el terrorismo en nombre de todo el mundo», afirmó.

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