Putin avanza un paso más en su escalada militar en Siria

Dos buques lanzamisiles se unen a la flota en espera de un portaviones

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Redacción / La Voz

Rusia prosigue el refuerzo de su despliegue militar en Siria, en medio de la escalada de tensión con EE.UU. Un día después de confirmar la instalación de baterías de misiles antiaéreos S-300 en la base naval de Tartús, el Ministerio de Defensa ruso anunció el envío de dos corbetas artilladas con misiles de crucero de largo alcance Kalibr, que se unirán al grupo naval destacado frente a las costas sirias. Un «aperitivo» en espera de la llegada en las próximas semanas del portaviones Almirante Kuznetsov, el buque insignia de la Armada rusa.

Las corbetas Serpujov y Zelioni Dol pertenecen a la Flota del mar Negro con base en Sebastopol (Crimea) y ya participaron en agosto en la ofensiva. El refuerzo militar es una seria advertencia contra cualquiera que se atreva a atacar a las tropas siria o rusas.

En la inauguración de la legislatura de la Duma, Vladimir Putin reivindicó «el derecho supremo histórico de Rusia de ser un país fuerte» y a defender su posición en el escenario mundial.

Petición a la Duma

Las primeras tareas de los 450 diputados llevan el sello del enfrentamiento entre Rusia y Estados Unidos: la suspensión del acuerdo suscrito sobre la reconversión del plutonio procedente de ojivas nucleares, y la aprobación de fondos para la base aérea de Hmeimim en Siria, donde parte la aviación rusa para bombardear. La lealtad de la Duma a Putin está fuera de duda: el ideólogo del Kremlin, Viacheslav Volodin, está al frente de Cámara, y 344 de sus diputados pertenecen a Rusia Unida, de Putin. Con los liberales fuera, la supuesta oposición sigue a pies juntillas los deseos del Gobierno.

El refuerzo ruso coincidió con el sorpresivo anuncio del Ejército sirio de que «reducirá» los bombardeos aéreos y terrestres en Alepo «para permitir a los civiles huir a zonas seguras», según informó la agencia estatal Sana. El régimen ofrece ahora el corredor humanitario que la ONU y oenegés llevan demandando desde el inicio hace dos semanas de la brutal ofensiva para reconquistar la ciudad. La mitad de los 25.000 habitantes del este de Alepo quieren abandonar la ciudad, según la ONU.

Un experto de las Naciones Unidas informó ayer que el análisis de las imágenes del mortífero ataque contra un convoy con ayuda humanitaria cerca de Alepo el 12 de septiembre muestra que fue un bombardeo aéreo.

A pesar de la ruptura del diálogo y las acusaciones mutuas, los jefes de la diplomacia de EE.UU., John Kerry, y de Rusia, Serguéi Lavrov, retomaron ayer los contactos telefónicos, antes de que su homologo francés, Jean-Marc Ayrault, viaje hoy a Moscú y mañana a Washington.

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