¿Y si Trump no llega a la Casa Blanca?

El candidato republicano podría quedarse a las puertas de ser presidente el 19 de diciembre y Hillary Clinton aún podría gobernar Estados Unidos


La Voz / Redacción

Si todo va según lo esperado, el próximo 19 de diciembre  Donald Trump será investido el presidente número 45 de Estados Unidos. Sin embargo (y a pesar de haber ganado las elecciones), al republicano las cosas podrían torcérsele en el último momento. La explicación reside en la votación del consejo electoral, el organismo encargado de investir al que será el futuro gobernante del país. Aunque, en general, este se encarga de ratificar lo que han decidido las urnas, en esta ocasión la polémica surgida en torno al magnate y el malestar social generado tras el 8 de noviembre podría decantar la balanza de la presidencia en favor de Hillary Clinton.

No hay que olvidar que los estadounidenses no votan directamente por un candidato, sino por sus representantes estatales (también llamados electores), que son quienes realmente deciden quién será el presidente. Y a estos la ley estadounidense no les obliga a votar por el candidato que ganó las elecciones en su correspondiente estado. Sin embargo, lo normal es que así lo hagan. Aunque han sido contadas las ocasiones en las que los electores han votado por el candidato contrario, algunos medios estadounidenses apuntan a que en esta ocasión muchos podrían votar por Clinton en vista de la controversia que rodea a Trump y a sus promesas electorales.  

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Los electores encargados de votar quién será el próximo presidente o presidenta de Estados Unidos tienen tres opciones: pueden cumplir a rajatabla con lo elegido en las urnas y votar por Trump, pueden abstenerse o, contradiciendo a los colegios electorales, pueden dar su voto directamente a Hillary Clinton, que necesita un total de 270 (de 538) para convertirse en presidenta. Hay que recordar que la demócrata ganó al republicano en número de votos (con casi 400.000 de diferencia), pero no en colegios, donde obtuvo solo 228, 60 menos que su contrincante.

Que Donald Trump se quede a las puertas de ser presidente del país norteamericano es una posibilidad muy remota, pero una posibilidad al fin y al cabo que, además, está amparada por la ley. Eso sí, en una treintena de estados la legislación propia puede acarrear a los díscolos la imposición de multas de hasta 1.000 dólares o la suspensión directa de su cargo. La última vez que un elector votó por el candidato contrario al ganador en su estado fue en 1972, según la Conferencia Nacional de Legislaturas del Estado, por lo que si esa situación se volviese a repetir sería algo insólito, la primera vez que ocurriría en todo el siglo XXI.   

La posibilidad de que Clinton, y no Trump, alcance finalmente la presidencia del país estadounidense está siendo uno de los temas más comentados en los medios de comunicación del país. Tanto es así que simpatizantes de la candidata demócrata han creado una petición en la plataforma on-line Change.org pidiendo directamente a los electores que voten por la que todavía podría ser la primera mujer en presidir Estados Unidos, y que ya cuenta con más de 4 millones de firmas. Improbable, pero no imposible.

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