Trump confía la Sanidad de EE.UU. a un detractor de la reforma de Obama

El magnate insta a quitar la ciudadanía a quienes quemen la bandera de EE.UU.

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Nueva York / Corresponsal

Donald Trump ha optado por el congresista y cirujano Tom Price como próximo secretario de Salud y Servicios Humanos. El nombramiento no es un buen presagio para la reforma sanitaria de Barack Obama. Price es acérrimo detractor. «El Obamacare impide a los médicos y pacientes tomar decisiones médicas», dijo desde su escaño en el Congreso. Ahora será él el encargado de desmantelarla, si finalmente Trump cumple con su promesa electoral. Su cargo debe ser confirmado por el Senado, donde los demócratas ya se echan las manos a la cabeza. «Es como pedir que un zorro vigile un gallinero», dijo el senador Chuck Schumer.

Elaine Chao se perfila como secretaria de Transportes, otro nombramiento que agradará al establishment. Chao tiene 63 años y fue secretaria de Trabajo durante el Gobierno de George W. Bush siendo la primera asiática-estadounidense en servir en un gabinete presidencial. Ahora, será la tercera mujer en la Administración Trump, que sigue definiendo su estrategia entre fuertes luchas internas al respecto de la silla del secretario de Estado. El magnate volvió ayer a poner nerviosos a sus más leales tras su segunda reunión con Mitt Romney.

La transición presidencial es un reflejo de su campaña. En las últimas horas, ha vuelto a recurrir a su retórica más incendiaria para enfrentarse a la Primera Enmienda, proponiendo la cárcel o la retirada de la ciudadanía a todos aquellos que quemen la bandera de Estados Unidos, una forma de protesta protegida en la Constitución.

Su sugerencia ha venido precedida por una avalancha de tuits, en los que Trump compartía mensajes (algunos de adolescentes) que respaldaban su falsa acusación de fraude electoral.

No es nada nuevo que el empresario propague diversas teorías de la conspiración, lo que sí es una novedad, es que las sostenga como presidente electo y que ni él, ni su equipo, presenten ninguna evidencia de sus afirmaciones. Al contrario, Trump carga contra aquellos que piden pruebas, evidenciando su desprecio por los hechos y su gusto por los bulos.

«Lo más perturbador de este nuevo panorama es el surgimiento de un presidente cuya naturaleza como mentiroso está más allá de lo que nuestras instituciones puedan manejar», reflexiona James Fallows en The Atlantic.

Así, la prensa se enfrenta al desafío de informar sobre alguien que disfruta en el terreno del infundio y que no está cómodo sin el aplauso. Mañana, el magnate se dará un baño de masas en Cincinnati, Ohio, como primer destino de su gira de agradecimiento por su victoria electoral.

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