Obama asegura que los ciberataques no deslegitiman la victoria de Trump

Clinton insiste en que perdió las elecciones por una agresión sin precedentes»

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NUEVA YORK / CORRESPONSAL

«Tenemos que pensar en lo que está pasando en nuestra cultura política», dijo ayer Barack Obama. Fue uno de los mensajes que quiso dejar claro. Centrar el foco de atención en la debilidad de un sistema político en el que el problema ya no es solo que Rusia haya interferido en las elecciones, sino la concepción que se tiene al respecto. «Estos son hechos, no conjeturas», dijo sobre el ciberataque ruso contra el Comité Nacional Demócrata.

El aviso se transmitió con tono contundente, mucho más serio de lo habitual, el mismo que Obama había utilizado con el propio Vladimir Putin la última vez que se vieron en el mes de septiembre: «Le dije que parara, que habría consecuencias», reveló el americano. Pero la advertencia llegó demasiado tarde, la filtración a Wikileaks ya se había producido.

Horas antes de esta confesión, Obama ya había anunciado represalias por la injerencia rusa: «Tomaremos medidas y lo vamos a hacer en el momento y en el lugar que decidamos».

Ayer, antes de emprender viaje a Hawái para disfrutar de sus vacaciones navideñas, lo repitió y explicó que si no actuaron antes fue porque querían defender la limpieza de los comicios.

Obama justificó así un silencio que el propio Donald Trump le echó en cara recientemente. «Queríamos tenerlo confirmado, si no hubiese sido el caos político», insistió, pero añadió que el ataque no manipuló las maquinas de votación y es válido el recuento final, que dio el triunfo a Trump.

Desde su atril defendió además a Hillary Clinton ante unos medios que, según él, no le trataron «de manera justa». La demócrata precisamente ya había atribuido su derrota al hackeo: «Es un ataque contra nuestro país, una agresión sin precedentes», dijo la demócrata en una reunión.

El Kremlin se desmarca

Mientras tanto, un Kremlin cada vez más arrinconado, elevaba el tono y calificaba de «indecentes» las acusaciones de EE.UU. «Hay que aportar de una vez por todas alguna prueba», exigía Dmitri Peskov, portavoz de Putin.

Lo que Peskov no sabía es que casi al mismo tiempo de su petición, desde el FBI daban un paso atrás en sus consideraciones y finalmente respaldaban la opinión de la CIA según la cual Rusia intervino en el proceso electoral estadounidense para ayudar a ganar a Trump. «Casi nada se hace en Rusia sin que Putin lo sepa», añadió Obama para ratificar las pruebas recabadas sobre los ciberataques a su país.

Falta por ver ahora si Trump cambiará su política de mano tendida hacia Rusia tras los últimos acontecimientos y a las advertencias que estaría recibiendo internamente. Varios expertos apuntan a que su empeño por lavar la cara al dirigente ruso podría perjudicar a algunos de sus nombramientos en el Senado, como es el caso de Rex Tillerson, próximo secretario de Estado.

Para evitarlo, algunos pesos pesados como el exvicepresidente, Dick Cheney, estarían intentando suavizar la postura de algunos senadores como Marco Rubio, que no vieron con buenos ojos la colocación de un amigo de Putin al frente de la diplomacia estadounidense.

El nuevo embajador en Israel es un halcón que quiere llevar la embajada a Jerusalén

La designación de David Friedman como nuevo embajador de EE.UU. en Israel, apunta a que como ya prometió el magnate, habrá un giro sustancial en las políticas estadounidenses con respecto a la región.

Friedman, que carece de experiencia diplomática, no solo defiende la legalidad de los asentamientos israelíes en Cisjordania, sino que está dispuesto a trasladar la embajada desde Tel Aviv a Jerusalén, a pesar de que Washington y buena parte de la comunidad internacional, no la reconoce como capital. Incluso Palestina amenazó con romper las conversaciones de paz si los estadounidenses dan ese paso.

De producirse la mudanza, no sería ninguna sorpresa. El propio Trump se comprometió a ejecutar ese movimiento que EE.UU. ha tratado de esquivar durante años para no desestabilizar Oriente Medio. «Estoy deseando trabajar desde la embajada estadounidense en la capital eterna de Israel», confirmó Friedman.

Su elección ha sido calificada como irresponsable por parte de los israelíes más progresistas en Washington. Tanto es así que el diario Haaretz ha revelado que las posiciones de Friedman son propias del ala más conservadora. The New York Times cuenta que en una ocasión, Friedman comparó a los judíos liberales en EE.UU. con los que ayudaron a los nazis en el holocausto.

A sus 57 años, Friedman es abogado especializado en empresas en bancarrota y fue letrado de Trump en el litigio que mantuvo con sus casinos en Atlantic City.

Pagan casi 68.000 dólares por tomar un café con Ivanka

Los Trump han vuelto a desatar la polémica tras intentar vender un café con Ivanka. La cita la había propuesto su hermano Eric a la web Charitybuzz, dedicada a subastar encuentros con celebridades para después destinar los fondos a una buena causa. En el caso de la hija predilecta de Donald Trump, la recaudación se daría a la Fundación de Eric y en beneficio del hospital infantil St. Jude.

La puja inicial fue de 50.000 dólares, aunque un postor ofreció 67.888 dólares por poder conocer a Ivanka.

Tras varias críticas por las implicaciones que puede tener el hecho de vender tiempo libre de la familia presidencial, el anuncio se retiró de manera abrupta y sin explicaciones.

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