Las 8 cosas a tener en cuenta para saber si la investidura de Trump es un fracaso

El discurso del nuevo presidente, el número de asistentes, los artistas que actuarán en la ceremonia o la audiencia mundial del acontecimiento son aspectos clave

Así será la ceremonia de investidura Así será la ceremonia de investidura

A pocas horas de que Donald Trump sea investido el presidente número 45 de Estados Unidos, la ceremonia de su investidura se perfila como un evento mucho más austero que la llegada de Obama a la Casa Blanca en el 2009. Las comparaciones son odiosas y, para disgusto del futuro presidente, la acogida que tuvo el primer dirigente negro del país parece que ya supera, y de lejos, a la del magnate.

Estos son algunos aspectos a tener en cuenta para valorar el éxito o el fracaso de la investidura de Donald Trump.

La importancia de las horas previas

Aunque la llegada de Obama a la Casa Blanca tuvo lugar el 20 de enero del 2009, varios días antes el entonces presidente electo ya se daba baños de masas. En concreto, a dos días de jurar el cargo Obama asistió a un concierto en su honor en el centro de Washington al que asistieron cerca de 400.000 personas que lo ovacionaron cuando dijo aquello de: «Podemos lograr cualquier cosa».

La flor y nata del mundo de la música a nivel mundial, como Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Shakira y James Taylor, asistieron a aquel acto, además de otros famosos como los actores Tom Hanks y Denzel Washington, el golfista Tiger Woods o el político Martin Luther King III, hijo del célebre autor de I have a dream.

Un día después, veinticuatro horas antes de la investidura, Obama visitó el hospital Walter Redd, desayunó con 3.000 indigentes y participó en un acto homenaje a Martin Luther King, en conmemoración del 80 aniversario de su nacimiento. Buena parte de los estadounidenses estaban convencidos de que el nuevo presidente haría realidad aquel sueño del líder de los derechos civiles.

En el caso de Donald Trump, las horas previas a su investidura han transcurrido sin eventos especiales ni grandes aglomeraciones más allá de los actos tradicionales. En lugar de la ilusión creada por la inminente llegada al poder de Obama, el republicano ha generado expectación por quiénes serían los artistas que accederían a actuar en su puesta de largo y quién el diseñador que vestiría a Melania Trump ante la desbandada de muchos grandes nombres.

Por no hablar de polémicas recientes como el desprecio del magnate a la actriz Meryl Streep en Twitter -tras las críticas vertidas por esta hacia el presidente electo en la gala de los Globos de Oro- o el encontronazo con un periodista de la CNN.

El número de asistentes

Otro factor a tener en cuenta para medir el éxito de la investidura de Trump es el número de personas que asistirán a la cita de este viernes. En el caso de Obama, cerca de 2 millones de personas abarrotaron los alrededores del Capitolio para ser testigos directos del acontecimiento. Fue una cifra histórica.

De hecho, días antes de la cita las cafeterías de los alrededores estaban abarrotadas y los vendedores ambulantes de camisetas con el rostro del presidente electo se habían quedado sin existencias.

Nada que ver con lo que se prevé para la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. Las autoridades no esperan más de un millón de asistentes y el desfile, que será más discreto y más corto, durará solo 90 minutos, mucho menos de lo habitual y muy alejado de la intención inicial que publicó en su día The New York Times: un desfile en la Quinta Avenida y la llegada a Washington en helicóptero.

A pesar de ello, Trump es optimista y este martes publicó un mensaje en las redes sociales en el que aseguraba que «la gente está llegando a Washington en números récord». «Los Bikers for Trump -un colectivo de unos 5.000 moteros simpatizantes- están en camino. ¡Será un gran jueves, viernes y sábado!», añadió el futuro presidente.

Las protestas

Los actos de protesta son comunes a todas las ceremonias de investidura en Estados Unidos. Ni siquiera las dos de Obama estuvieron exentas de ellos, entre los que se encontraban colectivos contra el aborto, el gasto militar y las personas homosexuales.

Sin embargo -y a pesar del frío que pronostican las agencias meteorológicas para este viernes-, se esperan casi una treintena de protestas durante la ceremonia, cuando lo habitual es que se produzcan cinco o seis.

Uno de los colectivos más notorios que ha confirmado su presencia para protestar contra Trump es el grupo liderado por el cineasta Michael Moore, Disrupt J20, aparte de numerosas agrupaciones por los derechos civiles y contra el racismo. Además, un día después de la investidura tendrá lugar la Marcha de las Mujeres, en la que participarán unas 200.000 personas, entre ellas las actrices Scarlett Johansson y Julianne Moore, además de la cantante Katy Perry

El pinchazo en la popularidad

Donald Trump está a punto de convertirse en el presidente máis impopular de los últimos 40 años a su llegada a la Casa Blanca. Así lo reveló una última encuesta en la que el 40 % de los entrevistados tienen una opinión desfavorable del republicano, mientras que Obama llegó a la investidura con un 84 % de aprobación y Bill Clinton y George W. Bush con un 67 % y un 61 %, respectivamente.

La reacción de Trump a esta encuesta fue de rechazo y la tachó de estar «amañada, como las de antes». «Los mismos que elaboraron las falsas encuestas electorales, que estaban tan equivocadas, están haciendo encuestas sobre los índices de aprobación», escribió el que está a punto de convertirse en presidente en su cuenta de Twitter.

Los errores en la jura

Pero no todo fue perfecto en la ceremonia de investidura de Barack Obama. Aunque terminó siendo una anécdota, el presidente saliente de Estados Unidos tuvo que repetir el juramento de su cargo un día después por un error en la lectura del texto.

En el acto oficial, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, leyó incorrectamente una parte del juramento al cambiar de lugar la palabra «fielmente», por lo que indujo a error a Obama. Así, la jura decidió repetirse un día después en un acto privado «por precaución».

Teniendo en cuenta que se trató de un error humano, la probabilidad de que a Donald Trump le ocurra algo similar en el momento de jurar el cargo es mínima.

El tirón de los presentes

A la toma de posesión de Obama en el 2009 acudieron 1,8 millones de personas, entre las que se encontraban numerosas celebridades del mundo de la música Marc Anthony, Jennifer López, Shakira, Alejandro Sanz o Paulina Rubio.

El toque musical lo pusieron intérpretes como la indiscutible reina del soul, Aretha Franklin, el compositor John Williams o la Banda de la Marina de Estados Unidos, que fue la encargada de interpretar el himno nacional (cuatro años después lo cantaría la diva Beyoncé).

Por el contrario, Trump y su equipo se vieron en apuros para encontrar artistas que accediesen a actuar en la ceremonia. Después de la negativa de Celine Dion, Elton John o los Rolling Stones, finalmente será Jackie Evancho, soprano de 16 años famosa por su participación en el concurso America's Got Talent, la encargada de poner voz al himno nacional.

En cuanto a las personalidades del mundo de la política, varios congresistas han rechazado asistir a la investidura de Trump. Es el caso de la afroamericana del Partido Demócrata Karen Bass, quien preguntó a sus seguidores de Twitter si debería asistir a la ceremonia. La respuesta, con una diferencia abrumadora de votos, fue negativa.

Quienes sí se espera que asistan son los expresidentes Jimmy Carter, George W. Bush y Bill Clinton, además de la contrincante de Trump en las elecciones del 8 de noviembre, Hillary Clinton.

La audiencia mundial

Más de 6,5 millones de espectadores en Estados Unidos siguieron el acto de investidura de Obama, 900.000 más que una semana antes en la misma franja horaria. Era un momento histórico en el país y los televidentes lo sabían.

Por eso, una vez más, en la investidura de Donald Trump será muy dificil superar e incluso igualar ese nivel de audiencia. Aunque nunca se sabe. La novedad de este año es que las imágenes del acto de investidura de Trump podrán ser seguidas a través de Twitter, algo que la red social lleva días anunciando.

La ceremonia del 2009 fue retransmitida, además, por televisiones de todo el mundo, incluida Televisión Española, que se convirtió en la cadena preferida para seguir este acontecimiento en España. La 1 interrumpió su programación habitual antes de las 18.00 horas para dar paso a un programa especial que fue seguido por más de dos millones de espectadores, el 18,3 % del share. Este año parece que no será una excepción y las televisiones de todo el mundo estarán pendientes de la cita en Washington.

El estilismo de Melania Trump

Aunque se trata de un aspecto muy terrenal, la incógnita sobre quién vestirá a la primera dama, Melania Trump, para la ceremonia de investidura de este viernes ha sido uno de los temas más comentados y polémicos del último mes.

Los diseñadores Tom Ford, Marc Jacobs o Sophie Theallet declararon públicamente que no se encargarían del estilismo de la nueva primera dama en vista de la retórica de su marido. Por suerte, otros como los codiciados Carolina Herrera, Diane von Fürstenberg y Tommy Hilfiger se han mostrado encantados de hacerlo.

Aunque la belleza y el estilo de Melania Trump son evidentes, lo cierto es que los elogios hacia ella han brillado siempre por su ausencia. Desde el principio ha sido confrontada con Michelle Obama -quien a estas alturas del 2009 ya era equiparada en estilismo con sus predecesoras Jacky Kennedy y Nancy Reagan- e incluso fue acusada de plagiar uno de los discursos de la primera dama saliente.

Pero finalmente Melania Trump sí tiene quien la vista. Y seguro que su estilismo no pasará desapercibido.

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