Putin se deshace del único rival en las presidenciales del 2018

La condena contra Alexéi Navalni le impide ser candidato

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redacción / La Voz

Vladimir Putin tiene vía libre hacía su reelección en las presidenciales del 2018, por si cabía alguna duda. El único dirigente opositor que podía hacerle sombra, Alexéi Navalni, no podrá ser candidato a esas elecciones tras la condena por malversar dinero de una compañía estatal.

Un tribunal de Kirov impuso ayer al opositor y bloguero anticorrupción una multa y una pena suspendida de cinco años de prisión, en una réplica exacta de un primer juicio sobre el mismo caso en el 2013 que fue anulado por el Supremo ruso después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos denunciara su arbitrariedad y motivación política. Aunque no tendrá que ir a la cárcel, el veredicto le impide postularse a los comicios.

Su caso simboliza la persecución política que vive la oposición rusa. Nalvani se dio a conocer en el 2011 como uno de los organizadores de las protestas por fraude electoral, una de las mayores marchas antigubernamentales desde la caída de la URSS. Su formación, Partido del Progreso, se hizo con el 27 % de los votos en las elecciones locales de Moscú en el 2013, y el pasado diciembre anunció su candidatura a la presidencia.

El opositor aseguró que su condena es una represalia por sus denuncias de corrupción en las altas esferas de la administración. Además, no se arredró y adelantó que recurrirá ante los tribunales ordinarios el fallo y ante el Constitucional la ley que impide concurrir en unas elecciones a las personas con antecedentes penales. «Haremos campaña electoral a pesar de lo que ocurra en este tribunal», dijo Navalni después de la lectura de la sentencia por parte del juez. «A partir de mañana, el Kremlin comenzará a cantar su melodía, según la cual no tengo derecho a participar en la campaña. Pero la Constitución reza que todo aquel que no se encuentre en prisión tiene derecho a presentarse», continuó. A este opositor de 40 años se le imputa la apropiación de 10.000 metros cúbicos de madera de una empresa estatal por valor de 16 millones de rublos (250.000 euros).

El Gobierno alemán expresó su «preocupación» por la condena y apuntó que hay «dudas» de que a Navalni se le haya sometido a un proceso limpio, según los estándares de la Convención Europea de Derechos Humanos, a cuyos términos debe sujetarse Rusia.

El proceso fue puesto ayer en duda por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) como un «nuevo caso» de uso de la justicia con fines políticos.

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