Mogherini llega a Washington con la misión de amansar al equipo de Trump

El favorito del magnate para la embajada ante la UE, acusado de falsear su historial

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bruselas / corresponsal

Pintan bastos para la UE. El triunfo de Donald Trump ha desatado una orgía de polémicas y gestos despóticos en las últimas dos semanas patrocinados por el multimillonario recién nombrado presidente de los Estados Unidos. Las alarmas suenan a un lado y otro del Atlántico. La evidente falta de compromiso y voluntad de la nueva Administración para tender la mano a los socios europeos se ha convertido en un quebradero de cabeza para Bruselas que estos días ha enviado en misión a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. La italiana acude con toda la artillería para tratar de amansar al nuevo equipo de la Casa Blanca y evitar que las relaciones entre los dos bloques se deterioren hasta el punto de perjudicar a la economía y la seguridad de los 28, 27 en un futuro no tan lejano. 

El secretario de Estado, Rex Tillerson, el asesor de seguridad de Trump, Michael Flynn, el polifacético yerno del magnate, Jared Kushner, y senadores como el republicano John McCain forman parte del elenco de autoridades con las que Mogherini se reúne estos días, según confirmaron fuentes de la Comisión. Sobre la mesa se han puesto a debate cuestiones como el futuro de las relaciones comerciales después de que Trump pusiese candado a las negociaciones del TTIP y amenazase con imponer cuantiosos aranceles a los productos de la UE. La seguridad es otra de las prioridades para la italiana. La cooperación con Estados Unidos es uno de los pilares fundamentales en los que se han apoyado los países europeos durante las últimas décadas. El riesgo de que se perpetren nuevos ataques terroristas sigue siendo muy alto y hace imprescindible la comunicación con Washington. Otra cuestión es qué hacer con la seguridad en las fronteras. Rusia sigue siendo para la UE una amenaza. Trump no solo amenaza con retirar el paraguas de la OTAN sino que ha aprovechado para tomar el pulso a Bruselas alabando al presidente ruso, Vladimir Putin

Lo que Mogherini ha querido dejar escondido en la sombra es la elección del nuevo embajador estadounidense para la UE, una polémica que ha puesto en pie de guerra al Parlamento Europeo. Aunque las primeras señales apuntaban a que Ted Malloch sería el elegido, el Financial Times desacreditó ayer esa opción al revelar que el eurófobo norteamericano que predijo el fin del euro en un año y medio es un impostor. Según el rotativo británico, Malloch habría falseado su historial para ganar puntos de cara a una eventual nominación. Por el momento ya se ha autoproclamado candidato, pero Trump sigue sin designarlo de forma oficial y a eso se aferró ayer Bruselas.

El equipo de Juncker cruza los dedos para no tener que abrir un nuevo frente con Washington porque lo más seguro es que Malloch no pase el corte. «No tomaremos ninguna decisión hasta que recibamos la notificación oficial», aseguró el portavoz europeo, Alexander Winterstein. Los líderes de las principales fuerzas de la Eurocámara ya han dejado claro que Malloch es una «persona non grata» en el corazón de la UE. ¿Hay alguna posibilidad de que el «infiltrado» aterrice en la capital belga? Pocas. Si sale elegido, deberá contar con el visto bueno del servicio diplomático de la UE, la Comisión y los 28 Estados miembro.

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