Los hackers sacudieron este sábado la jornada de reflexión de los franceses. Una hora antes del cierre de la campaña, Emmanuel Macron, el candidato favorito, fue víctima de «un pirateo masivo y coordinado» de miles de documentos y correos con «informaciones internas» de la formación y su inmediata difusión en las redes sociales. ¡En Marcha! alertó de que, entre archivos auténticos, circulan informaciones falsas. «Esta operación está destinada a la desestabilización democrática, como ya ocurrió en EE. UU.», denunció. François Hollande advirtió que el pirateo «no quedará sin respuesta».

El ciberataque apunta, una vez más, al Kremlin. Detrás de la filtración parecen estar piratas vinculados con la inteligencia militar rusa (GRU) que actúan bajo el nombre de AP28 o Pawn Storm, según aseguró a Reuters el experto en ciberinteligencia Vitali Kremez. No es el primer ataque de este grupo, considerado el arma de Moscú para influir en procesos electorales. Están tras el intento de ciberataque a ¡En Marcha! de abril y el pirateo del Partido Demócrata de Hillary Clinton y la CDU de Angela Merkel.

La Comisión Nacional de Control Electoral llamó a los medios a no informar sobre los contenidos de la filtración, advirtiendo que «la difusión de informaciones falsas puede ser constitutiva de delito». En pleno día de reflexión, la comisión expresó su inquietud al considerar que «están en juego la libre expresión del sufragio y la seguridad del escrutinio».

Descargas desde EE.UU.

La descarga de los archivos pirateados, bajo la etiqueta #MacronLeaks, se originó en EE. UU. en Twitter en cuentas vinculadas con la extrema derecha. El primero en hacerlo fue el activista Jack Posobiec, vinculado con la web The Rebel -que apoya a Trump y Le Pen- y habitual difusor de fake news (noticias falsas). No es un desconocido para Washington. Posobiec fue también el primero en tuitear sobre el llamado Pizzagate, el falso rumor de que Hillary Clinton pertenecía a una red de pederastia cuyo centro de operaciones era una pizzería de la capital estadounidense.

Los archivos pirateados fueron publicados a través de un vínculo difundido por el sitio WikiLeaks. La red fundada por Julian Assange negó haber participado en el pirateo, pero insinuó en repetidas ocasiones que no hay documentos falsos mezclados con los auténticos, haciendo un esfuerzo evidente para perjudicar a Macron. No obstante, las empresas de sondeos indican que es demasiado tarde para que la filtración afecte al voto de hoy.

Las presidenciales francesas no son las primeras elecciones en ser atacadas. Antes lo fueron las páginas del registro de votantes en el referendo del brexit y el equipo de campaña de Clinton. Esa amenaza ha obligado a los Gobiernos a tomar medidas. Holanda optó por contar a mano los sufragios en las elecciones de marzo y en Francia se ha cancelado el voto electrónico para las legislativas de junio. Alemania y el Reino Unido ya están en estado de alerta ante sus próximas citas con las urnas.

Nueva era política

Unos 47,5 millones de electores están citados hoy a ir a las urnas para elegir al sucesor del socialista François Hollande. Por primera vez en la segunda vuelta de las presidenciales no hay ningún representante de las grandes formaciones de derecha e izquierda que se han alternado en el poder. La jornada abre una nueva era llena de incertidumbre y sienta las bases de una recomposición del mapa político con el país dividido en dos bloques: el europeísta progresista de Emmanuel Macron y el eurófobo reaccionario de Jean Marie Le Pen.

El pronóstico unánime de la decena de empresas demoscópicas que sondean la opinión pública apunta a una victoria por amplio margen de Macron.

El adiós de Merkel al amigo Hollande

Angela Merkel quiere ser la primera en decir adiós a François Hollande, un gesto para demostrar la fuerza de la amistad franco-alemana en tiempos convulsos de euroescepticismo y «brexit». Su despedida oficial tendrá lugar solo un día después de que Francia sepa quién es su nuevo presidente. Será mañana a las 19.00 horas en una recepción oficial en la Cancillería de Berlín, tras la cual ambos líderes celebrarán una cena privada. La canciller alemana aprovechará la oportunidad para agradecer al presidente francés su estrecha colaboración durante los últimos cinco años, así como sus esfuerzos por buscar una solución pacífica al conflicto entre Rusia y Ucrania.

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Los «hackers» sacuden las elecciones galas