El temor a una grabación provoca las amenazas de Trump al exjefe del FBI

El 46 % de los estadounidenses creen que no habrá una investigación justa sobre Rusia

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NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Donald Trump está perdiendo el control y su absoluta falta de contención podría haberle jugado una muy mala pasada. Tras días de terremoto político y una crisis sin precedentes para la nueva Administración, el presidente cruzó ayer otra línea roja tras lanzar una contraproducente y potencialmente ilegal advertencia al exdirector del FBI, James Comey. «Más vale que no haya grabaciones de nuestras conversaciones», advirtió ante la posibilidad de que se filtren a la prensa para contrarrestar las informaciones que varios medios están publicando, sobre una misteriosa cena que Trump y Comey compartieron en la Casa Blanca.

¿Qué pasó en esa cena?

El 27 de enero, presidente y exdirector del Buró se vieron las caras en la Casa Blanca. Trump fue el primero que reveló esa cena en una entrevista llena de contradicciones el pasado jueves. «Cené con él porque quería quedarse en el FBI», dijo tras asegurar que el encuentro era a solicitud del funcionario.

Ayer, sin embargo, The New York Times ofreció una versión alternativa apoyada por el entorno de Comey según la cual fue Trump quien le invitó. En el encuentro, Trump le pidió lealtad aunque Comey le dijo que solo podía ofrecerle honestidad. «La conversación de esa noche fue el comienzo de su caída en el FBI», reflexionó el rotativo.

Las mismas fuentes también desmienten al presidente asegurando que Comey jamás le dijo a Trump si estaba siendo o no investigado, por la trama rusa. Es esta investigación el principal motivo que muchos apuntan como detonante del cese fulminante y por el cual el presidente sigue sin aclararse. En principio aseguró que en ningún caso las pesquisas sobre los vínculos entre su campaña y Rusia tenían que ver con su decisión. En la entrevista reconoció que decidió echarle por «esta cosa rusa».

¿Hay grabaciones de la cita?

No está claro si existen, aunque la propia amenaza de Trump así lo sugiere. Eso sí, amenazar al director del FBI con revelar grabaciones evidencia el desdén que Trump podría tener hacia el estado de Derecho y afianza los fantasmas que relacionan el Rusiagate con el Watergate que tumbó a Nixon. «Ojalá haya cintas, sería perfecto», contestó el entorno de Comey tras revelar que el funcionario no está preocupado.

¿Era el FBI un descontrol?

En ningún caso. Así lo aseguran los testimonios salidos desde dentro del Buró, empezando por el director en funciones, Andrew McCabe, quien sostuvo en el Senado que la mayoría del FBI tenía buena relación con Comey.

Ayer, la Casa Blanca suspendió la visita de Trump a la sede de la agencia en Washington tras las recomendaciones de los propios funcionarios, quienes advirtieron que Trump no sería bien recibido tras la forma utilizada para despedir a Comey.

¿Qué efecto ha tenido el caso en las encuestas?

La mayoría refleja el desacuerdo de los estadounidenses. En el sondeo de NBC News, un 54 % de los encuestados consideran el despido inapropiado y un 55 % no confía en una investigación justa sobre Rusia vistas las acciones del neoyorquino. En paralelo, un 46 % cree que las pesquisas sobre los lazos con el Kremlin fueron la causa principal del cese.

EE.UU. entierra el hacha de guerra y firma un acuerdo comercial con China

Donald Trump comenzó ayer a enterrar el hacha de guerra con China y firmó el primer acuerdo comercial con el Ejecutivo de Xi Jinping. Tras los numerosos litigios con Pekín, ahora la nueva Administración estadounidense podrá exportar carne de vacuno, a cambio de permitir las importaciones de pollo cocido desde el gigante asiático. China prohibió la entrada de ternera procedente de Estados Unidos desde los casos de vacas locas en el año 2003.

El levantamiento del veto sucederá antes del próximo 16 de julio, tal y como confirmó el Departamento de Comercio. Trump trata con esta jugada de apuntarse un tanto y contentar a las bases en pleno escándalo por el despido del director del FBI, James Comey. Y es que conviene recordar la importancia que los votos en las zonas rurales tuvieron para el republicano durante las elecciones presidenciales.

El acuerdo permitirá también a Estados Unidos vender gas natural a empresas chinas y consigue el compromiso de Pekín de permitir que los servicios estadounidenses de pago con tarjetas bancarias inicien el proceso de concesión de licencias en un sector en el que el sistema chino UnionPay ha tenido casi un monopolio total. «Esto nos ayudará a reducir el déficit con seguridad», se congratuló el secretario de Comercio, Wilbur Ross.

Las negociaciones entre las dos economías más grandes del mundo comenzaron el pasado mes de abril durante la visita de Xi a Mar-a-Lago, el resort que el presidente Trump tiene en Palm Beach, Florida. Tras el encuentro, el neoyorquino prometió un plan de acción para reforzar la cooperación entre los dos países.

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