Los populistas que gobiernan Hungría culpan a Bruselas de la masacre ocurrida en Mánchester

El partido de Viktor Orbán culpa a quienes abren sus puertas a los refugiados  de ser parte responsable de las muertes

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bruselas / corresponsal

Escándalo tras escándalo, Hungría sigue levantando ampollas en Bruselas. La deriva antidemocrática de su Gobierno, en manos del ultraderechista Viktor Orbán, legó este miércoles el último capítulo de la larga lista de ofensas y ataques que desde el país magiar se han lanzado en los últimos meses contra la Comisión Europea. Pero quizá la del martes fue la más sangrante de todas. Despojado ya de todo pudor, el partido de Orbán, el Fidesz, hizo público un comunicado en el que se atribuye directamente la responsabilidad de los atentados en Mánchester a la Unión Europea y a las políticas del Ejecutivo comunitario, liderado por Jean Claude Juncker, de la misma familia política (Partido Popular Europeo). «Es incomprensible por qué los líderes europeos no se dan cuenta de lo que está pasando en Europa. ¿Cuántos inocentes tendrán que morir para que reconsideren las políticas que han conducido hasta aquí?», deslizó el jefe del grupo parlamentario asociando la tragedia a la supuesta transigencia de la UE en materia de migración.

Ese vínculo entre migración y terrorismo es el que tratan de romper con hechos los expertos europeos, pero en el ánimo popular siguen pesando los mensajes de amenazas y las llamadas a cerrar las fronteras, a pesar de que, en este caso, el autor de la matanza nació y creció en el Reino Unido. El Fidesz culpa a quienes abren sus puertas a los refugiados, «los que apoyan y ayudan a su entrada y a su movimiento por el continente», de ser parte responsable de las muertes, al asegurar que el terrorismo empieza cuando los terroristas entran en Europa de forma ilegal y no cuando detonan bombas.

Tensión en el PPE

La controversia por las continuas provocaciones del Gobierno húngaro ha partido por la mitad al Partido Popular Europeo en la Eurocámara, donde los eurodiputados de los países del Norte de Europa (Bélgica, Países Bajos, Suecia, Finlandia y Luxemburgo), avergonzados, han pedido abiertamente la expulsión del Fidesz del PPE. No así los miembros del PP español, que se han negado a cerrar sus puertas a la formación ultraderechista. La situación ha generado una enorme tensión. Algunas voces con autoridad, como Juncker, han sugerido que el partido de Orbán no se ajusta a los principios del grupo.

Los mismos reproches infames se lanzaron desde Turquía. El diario cercano al Gobierno de Erdogan, el Yeni Akit, recordó con tono despechado a los británicos que «quien siembra vientos recoge tempestades», y atribuyó el ataque a la falta de colaboración del Gobierno de Theresa May con Ankara, a la que «dejó sola» en materia de antiterrorismo: «El terrorismo es como un bumerán, un día volverá y te golpeará».

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