El fiscal general se encara con Trump y rechaza dimitir por el Rusiagate

El magnate aseguró que «si llego a saber que se iba a inhibir, hubiera elegido a otro»

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NUEVA YORK / CORRESPONSAL

«Pienso seguir ejerciendo este trabajo siempre y cuando sea apropiado». Fue así como el fiscal general de EE.UU., de Jeff Sessions respondió a los ataques que el presidente le había lanzado horas antes. «Sessions nunca debería de haberse inhibido. Y si iba a hacerlo, debería habérmelo contado antes de aceptar el puesto y yo habría elegido a otra persona», cargó Donald Trump tras asegurar que su ministro de justicia «dio algunas respuestas malas», durante su comparencia ante el Comité de Inteligencia del Senado que investiga los vínculos entre la campaña republicana y el Kremlin.

Su explicación escandalizó Jill Wine-Banks, exfiscal del Watergate, que comparó el comportamiento del neoyorquino con el que tuvo Richard Nixon durante la gestión de su escándalo: «Nixon aconsejaba a su gente que dijera ‘no lo recuerdo’ y eso es perjurio», advirtió Wine-Banks.

Trump volvió a evidenciar que el respeto por el poder judicial no es una de sus virtudes al cuestionar no solo la labor de Sessions, sino también la de su número dos, Rod Rosenstein, además de la del exdirector del FBI James Comey y la del fiscal especial, Robert Mueller. 

Investigar las finanzas

La inhibición de Sessions -consecuencia de su falta de transparencia a la hora de comunicar sus encuentros con el embajador ruso en Washington, Serguei Kislyak-allanó el camino para el nombramiento de Mueller, contra quien Trump lanzó una de las amenazas más escandalosas de los últimos meses, advirtiéndole que no investigara las finanzas de su familia más allá de lo que corresponde a la investigación del Rusiagate. «Creo que eso es una violación. Esto es sobre Rusia», manifestó reaccionando a las informaciones que apuntan a que Mueller ha ampliado las pesquisas, incluyendo las transacciones empresariales del magnate.

En los audios que han trascendido, Trump también se refiere al segundo encuentro con Putin en la cumbre del G20 y del que la Casa Blanca no informó. El estadounidense explicó que no duró una hora sino 15 minutos y que consistió «más que nada en cumplidos», además de tratar las adopciones que prohíbe la ley Magnitsky. «Hablé sobre adopciones rusas porque era parte de la conversación que trató Don», aseveró altivo, refiriéndose a la reunión que su hijo mayor mantuvo con una abogada rusa que le había ofrecido información perjudicial contra Hillary Clinton y a la que también asistieron su cuñado, Jared Kushner, y el entonces jefe de campaña, Paul Manafort, en junio del 2016.

Es por ello que el próximo lunes Kushner declarará a puerta cerrada ante el Comité de Inteligencia del Senado, mientras que Trump Jr. y Manafort lo harán el miércoles, en una audiencia pública que ya se espera con gran expectación. «Es solo la punta del iceberg», advirtió ayer la demócrata Jackie Spieir. La también miembro del comité de la Cámara Alta, sugirió la existencia de más conversaciones telefónicas entre el primogénito del presidente y otros agentes rusos durante la campaña.

McCain lucha contra un tumor cerebral y logra el consenso entre los últimos presidentes

El senador John McCain, de 80 años, tiene un tumor cerebralconocido como glioblastoma, descubierto tras una operación en su ojo izquierdo la semana pasada. Esa intervención había forzado a los republicanos a retrasar el voto de la nueva ley sanitaria. Trump, pese a las duras críticas con las que a menudo le obsequia McCain, fue uno de los primeros en enviar su apoyo: «Mejórate pronto». Poco después era su antecesor, Barack Obama, quien reacionaba de una manera especialmente emotiva. «John McCain es un héroe americano y uno de los más valientes luchadores que he conocido. El cáncer no sabe a quién se enfrenta. Dale duro, John», escribió el mismo hombre que impidió a McCain cumplir su sueño de ser presidente mostrando uno de sus pocos consensos con su sucesor.

Solo Trump se atrevió en el pasado a cuestionar la fortaleza de alguien que en 1967, sobrevivió a una explosión que mató a 134 marineros a bordo del Forrestal. Meses más tarde, el avión de combate que McCain pilotaba fue derribado en Hanoi, convirtiéndose en prisionero de guerra y torturado durante cinco años. «El Hilton de Hanoi (como se conoció a la prisión vietnamita) no pudo romper su espíritu, así que Barbara y yo sabemos que afrontará esta última batalla con valentía», dijo George Bush padre.

Mientras los médicos revisan el tratamiento de quimioterapia y radioterapia, nadie olvida que McCain se enfrenta a uno de los cánceres más agresivos, que ya se llevó la vida de su excolega Ted Kennedy y del hijo del exvicepresidente Joe Biden.

McMaster se declara «atónito» ante la indulgencia presidencial con Putin

La actitud complaciente que Trump tuvo con Putin durante la última cumbre del G20 no ha sido solamente cuestionada a nivel mediático. De puertas para adentro, una de las figuras más importantes de la administración manifestó su oposición a los encuentros que ambos mantuvieron a principios de mes. Se trata del consejero de Seguridad Nacional, H.R. McMaster, cuyo desacuerdo quedó reflejado con su ausencia en la primera reunión bilateral. Varios funcionarios aseguraron estar «atónitos» por la benevolencia de Trump pese a las pruebas de la injerencia electoral del Kremlin. McMaster ya se había opuesto previamente a la reunión que el neoyorquino tuvo en mayo con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y su hombre en Washington, Serguei Kislyak.

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