Roma / corresponsal

Ha sido un duro despertar el de ayer para los refugiados eritreos que desde hace cinco días acampaban en los jardines de la céntrica plaza de la Independencia, a pocos pasos de la estación Termini de Roma. En las primeras luces de la mañana, la policía se presentó con mangueras para desalojarlos por la fuerza después de que el sábado fueran expulsados de un edificio cercano que ocupaban desde el 2013. La resistencia fue dura. Algunos de los que aún permanecían en el edificio empezaron a lanzar objetos a los agentes, «incluso bombonas de butano», explicaron, mientras los que estaban en la plaza intentaban escapar de la carga policial.

Médicos sin Fronteras (MSF) denunció que las fuerzas del orden hicieron uso de «una violencia sin orden y concierto» con el resultado de 13 heridos, entre ellos varias mujeres, de las que dos fueron hospitalizadas. «Han pegado a diversas personas, entre ellas a mujeres» confirmaba Simón, un refugiado eritreo que presenció la carga policial desde el edificio ocupado. Tras haber desalojado la plaza, las fuerzas del orden entraron en el edificio obligando a quienes estaban dentro a acompañarlos a la comisaria. La escena fue presenciada además por unos veinte niños que, según Unicef, «estaban aterrorizados».

La carga policial se produjo tras un primer desalojo el sábado de un edificio de oficinas en el que desde octubre del 2013 vivían unos 800 eritreos con el estatus de refugiados políticos, cumpliendo así una sentencia judicial del 2015. Mientras a un grupo, sobre todo familias con niños, se le permitió permanecer en el edifico, otros decidieron acampar en la plaza de la Independencia a la espera de una solución por parte de las autoridades para encontrarles alojamiento.

Soluciones inaceptables

Soluciones que fueron calificadas como «inaceptables» tanto por los refugiados como por las oenegés. La propuesta del fondo de inversiones que gestiona el edificio ha sido ofrecer ocho casas durante sies meses a unas cien personas a 60 kilómetros de Roma, mientras que el Ayuntamiento regido por el Movimiento 5 Estrellas aseguraba 80 alojamientos en dos centros de acogida de inmigrantes, algo no factible para la mayoría de los eritreos que al tener el estatus de refugiados políticos, no pueden acceder a dichos centros. Entre las familias desalojadas además preocupa el futuro de los niños que hasta ahora acudían a las escuelas de la zona.

Ante esta situación toda la oposición, así como diversas oenegés y asociaciones religiosas han puesto en su punto de mira a la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, a la que acusan de haberse desinteresado de la acogida de inmigrantes, un problema que desde hace meses acucia a la capital. En junio, la Prefectura estimaba que en la provincia de Roma había 8.500 personas entre refugiados y solicitantes de asilo, muchos menos de los 11.000 previstos por ley para ser acogidos en la capital, sin que desde el ayuntamiento se haya aprobado ningún plan oficial de acogida. Muchos de los refugiados viven en edificios ocupados mientras en el extrarradio proliferan los campamentos ilegales que acogen a inmigrantes de paso hacia los países del norte de Europa.

Macron cita en París a líderes europeos y africanos para abordar la crisis migratoria

En su papel de ser un líder internacional imprescindible, el presidente Emmanuel Macron reunirá el lunes en París a líderes europeos y africanos para abordar la actual crisis migratoria. En el Elíseo estarán los presidentes de Chad y Níger, Idriss Deby y Mahamadou Issoufou, respectivamente, y al jefe del Gobierno de unión nacional libio, Fayez al Sarraj, cuyos países están en el centro del tránsito de migrantes de África y Oriente Medio hacia las costas europeas. Por parte europea, estarán Angela Merkel, Mariano Rajoy y el italiano Paolo Gentiloni y Mariano Rajoy, así como la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

La reunión será una «ocasión para reafirmar el apoyo de Europa a Chad, Níger y Libia para el control y la gestión controlada de los flujos migratorios», indicó la presidencia francesa.

El fin de semana, Macron ya estará de regreso en Francia después de una gira por los países del Este con el objetivo de brillar como líder en la construcción europea de la era postbrexit. En una comparecencia en Bucarest junto a su homólogo rumano, Klaus Iohannis, apostó por reforma el espacio Schengen de libre circulación en Europa, por considerar que «no funciona bien», así como por cambiar las normas de asilo y protección de fronteras. Pese a las reticencias de algunos socios de la UE, apoyó la incorporación de Rumanía y Bulgaria en el espacio Schengen.

Trabajadores temporales

Otro de los grandes temas que lleva a Macron a Europa oriental es proteger las normas laborales de los franceses frente a los trabajadores temporales de otros países de la UE. El presidente apuesta por reformar la directiva actual que permite que las empresas paguen a esos trabajadores, mayoritariamente del Este, un salario que no sea superior al sueldo mínimo del Estado de acogida. O que una empresa polaca gane un contrato en Francia y enviar allí a trabajadores polacos por período de hasta dos años para llevar a cabo el trabajo, sin tener que pagar cotizaciones en Francia, que son más altas que en Polonia.

La primera ministra polaca, Beata Szydlo, reiteró ayer su oposición a la propuesta, Iohannis solo apuntó que no puede decir aún. Macron, que ya trató ayer este asunto con los primeros ministros de Austria, Eslovaquia y la República Checa, continuará hoy su ronda de consultas en Bulgaria.

Los musulmanes, cada vez más integrados en Europa

Patricia Baelo
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Un estudio echa por tierra los argumentos de los islamófobos

A medida que la amenaza terrorista se extiende como una plaga por todo el continente europeo, rebrotan los sentimientos racistas y, más aún, los islamófobos. No son pocos los que apelan a la escasa capacidad de integración por parte de los musulmanes para rechazar la acogida de refugiados. Un argumento que echa por tierra el último estudio publicado ayer por la fundación alemana Bertelsmann, según el cual los inmigrantes de confesión musulmana, que representan ya el 5 % de toda la población de Europa occidental, han logrado «grandes avances» de integración en cinco países: Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza y Austria.

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Roma da la espalda a los refugiados