Trump exhibe su buena sintonía con el presidente Duterte

Con un estilo más propio de matón que de presidente, el filipino nunca ha escondido su machismo, ni su falta de modales ni insultos

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Nueva York / Corresponsal

Uno de los encuentros más esperados en la gira asiática de Donald Trump era su cita con el presidente de Filipinas. Rodrigo Duterte es de esos líderes cuya sintonía con la Casa Blanca es incomprensible para buena parte de la esfera política de Washington. Con un estilo más propio de matón que de presidente, el filipino nunca ha escondido su machismo, ni su falta de modales ni insultos como el «hijo de puta» que le espetó a Barack Obama. Pero si hay algo que le define es el baño de sangre que deja su guerra contra las drogas, que se ha cobrado la vida de más de 7.000 personas, ejecutadas la mayoría sin juicio de por medio, y que grupos de derechos humanos consideran una «guerra contra los pobres».

Pese a que incluso Duterte se ha jactado de haber apuñalado a un hombre cuando era adolescentes, Trump calló ante él en su primera reunión bilateral. «Tenemos muy buenas relaciones», dijo el presidente de EE.UU. en un encuentro al margen de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Sentados uno junto al otro, el estadounidense y su homólogo filipino hablaron del buen tiempo, intercambiaron bromas sobre los medios de comunicación y olvidaron ponerse de acuerdo en las versiones sobre el contenido de su cita.

Mientras la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, aseguró que el tema de los derechos humanos fue tratado «brevemente», el Ejecutivo filipino apuntó que el asunto «no fue tratado» durante la entrevista de 40 minutos. Es más, lejos de criticar la represión campante en el país asiático, el magnate dio el visto bueno a la metodología aplicada por Duterte, según el Gobierno de Manila Mientras el conocido como «Trump de Oriente» presentaba los logros de sus políticas, el neoyorquino respondía «mostrando su aprobación» con «asentimientos y lenguaje corporal».

Nuevo secretario

La reunión entre ambos supuso el punto y final a diez días de gira al otro lado del Pacífico y tras la cual, Trump hará un importante anuncio sobre comercio y Corea del Norte. La declaración tendrá lugar el miércoles y la Casa Blanca ya ha sugerido que podría tener que ver con la inclusión de Piongyang en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Antes de su llegada anunció la nominación de Alex Azar para secretario de Salud y Servicios Humanos. Una decisión que cogió por sorpresa en Washington, teniendo en cuenta que Azar es un exejecutivo farmacéutico y Trump siempre fue muy crítico con esta industria. «¡Será una estrella por una sanidad mejor y unos precios de los medicamentos más bajos!», escribió el republicano en Twitter.

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