Irán rechaza ayuda internacional para las víctimas del terremoto

El seísmo deja más de 500 muertes y 30.000 viviendas dañadas

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Redacción / La Voz

Solo han pasado 72 horas y el balance de muertes se eleva a 530 y se calcula que hay cerca de 15.000 viviendas destruidas. Las nefastas consecuencias del terremoto que arrasaba la frontera de Irán con Irak el domingo siguen golpeando a los vecinos de las zonas más afectadas, que continúan sin un techo para cobijarse y, muchos, sin saber nada de sus familias. Pese a las dimensiones de la catástrofe, en Irán no se buscarán más víctimas. Las autoridades que «no creen que pueda quedar nadie con vida».

La preocupación del Gobierno se centra ahora en el reparto de ayuda a los damnificados. Sobre todo en la provincia occidental de Kermanshah, la zona más afectada por el seísmo, de magnitud 7,3 según la escala de Richter. Hasta allí se desplazó el presidente iraní, Hasan Rohaní, para supervisar de cerca las labores de socorro y visitar a los heridos. El mandatario aseguró que el Ejecutivo hará todo lo posible para brindar asistencia en medicamentos y productos de primera necesidad, así como se esforzará en dar alojamiento a los damnificados. «Trataremos de reparar los daños causados en el menor tiempo posible», dijo Rohaní.

Varias noches a la intemperie

Pese al intenso frío en la región, miles de familias han tenido que volver a dormir al raso, y se prevé que esta situación continúe al menos una noche más. Varios pueblos y aldeas, sobre todo los que tenían antiguas casas de barro, han quedado arrasados. La electricidad todavía no se ha restablecido en algunas zonas y la población tiene miedo de volver a sus casas debido a las réplicas. No es para menos. Además del centenar que se sucedieron al día siguiente al oeste del país, ayer otro temblor -en este caso de magnitud 4,3- sacudía Lorestán, una provincia precisamente limítrofe con Kermenshah.

La Fundación de Vivienda de la Revolución Islámica será la encargada del proceso de reconstrucción, mientras que la Media Luna Roja, el Ejército y los Guardianes de la Revolución se dedican al reparto de tiendas de campaña, mantas y alimentos. También los particulares se han volcado con esta tarea y con la donación de sangre para los heridos, pero los afectados no pueden ocultar su desesperación.

Descontento generalizado

Tanto los ciudadanos como las autoridades de Kermanshah han expresado su descontento con la ayuda procedente de Teherán, pero esperan que esto cambie tras la visita del presidente. Según el ministro de Exteriores, Mohamed Yavad Zarif, Irán renunciará en un principio a la ayuda internacional. «Agradecemos el interés y las ofertas de ayuda internacionales, pero por el momento lo tenemos bajo control», escribió ayer en Twitter.

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