¿Por qué la decisión de Trump sobre Jerusalén puede generar un polvorín en Oriente Próximo?

La decisión del presidente estadounidense puede ser explosiva para la región

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Agencias
Redacción

Donald Trump ha decidido hacer un movimiento que pone fin a más de 70 años de política exterior de Estados Unidos, al convertir a su país en el primero del mundo que reconoce a Jerusalén como capital del Estado de Israel, algo que ha escenificado primero con la decisión de trasladar su embajada a la ciudad sagrada para judíos, musulmanes y cristianos.

Desde la fundación del Estado de Israel, y dada la delicada situación de Jerusalén por el conflicto entre israelíes y palestinos, no ha habido ninguna nación del mundo que haya decidido establecer allí su sede diplomática, y han optado, por contra, por Tel Aviv, donde 86 países tenían su embajada.

El Congreso de Estados Unidos ya había adoptado una ley en 1995 que decretaba el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, pero una cláusula permitía que los presidentes pudieran posponer por tiempo ilimitado la ejecución de esa ley.

Todos los presidentes estadounidenses decidieron no incendiar los ánimos de la región de Oriente Próximo posponiendo esa decisión, para lo que firmaban dos exenciones al año. Hasta que llegó Donald Trump que, tras firmar dicha exención en junio de este mismo año, decidió cumplir a rajatabla una de sus promesas electorales y hacer que se cumpliera esa ley.

Con ello, el presidente de EE. UU. lanza un mensaje claro a la región y a su propio país. Analizamos las claves de esta controvertida decisión que, sin duda, tendrá consecuencias a corto plazo.

¿Por qué lo hace Donald Trump  

En vista del alcance de la decisión, no está claro. Donald Trump está cumpliendo una promesa electoral y volviendo a entusiasmar a sus votantes, pero a cambio se arriesga a provocar una grave escalada de la violencia en la región y además enfadará a muchos e importantes socios de Estados Unidos, y no sólo en el mundo árabe. En casi todas partes el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel se equiparará al final del proceso de paz entre israelíes y palestinos, un precio muy alto a pagar.

Aunque los 86 países con embajada en Israel tenían su sede diplomática en Tel Aviv, algunos de ellos, como Estados Unidos, ya tenían consulados en Jerusalén, que servían para ofrecer misiones diplomáticas para la Autoridad Palestina y la propia ciudad

¿Por qué es el detonador del polvorín?

Jerusalén es una ciudad sagrada para judíos, musulmanes y cristianos. En la Ciudad Vieja se sitúa el Monte del Templo, que los musulmanes llaman Al Haram Al Sharif (el noble santuario) y que es sagrado para las dos religiones. Según los musulmanes, el profeta Mahoma ascendió al cielo desde el lugar que ocupa hoy la mezquita de la Cúpula de la Roca, que junto a la Mezquita de Al Aqsa, conforman el tercer lugar sagrado del islam. El Muro de las Lamentaciones, a los pies del Monte del Templo, se consideran los restos del antiguo muro occidental del segundo templo judío destruido en el año 70 por los romanos.

¿Cuáles han sido las primeras reacciones?

A nivel internacional, con la excepción de Israel, las reacciones a la decisión de Trump han ido desde la crítica hasta la incomprensión. Como era de esperar, El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha calificado de histórica la decisión, que considera, además, «justa y valiente», y cree que es «un paso importante para la paz». También el presidente israelí, Reuvén Rivlin, ha aplaudido a Donald Trump, y ha considerado su decisión el regalo más hermoso y adecuado que podría haberle hecho a Israel «cuando nos acercamos a los 70 años de la idependencia del estado».

Por su parte, la ONU ha recordado que el estatus de Jerusalén debe resolverse a través de negociaciones directas entre Israel y los palestinos, y considera que no hay ningún plan B que no pase por escuchar a ambas partes.

El movimiento islamista palestino Hamás ha dicho que el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel «no cambia el estatus religioso, legal y administrativo» de la ciudad, y que, además, «abre las puertas del infierno».

Muchos países han rechazado la decisión de Trump, como Francia, que la considera «desafortunada» y cree que «contradice el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU», según ha dicho Emmanuel Macron, o Egipto, que se muestra preocupado por las consecuencias que pueda tener el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Por su parte, el papa Franscisco alertó del peligro de que Washington dé ese paso y llamó a todas las partes a respetar el «statu quo» (situación actual) de la ciudad santa.

Sin embargo, en Estados Unidos la decisión es apoyada por la Iglesia evangélica y también por importantes donantes de los republicanos como el multimillonario judío Sheldon Adelson. El ministro de Educación israelí, Naftali Bennett, calificó la decisión de «un muy buen paso adelante», pero «natural».

¿De dónde surge la disputa?

Israel conquistó la zona oriental de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días en 1967 y se la anexionó más tarde, en un paso no reconocido por la comunidad internacional. Los palestinos reclaman esa zona de la ciudad como la capital de un futuro Estado palestino que comprenda la Franja de Gaza y Cisjordania. Israel, sin embargo, quiere la ciudad completa como su capital «eterna e indivisible». La Ciudad Vieja con el Muro de las Lamentaciones y la Explanada de las Mezquitas se ubica en Jerusalén oriental.

¿Qué puede ocurrir?

Es una incertidumbre total. Incluso Estados Unidos alertó a través de su embajada en Israel del peligro de brotes de violencia a consecuencia de la decisión. También el Gobierno alemán ha alertado del peligro de violencia en Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza. El grupo radical palestino Hamas ya ha llamado a levantarse en la Franja de Gaza. Pocos temas en Cercano Oriento tienen tanto potencial conflictivo como la cuestión de Jerusalén. No está claro cuál es el escenario que se ha imaginado o que prevé Washington tras su decisión unilateral.

Los episodios de violencia del pasado

La disputa por el Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas ha desatado episodios de violencia en el pasado. ¿Cuándo y cómo?

En septiembre de 2000, el entonces líder de la oposición Ariel Sharon visitó el lugar en lo que lo palestinos consideraron una provocación, desatando la segunda Intifada. Más de 3.000 palestinos y unos 1.000 palestinos murieron en las cuatro semanas y media de violencia posteriores. En el otoño (boreal) de 2015 otra disputa por los derechos de uso y de visita provocada una nueva ola de violencia en la que se conoció como Intifada de los cuchillos, en la que unos 50 israelíes perdieron la vida en ataques de palestinos, la mayoría con arma blanca. También murieron unos 300 palestinos, la mayoría presuntos atacantes abatidos por la policía.

En julio de este año estalló una nueva disputa por la instalación de nuevos controles de seguridad en la que murieron cuatro palestinos. Además, un palestino apuñaló a tres miembros de una familia israelí en Cisjordania.

¿Qué propuestas de solución hay?

Jerusalén es una cuestión central del proceso de paz. La ONU propuso una administración internacional de Jerusalén en un plan de 1947 que preveía su división. En 2000 el entonces presidente estadounidense Bill Clinton propuso también su reparto. «Lo que es judío seguirá siendo judío y lo que es árabe, será palestino», versaba la fórmula. De forma similar lo contemplaba la Iniciativa de Ginebra que elaboraron representantes palestinos e israelíes en 2003. Los barrios judíos en Jerusalén este pasarían a soberanía israelí. Arabia Saudí propuso recientemente retomar una vieja propuesta de convertir Abu Dis, un lugar situado en el margen oriental de Jerusalén, en capital de un futuro estado palestino, según informó The New York Times.

¿Quién vive en Jerusalén?

En toda la ciudad viven unas 866.000 personas, según la oficina central de estadísticas de Israel, de ellas 542.000 judíos y 323.700 árabes. Jerusalén oriental es árabe y Jerusalén occidental judío. En la zona del este se calcula que viven más de 200.00 judíos israelíes y unos 300.000 palestinos.

El caso de las embajadas

Si la embajada estadounidense se traslada de Tel Aviv a Jerusalén, no sería la primera en la Ciudad Santa, pero en estos momentos sí sería la única. En el pasado llegó a haber incluso 16 al mismo tiempo instaladas de forma temporal, según Haaretz. Entre otros países, Kenia, Bolivia, Holanda o Haití abrieron misiones diplomáticas en la ciudad en los años 50. Sin embargo volvieron a cerrarlas, la mayoría tras la anexión de Jerusalén este en 1980. En 2006, Costa Rica y El Salvador abandonaron las últimas embajadas, situadas en Jerusalén oeste.

Trump confirma su intención de trasladar su embajada en Israel a Jerusalén

Agencias
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Polémica decisión: tanto israelíes como palestinos reivindican la ciudad como la capital de su Estado. El posicionamiento de EE.UU. complicaría la paz en Oriente Próximo

Rumores confirmados: Trump está dispuesto a trasladar la embajada norteamericana en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, complicando el proceso de paz en Oriente Próximo, la seguridad y la estabilidad tanto en la región como en el mundo. El presidente estadounidense comunicó el movimiento este martes, vía telefónica, a su homólogo palestino Mahmud Abás, al rey Abdalá II de Jordania y al rey Salman de Arabia Saudí, corroborando la información que llevan adelantando días los medios de su país y que, posiblemente, el mandatario anuncie oficialmente este miércoles.

La decisión ha desatado una una oleada de reacciones internacionales que advierten de los peligros del traslado. El fin de semana, Abás se puso en contacto telefónico con los líderes de Egipto, Jordania, Catar y Francia después de que fuentes en Washington revelasen que Trump estaba sopesando reconocer Jerusalén como capital de Israel. Este paso no solo rompería el consenso internacional, sino también la posición histórica de EE.UU. de mantener el statu quo en la ciudad hasta que israelíes y palestinos acuerden la paz.

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