Las críticas a un narco le cuestan la vida a un «youtuber» mexicano

Juan Luis Lagunas, autodenominado El Pirata de Cualicán, ha fallecido asesinado después de recibir quince balazos


redacción / la voz

Números para las cuentas, palabras para las damas, la mano para los amigos y balas para los enemigos. Este popular mantra de la mafia siciliana se cumplió religiosamente en un bar de la ciudad mexicana de Jalisco la noche del lunes, donde un youtuber murió asesinado tras recibir quince balazos. Consecuencia directa, todo apunta, de un vídeo que ya acumula más de un millón de visulizaciones en el que criticaba al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, una de las bandas de narcotráfico más peligrosas del país.

Acostumbrado como estaba Juan Luis Lagunas a ser el rey de las redes sociales, a costa de ingerir grandes dosis de alcohol mientras se acompañaba de despampanantes mujeres a las que trataba como parte del decorado, no se imaginó que acabaría preso de sus palabras tras decir, sin ningún tapujo: «El Mencho a mí me pela la verga». Pero el grupo delictivo del Mencho ya había demostrado en numerosas ocasiones cómo se las gasta. De hecho, en poco más de cuatro años ha pasado de ser una pequeña banda al servicio del Chapo Guzmán a convertirse en la organización criminal más temida de México, contando en su currículo con masacres como la que se cobró la vida de 67 personas en el estado de Veracruz tras la captura de ocho de sus integrantes.

Lagunas, o El Pirata de Cualicán, como se autodenominaba, pasó de ser un chaval en la miseria de Villa Juárez a uno de los jóvenes más imitados del país azteca -su frase «ahí nomás quedó» es un hito entre los millennials mexicanos-. Pero le pasó factura ser tan conocido en las redes sociales. Primero, porque su muerte supone un toque de atención para todos aquellos que osen amenazar al Mencho y compañía, y segundo, porque se lo puso más que sencillo a sus agresores, al indicar la noche de autos dónde estaba tomando unas copas.

El ataque, que también se llevó por delante a otro joven, no ha servido de revulsivo para la población de la zona, que presa del miedo ha sucumbido al mutismo más absoluto. Nadie dice nada, nadie denuncia y nadie señala a unos agresores que dispararon a rostro descubierto. El miedo se palpa hasta en zonas que habitualmente se libran de la violencia. Y es lógico. El 2017 ha sido un año negro en México. Tanto, que la muerte de Lagunas es solo el epílogo de los más de 24.000 asesinatos que acumula el país a escasos días de terminar el año.

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