El Gobierno belga propone registrar casas en busca de inmigrantes ilegales

Detrás de la polémica ley está el partido de Francken, el «amigo» de Puigdemont

.

bruselas / corresponsal

Registros indiscriminados en casas particulares a cargo de la policía. Es el último plan que ha ideado el Gobierno belga para localizar a inmigrantes ilegales en Bélgica, arrestarlos y expulsarlos. La propuesta, convertida en proyecto de ley, lleva la firma de los conservadores flamencos de la CD&V y sus socios independentistas de la N-VA, el partido al que pertenece el secretario de Asilo belga, Theo Francken, «amigo» declarado de Carles Puigdemont y protagonista de numerosos escándalos políticos.

Este último giro de tuerca en materia migratoria ha despertado la indignación de los partidos de la oposición, activistas y hasta organizaciones profesionales de jueces, quienes han arremetido con dureza contra una medida que les hace cómplices y que podría desembocar en una auténtica caza de brujas. Son los propios magistrados quienes deberán extender un permiso para poder entrar a la fuerza en cualquier vivienda donde se sospeche que se cobijan inmigrantes irregulares.

«Es escandaloso (...) La medida hará que se persiga a personas que no han cometido más delito que el de no tener papeles en regla. Solo busca asustar y criminalizar la solidaridad», aseguró el diputado ecologista Benoit Hellings, quien cree que se están arrebatando libertades y derechos fundamentales como es la «inviolabilidad del domicilio» que hasta ahora solo se producía en casos de crímenes graves. Ni siquiera los registros y redadas por sospechas de actividad terrorista se ejecutaban con tanta libertad, al menos hasta que se produjeron los atentados yihadistas del 2016 en Bruselas.

La persecución legal a la que se les quiere someter concuerda a la perfección con la hoja de ruta del ultraderechista y xenófobo Francken, quien recientemente estuvo en el centro de la polémica al acordar con el Gobierno autoritario de Sudán la deportación masiva de sus nacionales, a pesar de las advertencias de las oenegés, quienes denuncian insistentemente la violación de derechos humanos, el trato denigrante y las torturas a las que son expuestos si regresan a su país de origen. El secretario de Asilo, quien ofreció refugio al expresidente catalán, se lo negó en el 2016 a una familia siria que había sido acogida por otra belga. No solo dio la batalla legal para echarlos del país sino que celebró en las redes su expulsión.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

El Gobierno belga propone registrar casas en busca de inmigrantes ilegales