Trump apela a un «nuevo momento» en EE.UU. para endurecer las leyes migratorias e impulsar la economía

El presidente estadounidense centra su primer discurso sobre el Estado de la Unión en la idea del «sueño americano». Advierte que no será «complaciente» ante las amenazas de Corea del Norte y anuncia que mantendrá abierta la cárcel de Guantánamo

.Trump se aplaude a si mismo tras finalizar su discurso sobre el estadio de la Unión
Trump se aplaude a si mismo tras finalizar su discurso sobre el estadio de la Unión

Beartiz Pascual Macías | Washington

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha apelado a la idea de un «nuevo momento americano» para pedir al Congreso que endurezca las leyes migratorias, apruebe su ambicioso plan de infraestructuras y dé prioridad a los intereses de Estados Unidos en seguridad y comercio.

Trump centró su primer discurso sobre el Estado de la Unión, de más de 80 minutos, en la idea del «sueño americano». Y cuando hablaba de inmigración, llegó a decir que los estadounidenses «también son soñadores» en referencia al nombre de «soñadores» con el que se conoce a los millones de jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos de niños. «Este es nuestro momento americano. Nunca ha habido un mejor momento para comenzar a vivir el sueño americano», dijo Trump.

Trump anuncia que mantendrá abierta la prisión de Guantanamo El presidente estadounidense saca pecho de su reforma fiscal durante el discurso de la Unión

El gobernante republicano habló de inmigración en términos de seguridad y culpó a las «fronteras abiertas» de la llegada masiva de mano de obra barata, drogas y pandillas, como la Mara Salvatrucha.

En varias ocasiones, Trump pidió a republicanos y demócratas que trabajen juntos para sacar adelante una reforma migratoria que permita el acceso a la ciudadanía de 1,8 millones de «soñadores» a cambio de 25.000 millones de dólares para construir el muro con México. «Unámonos, dejemos a un lado la política, para finalmente conseguir hacer el trabajo», pidió Trump, quien, sin embargo, insistió en que solo firmará una ley que ponga a «EE.UU. primero».

El mandatario pidió al Congreso que acabe con la llamada «lotería de visados para la diversidad», que asigna aleatoriamente hasta 50.000 visados a extranjeros, e instaure un sistema de méritos que sustituya al actual método de reagrupación familiar, conocido por sus detractores como «migración en cadena». Insistió, además, en la necesidad de levantar un muro para cerrar las puertas a «criminales y terroristas».

Para poder defender a EE.UU., Trump pidió un incremento del presupuesto de Defensa, abogó por «modernizar y reconstruir» el arsenal nuclear del país y anunció haber firmado una orden ejecutiva para mantener abierta la cárcel de Guantánamo (Cuba), cuyo cierre se convirtió en una prioridad para su antecesor, el demócrata Barack Obama.

El gobernante advirtió también del peligro que puede suponer Corea del Norte, cuyos misiles podrían amenazar «muy pronto» el territorio estadounidense, según dijo. «Solo necesitamos mirar al depravado carácter del régimen norcoreano para entender la naturaleza de la amenaza nuclear que podría suponer para Estados Unidos y nuestros aliados», subrayó Trump, quien aseguró que responderá ante el régimen de Kim Jong-un con una «presión máxima».

El presidente evitó hablar de la supuesta injerencia rusa en las elecciones del 2016

En esa parte del discurso sobre política exterior, Trump aprovechó para presumir de haber impuesto «duras sanciones» a «las dictaduras comunistas y socialistas de Cuba y Venezuela». Sin embargo, el presidente evitó hablar de la supuesta injerencia rusa en las elecciones del 2016, por la que miembros de su campaña están siendo investigados, pero sí mencionó a Rusia y China para calificar a estos países de «rivales» por desafiar los intereses y valores de Estados Unidos.

Al abordar sus prioridades legislativas, Trump pidió al Congreso que apruebe su plan para reconstruir las infraestructuras del país, que requerirá una inversión de 1,5 billones de dólares. «Estados Unidos es un país de constructores. Construimos el Empire State Bulding (de Nueva York) en solo un año. ¿No es una vergüenza que ahora pueda llevar hasta diez años conseguir el permiso para una simple carretera?», se preguntó el presidente.

Durante buena parte de su intervención ante el Congreso, Trump alardeó del «éxito extraordinario» de su primer año en la Casa Blanca con récords en los mercados bursátiles, niveles cercanos al pleno empleo y la aprobación el pasado diciembre de su reforma fiscal, la mayor en tres décadas en EE.UU. «Tal y como prometí al pueblo estadounidense desde este podio hace once meses, he conseguido aprobar la mayor reforma de impuestos de la historia de EEUU», se felicitó Trump.

El gobernante, además, se refirió a los tratados comerciales de EE.UU. y prometió que la «era de sometimiento económico» ha terminado. «Estados Unidos también ha pasado página tras décadas de injustos acuerdos comerciales que sacrificaban nuestra prosperidad y enviaban fuera nuestras compañías, trabajos y riqueza», dijo Trump, quien evitó hablar específicamente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que negocia actualmente con México y Canadá.

Trump interrumpió su discurso en varias ocasiones para mencionar a las 18 personas a las que había invitado al Congreso y, entre las que estaban los padres del turista estadounidense fallecido tras ser retenido en Corea del Norte, Otto Warmbier. Su homenaje resultó uno de los momentos más conmovedores de la noche.

Joe Kennedy, el congresista que replicó a Trump, una figura en alza del partido demócrata

Dpa
.Joe Kennedy
Joe Kennedy

«Los matones pueden dar un puñetazo. Pueden dejar marca. Pero nunca, ni una sola vez en la historia de nuestro Estados Unidos, han conseguido igualar la fuerza y el espíritu de un pueblo unido en defensa de su futuro», proclamó el sobrino nieto del histórico presidente asesinado

La réplica demócrata al primer discurso sobre el estado de la Unión de Donald Trump llegó de la boca de un joven miembro de la histórica saga política de los Kennedy y de una inmigrante peruana que en las elecciones de 2016 fue elegida para la Asamblea del estado de Virginia.

Joe Kennedy, de 37 años y con cinco a sus espaldas como congresista en el Capitolio, habló en inglés. Elisabeth Guzmán, de 44 y trabajadora social además de política, lo hizo en español.

«Los matones pueden dar un puñetazo. Pueden dejar marca. Pero nunca, ni una sola vez en la historia de nuestro Estados Unidos, han conseguido igualar la fuerza y el espíritu de un pueblo unido en defensa de su futuro», proclamó Kennedy refiriéndose a Trump.

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