La UE podrá sancionar al Reino Unido en el tránsito al «brexit»

Barnier sugiere restricciones de acceso al mercado interior

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bruselas / corresponsal

Cuatro líneas minúsculas en una nota a pie de página. Así hizo públicos ayer la Comisión Europea sus planes para diseñar un mecanismo de sanción paralelo al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) con el que castigar al Reino Unido si no cumple las normas durante su período de desconexión, que culminará el 31 de diciembre del 2020. Bruselas no se fía de la buena voluntad de los británicos ni de la eficacia del TJUE.

El equipo del negociador europeo, Michel Barnier, no quiere triquiñuelas de última hora ni procesos que se alarguen tanto que permitan a los británicos incumplir las normas del mercado interior sin consecuencias. Por eso el francés ha querido dejar por escrito su deseo de endurecer las condiciones y solicitar que la UE disponga de una herramienta para restringir el acceso del Reino Unido al mercado interior cuando no haya garantías de que la justicia europea pueda actuar con rapidez si hay sospechas de incumplimiento. Según sus documentos, la UE debería contar con un mecanismo «que permita suspender ciertos beneficios derivados de la participación del Reino Unido en el mercado interior cuando se considere que remitiendo un caso al TJUE no traerá los remedios necesarios en un tiempo apropiado», reza el texto.

La anotación bien podía haber pasado desapercibida para los negociadores británicos, quienes estos días se encuentran en Bruselas tratando de avanzar en las negociaciones del período transitorio. El equipo de Barnier sigue en sus trece y marca la hoja de ruta. Primero quieren ver traducidos en textos legales los acuerdos en torno a los derechos de los ciudadanos, la frontera de las dos Irlandas y la factura del brexit. Después habrá que llegar a otro acuerdo sobre el sometimiento del Reino Unido a la legislación de la UE durante la fase de transición. Una vez que este capítulo se cierre (hacia el mes de marzo) podrán empezar a negociar la relación futura con la UE. Las posturas están muy alejadas. Bruselas ya le ha hecho saber a la primera ministra británica, Theresa May, que si restringe los derechos a los europeos durante la fase de desconexión, no podrá acceder al mercado único, un escenario que los llevaría a una salida precipitada y dolorosa de la UE.

Este no es el único problema que tiene la premier entre las manos. A la intransigencia de sus socios europeos se suman los problemas domésticos. En casa es incapaz de mantener a raya al clan de rebeldes eurófobos, capitaneados por su ministro de Exteriores, Boris Johnson, quienes han tomado el timón de las negociaciones para dirigir al Reino Unido hacia el brexit duro.

 La Eurocámara cesa al vicepresidente polaco

«Durante la Segunda Guerra Mundial tuvimos szmalcownik y, hoy tenemos a Roza Von Thun». Esta la frase que el euroescéptico eurodiputado del partido en el Gobierno, Ley y Justicia (PiS), le dedicó a su compañera de hemiciclo, la polaca liberal Von Thun, le costó al vicepresidente polaco del Parlamento Europeo, Ryszard Czarnecki, su destitución. Von Thun había denunciado en un programa de la televisión alemana la deriva antidemocrática del Ejecutivo de Varsovia. La comparación con los colaboracionistas nazis que denunciaban y entregaban judíos en Polonia [szmalcownik] provocó la indignación del hemiciclo y obligó a la conferencia de presidentes a solicitar su destitución.

El cese por «falta grave», el primero en la historia de la Eurocámara, fue aprobado ayer por dos tercios de los votos del plenario. Un castigo que pretende poner coto a las continuas salidas de tono, faltas de respeto y agresiones verbales que se lanzan cada vez con más frecuencia desde las bancadas eurófobas.

El plenario de Estrasburgo también aprobó ayer un nuevo esquema de asignación de escaños por países para recuperar el equilibrio en la Eurocámara tras el brexit. Al menos 27 de los 73 asientos que hoy ocupan los británicos se repartirán entre 14 países miembro cuando el Reino Unido abandone la UE. La delegación española y francesa serán las más beneficiadas. Ambas ganarán cinco escaños hasta los 59 y 79 respectivamente, poniendo fin a su baja representación actual. El pleno echó por tierra la propuesta para crear una lista paneuropea de eurodiputados.

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