Juego de tronos para suceder a Juncker

Ex jefes de gobierno, comisarios y negociadores aspiran a coger el timón de la Comisión Europea


Bruselas

Las elecciones europeas se acercan. Queda poco más de un año para que los ciudadanos vuelvan a las urnas para dar forma a la nueva Eurocámara. Del equilibrio de fuerzas políticas resultante dependerá quién se erija como nuevo presidente o presidenta de la Comisión Europea, brazo ejecutivo de la Unión. Hasta el momento, ninguno de los potenciales candidatos a suceder a Jean Claude Juncker en mayo del 2019 ha levantado la mano en público. Todos quieren apurar los plazos para cosechar el mayor número de apoyos posibles. Pero el mercadeo, las intrigas y las promesas extraoficiales han empezado a asomar al juego político.

El luxemburgués envió una señal muy clara esta semana. Quiere que los aspirantes salgan a la luz antes de fin de año, pretende que presenten sus credenciales y que convenzan a sus partidos para librar la contienda cuanto antes. Nada de esperar hasta los dos meses previos a las elecciones para decantarse por uno u otro candidato. Juncker demanda transparencia y juego limpio en un intento de paliar el déficit demócratico de la Unión.

¿Qué nombres suenan en Bruselas? Hay perfiles de lo más heterogéneo. Entre los ex primeros ministros se encuentran el actual comisario de Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jyrki Katainen. El finlandés tiene tres buenas bazas a su favor: experiencia en el Consejo, en la política comunitaria y es conservador, principal fuerza política en el Parlamento Europeo. Casi las mismas que reúne su compatriota, Alexander Stubb, actual vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones. Stubb no descarta presentarse. «La política europea siempre es un asunto atractivo para mí».

Dentro de la Comisión Europea suenan otros tres nombres. Uno de ellos bien conocido por su estrecho vínculo con el brexit. Se trata de Michel Barnier. La ambición del francés le llevó a desempeñar cargos en el pasado como ministro de Exteriores y de Agricultura, eurodiputado y comisario de Mercado Interior. Ahora es quien lleva la batuta en la UE para negociar con los británicos el primer divorcio de la historia del bloque. ¿Podría asumir ambas funciones? Difícilmente. Su renuncia al cargo sería una señal de poca seriedad y compromiso político de la UE con un tema tan sensible como la primera salida de un socio del club.

Entre la familia socialdemócrata vuelve Pierre Moscovici a las apuestas. El comisario de Economía no renuncia a seguir escalando políticamente en Bruselas. Lo tendrá difícil, igual que su compañero de filas y de trabajo, el vicepresidente de la Comisión, el holandés Frans Timmermans. Ninguno ha ocupado el cargo de primer ministro. A eso se le suma la pérdida de poder y de influencia de los socialistas en sus respectivos países. En Francia pasan por horas bajas tras la victoria de Macron y en Holanda ya son una simple fuerza residual.

El formato para elegir presidente (spitzenkandidaten) no convence al paladín del Elíseo, Emmanuel Macron. El presidente francés no ve con buenos ojos la designación de un candidato por cada fuerza política ya que eso le obligará a decidir a qué familia política se acoge: liberales o socialdemócratas. En las filas liberales gana apoyos la actual comisaria de Competencia, Margrethe Vestager. La danesa ha demostrado ser uno de los mejores activos de la Comisión en la lucha sin cuartel que ha desatado contra los gigantes digitales que eluden impuestos. Cuenta además con otra baza a su favor: es mujer. Ninguna ocupa a día de hoy un alto cargo en una UE copada por hombres. Vestager cuenta con una amplia experiencia política en carteras de Economía e Interior con el anterior Gobierno danés de la ex primera ministra Helle Thorning-Schmidt, quien también se postula como una opción de la socialdemocracia.

La única certidumbre hasta el momento es que Juncker no repetirá. Su retiro dorado se acerca.

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