«Hay que ponerse en lo peor, incluso en que no haya acuerdo»

Miguel Otero-Iglesias, investigador del «brexit», asegura que España saldrá muy mal parada de la desconexión del Reino Unido


redacción / la voz

El brexit es una mala noticia para España. Esta frase sintetiza las conclusiones de la investigación del Instituto Elcano en la que ha participado el gallego Miguel Otero-Iglesias. Theresa May lleva desde que los británicos votasen sí al divorcio del Reino Unido garantizando que los daños colaterales de la salida de la Unión Europea para los ciudadanos extranjeros y los acuerdos comerciales serían mínimos. Sin embargo, a expensas de cómo se realizará de facto la retirada del bloque común, el estudio España ante el brexit no solo no es halagüeño con respecto a las relaciones bilaterales entre este país y Londres, sino que explica que la posibilidad de un brexit duro dejaría muy mal paradas a las empresas que operan en el Reino Unido y a los españoles que allí residen.

-Según las conclusiones de su estudio, «España ante el 'brexit'», este país es uno de los que saldrá peor parado de la salida del Reino Unido de la UE.

-Así es, no existe una relación bilateral tan intensa económica, política y social entre otros dos países de la UE, que no sean vecinos, semejante a la que tienen el Reino Unido y España. Es uno de nuestros mayores socios, y con esto me refiero también a lo estratégico, al campo militar y a la cooperación antiterrorista.

-¿Debería, por tanto, marcar sus propias líneas rojas para proteger a los ciudadanos españoles y a las empresas nacionales que operan en el Reino Unido?

-España no debería desligarse de lo pautado por la Unión Europea, entre otras cosas porque Bruselas refleja lo que quieren el resto de países, incluido España. Hay muchas dudas sobre el futuro de la Unión Europea, pero precisamente España es un país muy europeísta donde no hay partidos que busquen romper con los Veintisiete. Por eso, que nuestro país rompiera filas y marcara sus propias líneas rojas sería contraproducente.

-En el estudio son tajantes a la hora de decir que hay que ponerse en el peor escenario.

-Hay británicos muy optimistas que creen que su país reconsiderará la vuelta a la Unión Europea. Pero hay que tener en mente la posibilidad de que se produzca un brexit duro o incluso que no se llegue a ningún acuerdo. Es verdad que los españoles probablemente mantengan sus derechos y su vida siga igual cuando se formalice el divorcio, pero yo suelo decir que nada estará decidido hasta que se decida todo.

-Se refiere a los derechos como ciudadanos, pero ¿qué pasa con las relaciones comerciales entre España y el Reino Unido?

-Los sectores más perjudicados serán los relacionados con bienes y servicios. España tiene superávit comercial con el Reino Unido, sobre todo por el turismo. Dependiendo de la recesión y de la caída de la libra veremos con qué escenario nos encontramos.

-Desde junio del 2016, cuando los británicos votaron sí al «brexit», el número de españoles que ha solicitado el pasaporte británico se ha multiplicado por cuatro.

-Existe la sensación de que el clima es más hostil a los extranjeros, que hay más rechazo. Si consigues la nacionalidad británica ya eres uno de ellos, supongo que este motivo, sumado al miedo y la incertidumbre, es lo que ha hecho que aumenten las solicitudes.

-¿Qué papel va a jugar el Reino Unido a partir del año que viene en el orden mundial?

-Tiene que empezar a considerar qué dinámicas geopolíticas va a asumir: si quiere estar solo, si quiere acercarse a EE.UU. o reconsiderar la idea de volver a la UE. Esto ya lo vivió España en 1898, y descubrió que sin Europa no puede funcionar.

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«Hay que ponerse en lo peor, incluso en que no haya acuerdo»