Apoyo mínimo de la UE, con Alemania de perfil

Esta vez ha preferido ponerse de perfil y encarnar el «poder blando» de la UE para tratar de persuadir a los actores de la región

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Bruselas / Corresponsal

La política exterior de la UE nunca ha existido. Hay tantas como Estados miembros tiene el bloque. Las dificultades para articular una respuesta conjunta al conflicto de Siria han cercenado los esfuerzos de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, por mantener a los Veintiocho unidos a la espera de negociar una respuesta común. París y Londres no podían esperar más. Estaba en juego su credibilidad tras asegurar que el uso de armas químicas por parte de Al Asad sería una «línea roja». No es el caso de Berlín, que esta vez ha preferido ponerse de perfil y encarnar el «poder blando» de la UE para tratar de persuadir a los actores de la región, principalmente Rusia. Angela Merkel mostró su «respaldo» político a Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, pero se negó a embarcarse en la ofensiva militar que consideró «necesaria y proporcionada».

Una actitud bien diferente a la adoptada en marzo tras el intento de asesinato contra el exespía ruso Sergei Skripal en suelo británico. El Gobierno alemán cerró filas con sus socios, dio por válidas las pruebas que apuntaron a Moscú y replicó las represalias de Londres contra el Kremlin ejecutando la expulsión de cuatro diplomáticos rusos, arrastrando a otras cancillerías de su órbita.

¿Por qué esa unidad ha desaparecido? El bombardeo de los aliados se concibió como una acción de advertencia a Al Asad en un momento de difícil equilibrio geoestratégico en la región, donde Irán y Rusia se hacen fuertes. No obstante, se ha hecho sin el amparo de la ONU y sin una posición clara de la UE, que se debate entre mostrar músculo y forzar a los implicados a sentarse en Ginebra o ceñirse a las normas internacionales para salvaguardar su imagen.

Los malabares de Mogherini

La señal clara de incomodidad con esta incursión la dio ayer el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, con un mensaje ambiguo en el que no se habla de respaldo explícito al Reino Unido y Francia. Mogherini también hizo malabares dialécticos para esquivar el término apoyo. La italiana se limitó a abrir la puerta a sanciones adicionales contra el régimen sirio y a resaltar el carácter comedido del ataque. Pero añadió: «La UE reitera que no puede haber otra solución al conflicto sirio que la política». Mientras, la OTAN justificó la ofensiva y lanzó un mensaje contundente a Damasco.

La intervención de Alemania y otros países como España o Italia fuera de las fronteras de la UE, sin respaldo de la comunidad internacional, tendría consecuencias muy negativas en la política doméstica y en la debilitada y compleja relación con el Kremlin. Un enemigo con el que será necesario cooperar para poner fin a muchos de los conflictos abiertos en la vecindad de la UE. Desde Ucrania a Siria hasta la guerra contra el Estado Islámico.

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