Récord de microplásticos en el Ártico

Investigadores alemanes han encontrado una concentración nunca vista hasta ahora de microplásticos en el hielo marino. Muchas tenían un tamaño equivalente a la sexta parte de un cabello humano


Expertos del Instituto Alfred Wegener, del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI) en Alemania, han encontrado recientemente cantidades más altas de microplásticos en el hielo marino ártico de las que se han hallado nunca antes. Sin embargo, la mayoría de las partículas eran microscópicamente pequeñas.

Las muestras de hielo de cinco regiones en el Océano Ártico contenían hasta 12.000 partículas microplásticas por litro de hielo marino. Además, los diferentes tipos de plástico mostraron una huella única en el hielo que permite a los investigadores rastrearlos de regreso a posibles fuentes.

«Durante nuestro trabajo, nos dimos cuenta de que más de la mitad de las partículas microplásticas atrapadas en el hielo tenían menos de una veinteava de milímetro de ancho, lo que significa que podían ser ingeridas fácilmente por microorganismos árticos como ciliados, pero también por copépodos», señala el primer autor Ilka Peeken, biólogo de AWI, que asegura que la observación es «muy preocupante» porque, como explica, «nadie puede decir con certeza cuán dañinas son estas diminutas partículas de plástico para la vida marina o, en última instancia, también para los seres humanos».

El término microplástico se refiere a las partículas de plástico, fibras, gránulos y otros fragmentos con una longitud, ancho o diámetro que van desde solo unos pocos micrómetros (milésimas de milímetro) hasta menos de cinco milímetros. Para determinar la cantidad y distribución exacta de microplástico en el hielo marino, los investigadores de AWI analizaron los núcleos de hielo capa por capa usando un Espectrómetro Infrarrojo de Transformada de Fourier (FTIR), un dispositivo que bombardea micropartículas con luz infrarroja y utiliza un método matemático especial para analizar la radiación que reflejan. Dependiendo de su composición, las partículas absorben y reflejan diferentes longitudes de onda, permitiendo que cada sustancia sea identificada por su huella óptica.

«Usando este enfoque, también descubrimos partículas de plástico que tenían solo 11 micrómetros de ancho. Eso es aproximadamente un sexto del diámetro de un cabello humano, y también explica por qué encontramos concentraciones de más de 12.000 partículas por litro de hielo marino, que es de dos a tres veces más alto que lo que habíamos encontrado en mediciones pasadas», dice Gunnar Gerdts, en cuyo laboratorio se llevaron a cabo las mediciones. Sorprendentemente, los científicos hallaron que el 67 por ciento de las partículas detectadas en el hielo pertenecían a la categoría de menor escala «50 micras y más pequeñas».

La densidad de las partículas y la composición variaron significativamente de una muestra a otra. Al mismo tiempo, los científicos determinaron que las partículas de plástico no estaban distribuidas uniformemente en todo el núcleo de hielo.

El equipo de investigadores también aprendió, por ejemplo, que los témpanos de hielo, que se mueven en las masas de agua del Pacífico de la cuenca canadiense, contienen concentraciones particularmente altas de partículas de polietileno, que se usa sobre todo en material de embalaje. Según indican los expertos en su estudio, suponen que estos fragmentos «representan restos de la llamada Gran Isla de Basura del Pacífico y son empujados a lo largo del Estrecho de Bering y hacia el Ártico».

Por el contrario, los científicos hallaron predominantemente partículas de pintura de barcos y desechos de nailon de redes de pesca en el hielo de los mares marginales de Siberia. «Estos hallazgos sugieren que tanto la expansión del transporte marítimo como las actividades pesqueras en el Ártico están dejando su marca --dice Ilka Peeken-- Por lo tanto, las altas concentraciones de microplásticos en el hielo marino no pueden atribuirse únicamente a fuentes fuera del océano Ártico. 

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