Macron propone a Trump negociar un nuevo acuerdo nuclear con Irán

El presidente estadounidense se mostró escéptico y volvió a amenazar a Teherán

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/ La Voz

Los presidentes Donald Trump y Emmanuel Macron no ahorraron muestras de afecto y complicidad en su cita de ayer en la Casa Blanca, pese a una agenda cargada de temas en los que las diferencias son más que notables. Una de las urgencias del francés era convencer al estadounidense de que no rompa unilateralmente el acuerdo nuclear con Irán. En el segundo día de su visita oficial a Washington, Macron le propuso negociar «un nuevo acuerdo con Irán» para ampliar el alcance del pacto firmado en el 2015 con Teherán y el Grupo 5+1 (las potencias atómicas más Alemania). Trump se mostró abierto para no desairar a su invitado, pero a la vez no descartó retirarse del acuerdo original.

«Queremos, a partir de ahora, trabajar en un nuevo acuerdo con Irán», dijo el inquilino del Elíseo en una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca. Trump se mostró menos entusiasta y dijo que está por ver «si será posible alcanzar un nuevo acuerdo [con Irán] que tenga cimientos sólidos, porque el de ahora tiene cimientos decadentes». Precisó que el nuevo pacto podría cubrir «las actividades con misiles balísticos» de Teherán y la caducidad de ciertas restricciones impuestas en el del 2015, para «asegurarse de que a largo plazo no hay actividad nuclear». También buscaría «generar las condiciones para una solución política para contener a Irán en la región» y sus actividades en «Siria y Yemen».

Poco antes, en la ceremonia de recepción en la Casa Blanca, el neoyorquino lanzó una larga y enfática diatriba contra el acuerdo firmado con el régimen de los ayatolás, calificándolo como «un desastre» y como «una locura». En su opinión, el acuerdo hizo que Washington transfiriera enormes sumas de dinero a Teherán. «Hablamos de barriles de dinero. Es una locura. Es ridículo», reforzó.

Al final de las reuniones entre los dos jefes de Estado, sin embargo, Trump rebajó el tono y pareció aceptar la idea de un «nuevo acuerdo» con Irán que tenga «fundamentos sólidos», porque el que está vigente tiene «fundamentos en descomposición». Tiene plazo hasta el 12 de mayo para emitir una posición oficial de la Casa Blanca sobre el cumplimiento o no por parte de Teherán de los compromisos asumidos por el acuerdo de 2015.

Irán, por su parte, reiteró un día más que, si Estados Unidos tumba el acuerdo, resucitará su programa nuclear, apostillando que puede hacerlo rápidamente. Trump también ha contestado a este órdago: «Si nos amenazan de alguna manera, pagarán el precio». 

«Kim es muy honorable»

En otro momento de la reunión, Donald Trump saludó la apertura al diálogo del líder norcoreano, Kim Jong-un, del que dijo ha tenido un comportamiento «muy honorable». Y añadió que los norcoreanos están interesados en que el encuentro con Kim ocurra «lo antes posible». Más tarde aclaró que el objetivo de su acercamiento es que Corea del Norte «se deshaga de sus misiles nucleares», una interpretación del término «desnuclearización» que puede chocar con la del hermético país. También dejó claro que sigue con su idea de retirarse de Siria.

Gestos cómplices, pero también fuera de protocolo y comprometidos

La primera dama se afanó en decorar la sala de cenas de estado como un bosque de ramas de cerezos en flor. El menú de pudin de queso de cabra, cordero y tarta de duraznos, fue regado con vinos de Oregón de cepas originarias de Francia. A Trump si algo le gusta del cargo es la pompa y ayer brillo con éxito.

La visita de Macron logrará distraer durante unos días al temperamental mandatario de los berrinches que le está costando el libro del exdirector del FBI James Comey y la investigación de la trama rusa. El francés ha sabido como nadie manejar a un presidente 31 años mayor que él, pero con el que parece haber invertido la edad, y no solo la de sus respectivas esposas (Brigitte le saca 24 años y Donald otros tantos a Melania). Los gestos son una pesadilla para el protocolo. Durante su encuentro bilateral en la Casa Blanca, Trump le quitó lo que aparentemente era caspa de la solapa del traje de Macron. Un extraño intento de demostrar su amistad que captaron las cámaras.

Antes en el balcón con los dos matrimonios saludando, el presidente francés intentó enlazar sus manos y levantarlas con las de Donald y Melania, pero su meñique y su índice quedaron erguidos. La imagen era la de alguien haciendo el gesto universal de los cornudos. Nada apropiado teniendo en cuenta los escándalos por las aventuras amorosas de Trump con un chica Playboy y la actriz porno Stormy Daniels, que han roto el silencio pagado.

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