Trump pide ser tratado con justicia si declara ante el fiscal por el Rusiagate

«Me encantaría hablar con Mueller, pero mis abogados me aconsejan que no lo haga»

Trump se señala la coronilla en el acto de la Asociación Nacional del Rifle en Dallas
Trump se señala la coronilla en el acto de la Asociación Nacional del Rifle en Dallas

NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Mientras Robert Mueller apura el rompecabezas del Rusiagate y se prepara para una posible citación de Donald Trump, el presidente confesó ayer que le «encantaría» hablar con el fiscal especial, sobre las pesquisas que investigan la injerencia rusa y el posible vínculo entre el Kremlin y la campaña del candidato republicano. La confidencia del multimillonario solo tenía un pero. «Me encantaría hablar con Mueller. Nada me gustaría más, pero mis abogados me aconsejan que no lo haga», dijo. «Necesito estar convencido de que me van a tratar con justicia, porque todos ven que lo que hay ahora es una caza de brujas», añadió Trump desde el jardín sur de la Casa Blanca.

El presidente lleva más de un año acusando repetidamente a Mueller y a su equipo de tenerle animadversión, diciendo falsamente que «trabajó para Barack Obama durante ocho años». El fiscal especial del Rusiagate es republicano y fue nombrado por el expresidente George W. Bush para dirigir el FBI por un período de diez años, desde el 2001 hasta el 2011. Lo que hizo Obama fue extender su mandato dos años más con el beneplácito unánime del Senado, que en aquel entonces era de mayoría conservadora.

Aceptar un interrogatorio con Mueller es el primer debate sobre la mesa del equipo legal del presidente que, capitaneado ahora por el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, lleva meses negándose en rotundo a permitir que el neoyorquino tenga un careo con el fiscal. Los letrados sospechan que el nivel de detalle en la información que Mueller posee es tal que una entrevista entre ambos supondría poner a Trump a los pies de los caballos. Eso, sumado al carácter impulsivo del republicano, solo le expondría a un peligro legal inevitable incluso con las preguntas en su poder.

Trump, que hizo estas declaraciones con la Casa Blanca sumida en una crisis permanente, aprovechó la afluencia de prensa que cubría su viaje a Dallas (Texas) para dar públicamente un tirón de orejas a su también amigo Giuliani. «Tiene que enterarse aún de los detalles», manifestó en tono despectivo y tras referirse a las afirmaciones del exalcalde de Nueva York, que dijo que el empresario había reembolsado los 130.000 dólares a su abogado personal, Michael Cohen, con los cuales habían comprado el silencio de la actriz porno Stormy Daniels sobre un supuesto encuentro sexual con Trump.

Críticas a Giuliani

«Lleva solo un día», justificó el magnate tras haber mentido en abril al decir no saber nada al respecto y el pasado jueves asegurar todo lo contrario. Giuliani entendió a la perfección el aviso del neoyorquino y emitió un comunicado en el que intentó arreglar lo dicho en las últimas horas. «Mis referencias no describían mi conocimiento de lo que sabía del presidente, sino mi conocimiento de la cuestión», matizó tras insistir en que el presidente no violó la ley electoral.

«Lleva solo un día y tiene que enterarse bien»

En paralelo, y con Trump como maestro de ceremonias, la Asociación Nacional del Rifle concentró ayer a decenas de miles de personas en su evento anual, y en medio de un debate sobre el control de armas impulsado por supervivientes de la masacre en la escuela de Parkland (Florida), el pasado 14 de febrero. Desde su atril, el magnate renovó su compromiso con el lobby que financió su campaña con más de treinta millones de dólares. «Los derechos de la segunda enmienda (la que defiende el derecho a poseer armas) están bajo asedio, pero eso no pasará mientras yo sea presidente», sentenció Trump ante una eufórica multitud.

La Casa Blanca asegura que mantendrá su despliegue militar en Corea del Sur

Alrededor de 28.500 soldados estadounidenses podrían ver reducida su estadía en Corea del Sur. Así lo desveló ayer The New York Times tras asegurar que el propio Donald Trump ha pedido al Pentágono que estudie la posibilidad de reducir sus tropas en la zona. La orden llega en vísperas del esperado encuentro entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un. «Tenemos fecha y tenemos lugar», anunció ayer el estadounidense al respecto sin concretar nada.

El hipotético movimiento de tropas respondería a varios motivos. Por un lado, la mejora de relaciones entre Seúl y Piongyang tras el encuentro de sus líderes, ha hecho que el presidente de Estados Unidos considere que su contingente en la zona es menos necesario. Además, el coste del mantenimiento del mismo supera los ochocientos millones de dólares anuales, de los cuales Seúl asume solo la mitad. Este asunto, precisamente, ha sido motivo de discordia entre Trump y el líder surcoreano, Moon Jae-in, porque Washington quiere que sus aliados asuman la totalidad de la factura.

Bolton habla de sinsentido

El asesor de Seguridad Nacional Michael Bolton se apresuró ayer a desmentir la información del Times. «Es un completo sinsentido», dijo Bolton a través de un comunicado. El secretario de defensa, Jim Mattis, sin embargo, reconoció días antes que el presidente sí estaba estudiando el futuro de las tropas en Corea del Sur. «Forma part-e de las cuestiones que estamos abordando en el marco de las conversaciones», admitió Mattis poco después del histórico encuentro entre coreanos. En la misma línea, el Ejecutivo de Seúl ya descartó que un tratado de paz con Corea del Norte suponga el retiro de las tropas de Estados Unidos.

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