Justicia cede ante Trump e investigará por espionaje al FBI

Examinará si la agencia vigiló con motivos políticos la campaña electoral del hoy presidente

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nueva york / corresponsal

Tras las demandas de Donald Trump, el departamento de Justicia de EE.UU. ordenó ayer investigar si el FBI vigiló con motivos políticos la campaña electoral del actual presidente. El vicefiscal general, Rod Rosenstein, pidió al inspector general de Justicia, Michael Horowitz, que revise este asunto horas después de que el propio Trump exigiera en la red social Twitter una investigación para determinar si su predecesor Barack Obama, actuó indebidamente.

«Si alguien se infiltró o vigiló a los participantes de una campaña electoral por motivos inadecuados tenemos que saberlo y tomar las medidas adecuadas», dijo Rosenstein quien, además, y debido a la recusación del fiscal general Jeff Sessions en el caso, supervisa también el trabajo del fiscal especial Robert Mueller, al frente del Rusiagate.

Las peticiones sobre este asunto no son nuevas. El organismo judicial de control interno examina desde marzo las quejas de los republicanos sobre una supuesta mala conducta por parte de la agencia. Según The New York Times, varios congresistas así como el propio Sessions, habían pedido a Horowitz que revisara si el FBI abusó de sus poderes utilizando información recogida por el ex espía británico Christopher Steele, para llevar a cabo seguimientos a los ex asesores de campaña de Trump, Carter Page y George Papadopoulos.

Para ello y según varios medios, el FBI se habría servido de un informante encargado de contactar con la campaña republicana, un profesor estadounidense que daba clases en Reino Unido. Según los informes, dicha fuente no se infiltró en la campaña de Trump sino que solo mantuvo contactos superficiales con los ex asesores del candidato.

La respuesta de la cartera de Justicia a los deseos del presidente fue afeada ayer por el Partido Demócrata, desde cuyas filas denunciaron que «las fantasías conspirativas de Trump no deben socavar la función propia de nuestro sistema de justicia». «El departamento de Justicia no es un brazo de la Casa Blanca. Es independiente y sirve al pueblo estadounidense», recordó la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Pompeo amenaza con «las sanciones más fuertes de la historia» a Irán

En su primer discurso sobre política exterior como secretario de Estado, Mike Pompeo prometió utilizar todo el poderío económico y militar estadounidense para «cambiar el comportamiento» de Teherán. «Impondremos una presión financiera sin precedentes», anunció el exdirector de la CIA. A su juicio, serán «las sanciones más fuertes de la historia».

En su alocución sobre la estrategia de la Administración Trump tras la retirada del acuerdo nuclear firmado junto a Irán y otras cinco potencias en 2015, Pompeo enumeró doce demandas para el régimen, asegurando que un hipotético alivio de las sanciones solo se produciría si Washington apreciaba un profundo cambio en las políticas iraníes. «Son tantas como actividades malignas desarrolla el régimen», dijo. Dichos requisitos incluyen el fin «permanente» del enriquecimiento de uranio, el programa de misiles balísticos, y algunas de sus actividades en Oriente Medio como la presencia en Siria o en Yemen. «Detectaremos a los operativos iraníes y a sus representantes de Hezbolá que operan en todo el mundo y los aplastaremos», añadió. En un intento de que Teherán no tenga carta blanca «para dominar Oriente Medio», EE.UU. trabajará con sus aliados regionales, un grupo que incluye a Israel, Arabia Saudí y los estados del Golfo.

El lenguaje belicoso de Pompeo se extendió a los países europeos ya que, sostuvo, las compañías del Viejo Continente que hagan negocios en Irán «rendirán cuentas» en referencia al programa de sanciones que pretende imponer Washington. «Sé que nuestros aliados en Europa podrían intentar mantener activo el antiguo acuerdo nuclear. Esa es su decisión. Ya saben cuál es nuestra posición», amenazó.

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