Italia se suma a la rebelión de Hungría contra la reforma del asilo en la UE

El Parlamento magiar debate una la ley que castiga la ayuda a los refugiados

.Matteo Salvini, ministro de Interior italiano
Matteo Salvini, ministro de Interior italiano

Bruselas / Corresponsal

Ni solidaridad con los países vecinos ni apertura de puertas a los refugiados. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, quiere convertir su país en una fortaleza. El ultranacionalista le ha declarado la guerra a la nueva reforma del asilo que quiere emprender la Comisión Europea para coordinar la gestión de futuras crisis migratorias y aliviar la presión sobre los países en primera línea de llegada (España, Malta, Italia y Grecia). La imposición de un mecanismo de cuotas para el reparto de migrantes en momentos de gran afluencia es incompatible con sus planes.

En la cruzada contra los refugiados, Hungría no está sola. República Checa y Polonia resisten a la presión de Bruselas, que está dispuesta a dejarles sin fondos europeos si no arriman el hombro. A Visegrado se unen otros países que, por el contrario, consideran la propuesta de reforma del asilo muy poco ambiciosa.

El nuevo Gobierno eurófobo de Italia se suma a la rebelión. Su nuevo ministro del Interior, el xenófobo Matteo Salvini, confirmó ayer que votará en contra el documento sobre inmigración de la UE porque «penalizará de nuevo a Italia y a otros países mediterráneos a favor de los países del norte y del este de Europa». El líder de la Liga envió un mensaje desafiante a la UE: «O nos echan una mano para garantizar la seguridad o tendremos que buscar otras vías». No estará hoy en la reunión con sus homólogos en Luxemburgo para poder participar en Roma en el voto de confianza al nuevo Gobierno.

Otra ley castigo

Ni tan siquiera la oferta de fondos a cambio de la recepción voluntaria de refugiados ha funcionado como anzuelo. Hungría no los quiere. Su Gobierno ha hecho todo lo posible por sabotear los avances en las negociaciones al tiempo que ha redoblado la presión interna sobre los indocumentados. Esta semana el Parlamento magiar, dominado por su partido (Fidesz), debate una propuesta para castigar a las oenegés que ayuden a los migrantes, ya sea con alimentos, atención sanitaria o asesoramiento jurídico sobre los trámites para pedir asilo. Los activistas se podrían enfrentar a penas de hasta tres meses de prisión. La medida busca «estigmatizar» a estas organizaciones, denuncia el Consejo de Europa. El organismo teme que esta medida genere desconfianza y xenofobia entre la población.

La iniciativa llega en plena polémica por las denuncias que apuntan al uso de violencia policial para amedrentar a los migrantes. La oposición y los activistas no se libran de la ofensiva. Aseguran estar viviendo un clima de hostilidad sin precedentes desde la victoria arrolladora de Orban en las elecciones del mes de abril. Solo unos días después, la prensa afín al Gobierno publicó una lista con los nombres de 200 activistas, catalogados de «mercenarios» del magnate George Soros, principal enemigo de Orban. El húngaro-estadounidense invierte parte de su multimillonaria fortuna en promover los valores europeístas, liberales y progresistas en un país dominado por el carácter autoritario y xenófobo de su primer ministro, miembro del Partido Popular Europeo. Dentro de su familia política hay quienes no esconden su deseo de echarlo del grupo. Los holandeses de la CDA votaron el pasado sábado una resolución para exigir su expulsión si osa sobrepasar algunas líneas rojas como decretar el cierre de la Universidad Centroeuropea o dar luz verde a la ley Stop Soros.

El esloveno Jansa tendrá difícil formar Gobierno, pero se une a la ola eurófoba

La victoria sin mayoría lograda en las urnas por el conservador Partido Demócrata Esloveno (SDS), con su mensaje antiinmigración y eurocrítico, abre una difícil negociación para formar Gobierno, ante el veto de las fuerzas de centroizquierda a un movimiento al que acusan de «populismo de derechas». Esa victoria de Janez Jansa refuerza además la ola eurófoba que preocupa en el corazón de la Unión Europea.

El presidente de Eslovenia, Borut Pahor, reconoció que el reparto de fuerzas tras las elecciones del domingo hará necesarias «mucha paciencia y sabiduría» para formar un nuevo Ejecutivo.

Janez Jansa, el líder de SDS y ex primer ministro, será el encargado de formar Gobierno, aunque el jefe del Estado añadió que «se buscarán otras soluciones solo si se da la situación de que el vencedor no pueda formar Gobierno».

En Bruselas, el eje entre Eslovenia y Hungría, al que se pueden sumar Chequia y Polonia, supone una nueva amenaza.

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