El fiscal del Rusiagate acusa a Manafort de manipular testigos

El exjefe de campaña de Trump está imputado por fraude

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NUEVA YORK / CORRESPONSAL

La juez federal Amy Berman Jackson ordenó ayer al exdirector de campaña de Donald Trump Paul Manafort responder a las acusaciones del fiscal especial del Rusiagate, Robert Mueller, que sostiene que Manafort intentó manipular a testigos en su caso por fraude y delitos fiscales, enmarcado en la investigación que trata de determinar si hubo injerencia del Kremlin en las presidenciales, el llamado Rusiagate.

Los fiscales a las órdenes de Mueller aseguran que Manafort quiso alterar el testimonio de dos testigos potenciales, intentando contactar con ellos por teléfono y a través de un servicio encriptado de mensajería. Al menos uno de esos testigos avisó al FBI de que Manafort quería decirle cómo responder a las preguntas sobre los movimientos del exasesor en Washington. El FBI posee los testimonios de dichos testigos, pertenecientes al llamado Grupo de Hapsburg, una empresa para la que trabajó Manafort en un intento de promocionar los intereses de Ucrania.

La orden de Jackson no dio detalles sobre su postura, pero el equipo de Mueller defendió que con su actuación, Manafort violó su libertad condicional. Si su estatus es revocado, obligaría al exasesor a entrar en prisión mientras se inicia su proceso judicial, aunque tiene hasta el viernes para aclarar las acusaciones.

El pasado mes de febrero, Manafort se declaró inocente de cargos de fraude bancario, delitos fiscales y lavado de dinero presentados por Mueller ante un juzgado del Distrito de Columbia. El juez federal fijó el inicio del juicio para el 17 de septiembre en la capital estadounidense.

Las acusaciones que enfrenta no están vinculadas al Rusiagate, un caso contra el que ayer volvió a cargar el presidente estadounidense, responsabilizando de su existencia, una vez más, al fiscal general Jeff Sessions. «La farsa sobre la caza de brujas continúa porque Jeff Sessions no me dijo que iba a recusarse. Habría elegido a otro rápidamente», se quejó el republicano.

Su persistente descontento llegó horas después de que el neoyorquino defendiese su «absoluto» derecho a perdonarse a sí mismo si hubiera crímenes en la trama rusa. Aunque la Constitución de EE.UU. no prohíbe esa posibilidad, lo que sí indica es que el presidente no puede utilizar el perdón en un juicio político. «Sería una arrogante declaración de poder y de ejecutarse, la reacción del Congreso sería devastadora», advirtió ayer el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich.

El mayor donante republicano combate los nuevos aranceles

El copropietario y vicepresidente ejecutivo del conglomerado de empresas Koch Industries, David Koch, y su hermano Charles, que están considerados como la mayor fuente de financiación del Partido Republicano, anunciaron ayer la puesta en marcha de una agresiva campaña para frenar una de las medidas estrella de Donald Trump: la guerra arancelaria contra la Unión Europea, México y Canadá. «Estamos entristecidos y lucharemos contra esta medida», indicaron los Koch a sus empleados por carta.

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