«Entusiasmo de Trump» ante la cumbre con Kim Jong-un y tras su desplante en el G-7 a la UE

El presidente estadounidense y el dictador norcoreano se reúnen mañana en Singapur en plena crisis de las relaciones entre Washington y sus aliados tradicionales

Trump contra todos en la cumbre del G7 El presidente de EEUU reduce al mínimo su presencia en una cumbre tensa por su guerra comercial contra Europa y Canadá. «No nos tomarán más el pelo», avisa Trump, que acaba de imponer tasas adicionales al acero fabricado en Europa.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que había «entusiasmo en el aire» en Singapur ante la histórica cumbre que mantendrá este martes con el líder norcoreano, Kim Jong-un. «Genial estar en Singapur, ¡hay entusiasmo en el aire!», escribió Trump en su cuenta de Twitter.

El mandatario aterrizó la noche del domingo en Singapur y se ha reunido esta mañana con el primer ministro singapurés, Lee Hsien Loong, en el palacio presidencial de Istana, según informa la agencia EFE. Trump le ha agradecido su «generosidad y colaboración» al ofrecer su país para acoger la histórica reunión. Ambos mandatarios han analizado fórmulas para reforzar la cooperación entre sus respectivos países en materia de diplomacia, defensa o economía «para promover la estabilidad, la seguridad y la prosperidad en la región», según un comunicado divulgado por la Casa Blanca. 

.Trump celebra su 72 cumpleaños por adelantado en Singapur
Trump celebra su 72 cumpleaños por adelantado en Singapur

La nota anecdótica la ha puesto Hsien Loong al regalar a Trump con un pastel de cumpleaños, pese a que aún faltan tres días para el 72 aniversario del mandatario estadounidense.

Se desconoce la agenda de Kim, que llegó la tarde del domingo a Singapur y se reunió también con Lee. Mientras tanto, delegaciones de Estados Unidos y Corea del Norte se han reunido para preparar la cumbre a la que asistió el embajador estadounidense en Filipinas, Sung Kim, que representó a Washington en el diálogo de la década pasada sobre el programa nuclear de Piongyang.

La cumbre entre Trump y Kim, cuyo inicio está previsto para las tres de la madrugada del martes (hora española) en el lujoso hotel Capella de Singapur, será la primera reunión de la historia entre líderes de los dos países, tras casi 70 años de confrontación y 25 de negociaciones fallidas y tensiones a cuenta del programa atómico norcoreano.

Pese a la inminencia de ese hito histórico, Trump aún dedicaba su atención a la crisis con sus aliados del G7, manifestada en la cumbre de este fin de semana en La Malbaie, Canadá.

«¿Por qué debería yo, como presidente de Estados Unidos, permitir que los países sigan consiguiendo Superávits Comerciales Masivos, como han hecho durante décadas (...)? ¡No es justo para el PUEBLO de Estados Unidos!», escribió Trump en una serie de cuatro tuits sobre el tema.

El mandatario retiró este sábado su apoyo al comunicado de la cumbre del G7 y lo justificó por unas declaraciones del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, sobre los aranceles que Washington ha impuesto al acero y el aluminio proveniente de ese país y de la Unión Europea (UE), entre otras naciones.

Trump contra todos en la cumbre del G7 El presidente de EEUU reduce al mínimo su presencia en una cumbre tensa por su guerra comercial contra Europa y Canadá. «No nos tomarán más el pelo», avisa Trump, que acaba de imponer tasas adicionales al acero fabricado en Europa.

El desplante de Trump al G7

Final abrupto para la cumbre del Grupo de los Siete. El presidente estadounidense anunció en Twitter que retiraba su firma del comunicado conjunto después de que la reunión hubiese terminado

Agencias

Fue un final abrupto para la cumbre del  G7 en Canadá. Con mucho trabajo se había conseguido una declaración de cierre conjunta. Hasta que Donald Trump sacudió el tablero con la furia de un dios vengativo. Todo quedó en la nada.

Desde el Air Force One, el avión presidencial, el mandatario estadounidense echó por tierra a través de Twitter los modestos resultados de la cumbre de países industrializados que acababa de terminar en La Malbaie, cerca de Quebec.

¿Qué fue lo que ocurrió?

En dos tuits Trump culpó al primer ministro anfitrión, Justin Trudeau. Dijo que Trudeau había hecho declaraciones falsas luego de haberse mostrado «mansamente» en la cumbre. «Muy deshonesto y débil», lo llamó. Así que anunció en Twitter que retiraba su firma del comunicado conjunto después de que la cumbre hubiese terminado, acusando al primer ministro canadiense de haber hecho esas afirmaciones falsas durante una rueda de prensa después de que él ya se hubiese ido.

Trump defendió los aranceles al acero y aluminio que puso desde el 1 de junio a Canadá, la Unión Europea (UE) y México y que tanta tensión causaron en la cumbre. Y amenazó con aranceles a los automóviles, algo que podría preocupar también a México.

Dijo que Estados Unidos solo se está protegiendo de medidas similares de Canadá, que impone altos aranceles a los lácteos estadounidenses. Así que punto final. Se acabó. Ninguna declaración final.

«Es una traición, nos engañó, no sólo Trudeau sino los otros miembros del G7», comentó el domingo en CNN Larry Kudlow, el principal asesor económico de Trump. «Hay un lugar reservado en el infierno para todo dirigente extranjero que se embarque en una diplomacia de mala fe contra Donald Trump y que intente apuñalarlo por la espalda cuando se retira», dijo a su vez en Fox News el asesor del presidente en temas comerciales Peter Navarro.

Trump, que calificó a Trudeau como una persona «deshonesta y débil» en Twitter, había sin embargo avalado el comunicado final.

¿Es esa la muerte del G7, que nació hace más de 40 años? ¿Es su reconversión definitiva en un G 6+1, con Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido por un lado y Estados Unidos por otro?

Trump es un hombre muy susceptible que no deja que nadie le diga cosas. Quiere que se juegue con sus reglas. Quien no lo hace es partido por el rayo, aunque como en este caso estuviera ya en un avión camino a Singapur para su reunión del martes con el líder norcoreano Kim Jong Un.

El presidente ha hecho de sus amigos enemigos y de sus enemigos amigos. Sus seguidores quieren que le den el Premio Nobel de la Paz.

Con su decisión de retirar su apoyo a la declaración del G7 lleva hacia un precipicio todavía más profundo al grupo, una alianza que Estados Unidos impulsó pero que ahora hace frente a un futuro incierto.

La cumbre tuvo sus rituales y ceremonias. Apretones de manos, banderas ondeando junto al agua azul del río, la «foto de familia». Dentro del hotel sede, los reclamos mutuos de Trump y los otros fueron dominantes.

En su mensaje final, al cierre de la cumbre, Trudeau dijo que los canadienses eran amables y educados, pero que no se iban a dejar presionar por Trump y que responderían con aranceles equivalentes a sus medidas.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró convencido que la cumbre había servido para llevar calma al G7. El año próximo Macron será anfitrión en Biarritz. Si es que para entonces el grupo sigue existiendo.

Trump dominó esta cumbre como ningún otro. Fue imán de toda la atención, marcó la agenda, la convirtio también en parte de su gran reality show de la política.

Propuso que Rusia sea reincorporada al G7, de la que fue expulsada en el 2014 por la anexión de la península de Crimea y su idea no fue apoyada, salvo por Italia.

Ni siquiera se sabe qué va a ocurrir ahora en el G7. A los otros miembros sólo les queda hacer un control de daños. Después de 70 años de cooperación transatlántica entre Estados Unidos y Europa, en un solo año y medio de Gobierno Trump ha generado una crisis existencial.

Trump sigue marcando su propio rumbo día a día. La declaración final del G7 pretendía todavía tapar lo que internamente se está desmoronando. ¿De qué sirve reafirmar en el papel el compromiso contra el proteccionismo si hay una amenaza de guerra comercial?

Periodistas que acompañan a Trump en su viaje a Asia describieron el vuelo desde Canadá, durante una escala en la isla griega de Creta, como un viaje «sin mayores novedades». Eso, sin contar los dos tuits.

Críticas desde Alemania

El ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, ha acusado al presidente de Estados Unidos, de «destruir una increíble cantidad de confianza» al anunciar en Twitter su rechazo al comunicado conjunto del G-7 solo horas después de firmarlo, y ha declarado que la unidad de Europa es el arma más poderosa contra sus pretensiones nacionalistas.

«Se puede destruir a toda velocidad una increíble cantidad de confianza», ha hecho saber Maas a través de su cuenta oficial de Twitter. «Y es por eso por lo que Europa debe permanecer junta más que nunca y defender sus intereses con más agresividad», ha añadido. «Una #Europaunida es la respuesta a #AmericaPrimero», concluye el tuit de Haas, en referencia al lema de Trump.

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