El primero de los barcos -el buque de la Marina italiana Datillo que, junto a otro, acompaña al Aquarius- llegará, si todo va según lo previsto, entre las 6 y las 8 horas. Le recibirá en el puerto valenciano un dispositivo integrado por 2.300 personas, preparadas para dar la primera atención a los 630 migrantes que espera la ciudad. Tres horas más tarde debería atracar el Aquarius y sobre las 12 horas, el Orone. El desembarco está previsto de forma escalonada para mejorar la calidad de la atención. 

Todo está preparado: tocarán tierra en el Muelle Uno de Valencia, donde se prestará una primera atención sanitaria, y bajarán en grupos de 20 personas para someterse a una primera valoración médica, a pesar de que, según el subdirector general de Emergencias de la Generalitat, Jorge Suárez, no se espera que haya «ninguna tipología sanitaria de especial gravedad». «Si hubiera que hacer una derivación con carácter inmediato, todos los otros procesos ligados a las fuerzas y cuerpos de seguridad quedarían supeditados», ha avanzado.

Tras una primera y rápida revisión sanitaria en el interior del barco, se procederá a un triaje médico. Aquellas personas que precisen de atención hospitalaria saldrán ya con un número SIP; al resto se le proporcionará en sus centros de acogida. 

A continuación, pasarán por un proceso de filiación por parte de la Policía Nacional y, posteriormente, serán llevados a sus centros de acogida en función de las características de los migrantes para respetar la agrupación familiar y la unidad de los menores. La Generalitat ha activado el Plan Territorial de Emergencias para articular la coordinación de este dispositivo entre las tres Administraciones que intervienen, Estatal, autonómica y local, lo que da además cobertura legal para reclamar cualquier recurso adicional que se pueda necesitar.

En el lugar habrá mil voluntarios de la Cruz Roja; 400 traductores de inglés, francés y árabe de acompañamiento y 70 jurados, 356 policías nacionales; 150 miembros de personal de la Conselleria de Sanidad, 15 de sanidad exterior; 120 policías de la Generalitat, un centenar de Guardias Civiles y un equipo «para atender otras necesidades culturales o religiosas» con el objetivo de evitar que estas personas se encuentren solas durante el proceso. Además, un total de 598 periodistas de 138 medios de comunicación y 15 freelances se han acreditado para cubrir la llegada del Aquarius.

Cruz Roja ha instalado un albergue provisional con capacidad para 350 personas en el que se desplegarán cien camas. Habrá otras cien de reserva. La carpas cuentan con mil kits que contienen calzado, ropa y productos de higiene, barritas energéticas y lo necesario para bebés, así como con más de 15 toneladas de alimentos que han sido donados.

Así es el operativo «Esperanza del Mediterráneo» con el que llega el barco Aquarius Un dispositivo de hasta dos mil personas van a recibir en el puerto de Valencia a los 629 inmigrantes

Todos los inmigrantes recibirán a su llegada una autorización especial de un mes, pero a partir de ahí se les tratará con la legalidad en la mano, «sin excepciones». Los juzgados de Valencia está preparados para atender aquellas cuestiones sobre las que tienen competencia, como tramitar las solicitudes de internamiento que pueda plantear la Policía. Francia, que este sábado anunció que cooperará con España en la acogida de estos migrantes, aceptará a los pasajeros del Aquarius que, «una vez cumplidos todos los protocolos que establece el procedimiento de acogida», expresen su deseo de ir a este país.

Anabel Montes, de Proactiva Open Arms: «En Italia ven como un triunfo haber conseguido que el Aquarius no entre»

Dolores Vázquez
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Afirma que no se pone suficiente énfasis en que el Gobierno italiano ha roto las leyes internacionales

Anabel Montes (Oviedo, 1986), jefa de misión de Proactiva Open Arms, una oenegé que se dedica al rescate de inmigrantes en el mar, intervino ayer en las charlas promovidas por la iniciativa Acampa en A Coruña aportando su visión sobre el derecho internacional para proteger a las personas en esa situación. Tras participar como socorrista voluntaria en Lesbos, ingresó en una organización que este año saltó a los titulares al retener Italia uno de sus barcos.

-¿Cuál es la interpretación que hace de ese incidente?

-Italia nos acusó de fomento de la migración clandestina y de asociación criminal, como la mafia, además de retenernos el barco. No fuimos los primeros, sino otra víctima, no la única, porque los ataques se han venido repitiendo desde julio del 2017. Es una criminación contra una oenegé por hacer un trabajo que molesta, porque muestra las carencias que hay en ese lugar, que las autoridades no se hacen cargo y prefieren echarnos a nosotros para que no haya nadie que denuncie públicamente lo que está pasando.

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Así recibirá Valencia al Aquarius