Merkel gana tiempo pero Seehofer no cede y le mantiene el pulso migratorio

El ministro del Interior actuará por su cuenta si la cumbre de la UE no le satisface

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berlín / colpisa

Las pistolas siguen cargadas, aunque el duelo se demora. La canciller alemana y líder de la CDU, Angela Merkel, y su ministro de Interior y presidente de la CSU bávara, Horst Seehofer, aplazaron ayer la resolución del conflicto que los enfrenta y que amenaza con romper la Unión sellada por ambas formaciones debido a sus diferencias en la política de refugiados. Después de aprobar el «plan migratorio» elaborado por Seehofer para «poner orden» en las fronteras del país, la cúpula de la CSU acordó en Múnich conceder las dos semanas de gracia que reclama Merkel para intentar en la cumbre de la UE prevista para finales de mes consensuar una política común de asilo para los 28.

Pese a ello, el dirigente bávaro se mantiene en sus trece y quiere aplicar de manera inmediata la devolución instantánea en la frontera de todo refugiado con prohibición de pisar suelo alemán. Además, migrantes que hayan sido registrados en otro Estado de la UE no podrán entrar en Alemania a partir del 1 de julio, a no ser que para entonces exista una acuerdo al respecto a nivel europeo. «Estoy firmemente decidido a practicar las devoluciones si las negociaciones europeas no tienen éxito», dijo Seehofer, una advertencia que supone un nuevo ultimátum para la canciller federal.

Esta tampoco se bajó de la burra. Merkel insistió en que no habrá decisiones nacionales por parte de Alemania y marcó una clara línea roja al recordar a su socio conservador que la política de gobierno se dicta desde la Cancillería, algo que establece la Constitución, y que es competencia de quien marca las directrices decidir a qué refugiados se rechaza en la frontera alemana.

Ante la insistencia de Seehofer en actuar unilateralmente, la jefa del Gobierno subrayó que a finales de mes no habrá un «automatismo» que conlleve la prohibición de entrar en Alemania a determinados refugiados y explicó que la «gran filosofía» consiste en no actuar de manera «unilateral, sin consultar y en perjuicio de terceros». Merkel espera poder llegar antes de final de mes a acuerdos bilaterales con otros socios europeos para la devolución de refugiados como el que ya existe entre Francia e Italia, o que se produzca el milagro y que, después de años de infructuosas negociaciones para un entendimiento en materia de asilo, los 28 lleguen a un consenso en la próxima cumbre de Bruselas. A última hora de la tarde la canciller aprovechó la visita de presentación del nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para abordar el tema, aunque no trascendieron los resultados de las conversaciones durante una cena de trabajo. Sin embargo, se cuenta con el que nuevo Ejecutivo italiano, formado por los ultranacionalistas de la Liga y los populistas del Movimiento 5 Estrellas, sea un hueso duro de roer toda vez que apuestan por cerrar el país a cal y canto a la inmigración. En su comparecencia conjunta sin preguntas, Merkel prometió «solidaridad» en la crisis migratoria y Conte exigió «un reparto justo de los refugiados».

La lista de contactos inmediatos de Merkel continúa hoy en Berlín, donde recibe al presidente francés, Emmanuel Macron, con quien quiere conformar una postura común con vistas a la reunión en la capital europea. Sin embargo, todos esos esfuerzos pueden resultar finalmente vanos ante el empecinamiento de Seehofer y la CSU, que reclaman un endurecimiento inmediato de la política de asilo como si fuera una poción mágica que les garantice el triunfo en las elecciones regionales de Baviera el otoño próximo. 

Siguiente asalto

Como la posibilidad de que la cumbre de la UE sea un éxito es más que remota, Merkel y Seehofer se preparan para el próximo asalto. La canciller ha convocado a la ejecutiva de la CDU para el 1 de julio, mientras su ministro del Interior anunció una nueva reunión con su jefa tras la cita de Bruselas. «Dialogar es para mi una cuestión de educación», dijo el bávaro, como dando a entender que si los resultados obtenidos no le satisfacen actuará por su cuenta. El duelo entre ambos se ha convertido ya en un difícil ejercicio de equilibrio. Si cae Seehofer, arrastrará a Merkel, y viceversa. Y si se produce el cisma de la Unión, el daño será irreparable. CDU y CSU se convertirían en rivales electorales en el ámbito regional de Baviera y nacional de Alemania, sin posibilidad de reconciliación durante una buena temporada.

Las peticiones de asilo descienden un 45 % en Europa

Adolfo Lorente

Los balances basados en cifras cuentan un sinfín de historias cuando se rasca un poco. Ayer, de nuevo, tocaba hablar de inmigración en Bruselas con la Agencia Europea de Apoyo al Asilo (EASO, por sus siglas en inglés) en rol protagonista. El trazo grueso dice que los 28 países de la UE, Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein recibieron 728.470 solicitudes de asilo en 2017, un 45 % menos que el ejercicio anterior, cuando se registraron 1,3 millones (y pese a todo, fueron menos que en 2015, el año de todos los récords). Las peticiones de protección internacional no han caído, se han desplomado. ¿Europa ya no es tan solidaria? No. De hecho, acoge cada año el triple de asilados que EE.UU., Australia y Canadá juntos, un dato no menor que tiende a subestimarse.

¿Qué ha pasado? Sencillo: menos llegadas, menos peticiones. La clave es la grave crisis migratoria que sufrió el continente durante 2015 y parte de 2016, cuando las costuras del club estuvieron a punto de saltar por los aires por la fuerte división liderada por los países del Este. Todo cambió a raíz del pacto con Turquía, que aceptó una sustancial ayuda económica para acoger a los refugiados en su territorio y evitar que se lanzasen en busca de la muerte en el mar o el hacinamiento en una Grecia desbordada.

El informe de la EASO de 2017 dice que Alemania volvió a ser el país donde más peticiones se registraron, con 222.560, que representan el 31 % del total y una caída del 70 % con respecto al año anterior. La tendencia a la baja fue notable, sobre todo cuando se compara con lo ocurrido en Italia (128.850 peticiones, el 5 % más) y Francia (99.330 solicitudes, un 18 % más), segundo y tercer Estado de la clasificación. Les sigue Grecia, con 58.650 peticiones (el 15 % más), Reino Unido (33.780, un 15 % menos) y España, que ocupa el sexto lugar.

El Gobierno español contabilizó 31.120 peticiones, casi el doble que el año anterior debido al aumento de las demandas cursadas por venezolanos, que coparon el 33 % de todas las solicitudes registradas en territorio español. Aunque pidieron asilo personas de 80 nacionalidades, la mitad fue presentada por originarios de habla hispana. No hay que olvidar que no todo el mundo tiene derecho al asilo, ya que se debe acreditar que hay una persecución religiosa, política o ser víctima de guerras. El resto de inmigrantes se consideran «económicos» y no tienen amparo legal para permanecer en la UE.

Salvini señala el nuevo enemigo público de Italia: los gitanos

Darío Menor

Después de cerrar los puertos italianos a las oenegés que salvan inmigrantes en el Mediterráneo y de repetir que va a repatriar a todos los indocumentados que viven en el país, Matteo Salvini ha señalado a un nuevo enemigo público: los gitanos. El ministro del Interior de Italia anunció ayer que pretende realizar un censo de los residentes de etnia «rom» (provenientes de Europa oriental) para solucionar el «caos» que, a su juicio, impera entre esta minoría después de que no se haya hecho «nada» con ellos desde que ocupó su mismo Ministerio Roberto Maroni, compañero de filas de la Liga.

El líder de este partido, que ha hecho del rechazo de la inmigración su caballo de batalla, declaró que quiere controlar «quiénes, cuántos y cómo» son los gitanos residentes para expulsar a los que se encuentren en situación irregular. «Los ‘rom’ italianos, por desgracia, te los tienes que quedar en casa», declaró en en una entrevista con Telelombardia. Sus palabras no eran más que un nuevo eslogan xenófobo, pues buena parte de los ciudadanos de esta etnia que no son italianos y que viven en el país proceden de Rumanía, Bulgaria o Hungría, todos ellos países de la UE.

Las declaraciones de Salvini provocaron una oleada de críticas tanto de la izquierda, que lo tachó de «xenófobo», acusándolo de promover una campaña de limpieza étnica, como de las asociaciones gitanas. Uno de estos grupos le recordó que es ilegal hacer un censo según la etnia. Hasta en el Movimiento 5 Estrellas (M5E), socio de la Liga en el Gobierno, rechinó la inquietante propuesta del ministro del Interior.

Ante el revuelo, Salvini reculó a medias al asegurar que su objetivo no es tener fichados a todos los gitanos, sino verificar cuál es la situación de los campamentos donde mayoritariamente viven. «Pretendemos tutelar en primer lugar a los miles de niños a los que no se les permite frecuentar la escuela regularmente porque se prefiere introducirles en la delincuencia», comentó. El segundo objetivo de su iniciativa es controlar «cómo se gastan los millones de euros que llegan de los fondos europeos».

El líder del M5E, Luigi di Maio, celebró la marcha atrás de su socio destacando que había quedado desmentido que se vaya a llevar a cabo un censo especial de inmigrantes según su etnia por resultar «inconstitucional».

«Salvini cierra los puertos para distraer a la opinión pública»

Laura Boldrini es una de las voces más respetadas de Italia a la hora de hablar de inmigración. Tras 15 años en el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), en la anterior legislatura fue presidenta de la Cámara de los Diputados, cargo desde el que siguió defendiendo los derechos de los desplazados.

-¿Qué le parece que Salvini plantee como una victoria que el cierre de los puertos italianos provocó la oferta de España de hacerse cargo del Aquarius?

-Salvini sigue haciendo campaña electoral a costa de los inmigrantes. Quiere hacer creer a los italianos que su decisión de no desembarcarlos es algo sin precedentes y de gran impacto que ha sucedido por primera vez. Pues bien, esa es una fake news. Sus homólogos en el pasado también prohibieron el atraco a otras naves. Yo recuerdo varios episodios similares, uno de ellos protagonizado en 2006 por un pesquero español, el Francisco y Catalina, que había recogido a unos 50 inmigrantes que ni Malta ni Italia quisieron aceptar. Salvini no hace nada nuevo. Está copiando de mala manera lo que otros ya hicieron antes.

-¿Qué cree que puede suceder a partir de ahora cuando otra nave de una oenegé haga un rescate?

-Se puede llegar a una situación de gran caos y peligro para las personas socorridas. Hablamos de seres humanos, de niños y mujeres embarazadas que necesitan ser asistidas. Salvini está gestionando esta cuestión del modo más equivocado, al crear tensiones entre Italia y otros países. El fenómeno migratorio se resuelve con la colaboración, no con la tensión y el choque.

-El Ejecutivo italiano provocó una crisis diplomática con Malta, Túnez y Francia. ¿Va a afectar este problema a la posición de Italia en Europa?

-Salvini está desesperado porque prometió durante la campaña electoral que repatriaría a 600.000 inmigrantes irregulares. Yo ya le dije que eso no se podía hacer si no había acuerdos de readmisión y lo mismo le han dicho los funcionarios del Ministerio del Interior. Como no puede hacer eso está intentando distraer a la opinión pública. Ha creado así tensiones con Malta, Túnez y las instituciones europeas. En cambio, está de acuerdo con el grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), que son los países que han creado este problema al negarse a aceptar a inmigrantes.

-¿No es paradójico que sus aliados sean los países que se niegan a aceptar las cuotas de recolocación de inmigrantes fijadas por Bruselas?

-Claro que sí. La Comisión Europea propuso la recolocación de los solicitantes de asilo, pero no han cumplido los miembros de Visegrado, que son los amigos de Salvini. Yo me pregunto: ¿el patriota Salvini de qué parte está? ¿De parte de los italianos o de los enemigos de Italia?

-¿Cree que hace falta un nuevo acuerdo con los grupos armados libios para que impidan que zarpen los inmigrantes como el que habría suscrito el anterior Gobierno italiano?

-La solución no se alcanzará por llegar a acuerdos con grupos libios que violan los derechos humanos y pueden dejar de respetar el acuerdo en cualquier momento. El camino es gestionar el fenómeno desde la raíz y, sobre todo, haciendo acuerdos bilaterales con los países de origen y teniendo políticas migratorias realistas, no a cuota cero de inmigración regular. Si no hay un modo legal para entrar en un país, siempre habrá inmigración irregular y el consecuente tráfico de seres humanos.

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