El censo de gitanos de Salvini abre la primera grieta en el Gobierno italiano

El primer ministro Conte y el líder de 5 Estrellas, Di Maio, molestos con el protagonismo de Matteo Salvini


roma /corresponsal

Que la Liga de Matteo Salvini lleva la voz cantante en el Gobierno italiano es cada vez más evidente tras las discutidas decisiones del nuevo ministro del Interior y vicepresidente. Tras el cierre de los puertos a las oenegés que rescatan inmigrantes en el Mediterráneo ahora son los gitanos los que están en el punto de mira del líder xenófobo, quien ayer, después de la polémica desatada por el anuncio de un censo para expulsar a los que se encuentren en situación irregular, se ratificó en su propuesta.

«El censo de gitanos y control de gasto público. Si lo propone la izquierda está bien, si lo propongo yo es racismo. No cambio de idea y sigo adelante. Lo primero son los italianos y su seguridad», escribió en su Facebook mientras recordaba una propuesta realizada en 2012 por un asesor del ayuntamiento de Milán, perteneciente a la izquierda. El propio asesor, Pierfrancesco Majorino, precisó que se trata solo de individualizar a los niños presentes en los campos para «hacerles ir a la escuela». Salvini había matizado que no pretendía «registrar ni tomar huellas dactilares» y que su objetivo es «proteger a miles de niños a los que no se permite ir a la escuela porque prefieren introducirlos en la delincuencia».

La propuesta del censo cogió a traspiés al presidente del Gobierno, Giuseppe Conte, durante la reunión que mantenía en Berlín con Angela Merkel. Rápidamente exigió a Salvini una rectificación y, como esta llegó solo a medias, salió el mismo a decir que la medida es, además de discriminatoria, inconstitucional. «Aquí nadie tiene en mente hacer registros o censos en base a etnias», afirmó. Tanto Conte como Luigi Di Maio están preocupados por el cada vez mayor protagonismo del líder de la Liga, quien ha logrado acaparar titulares con declaraciones polémicas cada vez que el primer ministro tenía una cita internacional.

La tensión con el Movimiento 5 Estrellas (M5E) va en aumento, sobre todo tras los datos de las últimos encuestas, que detectan que la Liga va por delante del M5E: 29,2 % contra 29 %. Di Maio se siente amenazado por la verborrea de su aliado y se ha lamentado ante los suyos de que «nos está oscureciendo». A su juicio, está «bien ocuparse de la inmigración pero antes ocupémonos de tantos italianos que no pueden comer».  

El revuelo trasciende a Italia. La Comisión Europea, por boca de su portavoz Alexander Winterstein, precisó ayer que es ilegal la expulsión de ciudadanos europeos en base a «criterios étnicos» mientras las asociaciones que trabajan con la etnia gitana acusaban al ministro de «proselitismo e ignorancia». Para Carlo Stasolla de la Asociación 21 Luglio, Salvini ha propuesto «estupideces irrealizables» ya que la Constitución italiana prohíbe cualquier distinción por sexo, raza, lengua, credo, opiniones públicas o condiciones personales y sociales. El 43 % de los gitanos en Italia son «sinti» y tienen la nacionalidad italiana mientras el resto son «rom» y son comunitarios, especialmente de Rumanía, o apátridas de la antigua Yugoslavia, por lo que no es posible su expulsión.

También para Carla Osella, de AIZO de Turín, Salvini «sabe muy poco» de la real situación de los gitanos y reclama proyectos de inclusión para acabar con los asentamientos, «lugares de discriminación y segregación», dijo . Entre «sinti» y «rom», el número de gitanos en Italia se calcula entre 120.000 y 180.000, de los que 26.000 viven en campos, muchos de ellos levantados por ayuntamientos, o en chabolas irregulares.

Mientras en las redes sociales se está desatando una campaña anti-Salvini, en Caserta (sur de Italia) dos inmigrantes africanos fueron agredidos y heridos con una pistola de aire comprimido al grito de «Salvini, Salvini»..

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