Merkel y Macron pactan la creación de un presupuesto común para reformar la UE

Berlín y París se comprometen a blindar las fronteras y limitar el asilo en el continente


berlín / corresponsal

«Una buena solución». Así se refería ayer Angela Merkel al acuerdo al que ha llegado con Emmanuel Macron para reformar la zona euro. Un pacto que ve la luz tras un sinfín de reuniones y la presión interna que se ceba estos días con la canciller, quien finalmente ha accedido a firmar un presupuesto común para el bloque comunitario, una reivindicación que el presidente francés puso sobre la mesa el pasado septiembre.

El presupuesto, que podría estar listo en 2021, funcionará como un instrumento «paralelo» al marco plurianual de la UE y formará parte de una ofensiva millonaria de Berlín y París, que aspiran a promover las inversiones en la eurozona y acercar económicamente a los países del bloque. Porque, como reconoció Merkel durante una comparecencia conjunta desde Meseberg, a las afueras de la capital alemana, «la convergencia comunitaria aún no es suficiente».

Aunque ninguno de los dos mandatarios habló de cifras concretas, la líder de la gran coalición dijo ser capaz de imaginarse una suma de «varias decenas de miles de millones de euros», frente a los centenares de miles de millones que pretendía su homólogo galo. Después de una intensa sesión de trabajo que reunió a ambos ejecutivos, Macron hizo hincapié en que será «un verdadero presupuesto, con ingresos y gastos».

El plan también pasa por reconvertir el fondo de rescate, más conocido como Mecanismo Europeo de Estabilidad o MEDE, en una versión comunitaria del Fondo Monetario Internacional. Servirá para mejorar la «estabilidad» de la eurozona y ayudarla a afrontar futuros «problemas de liquidez», apuntó Merkel, quien logra así imponer una de sus demandas en la propuesta final que presentarán en la próxima cumbre europea que tendrá lugar el 28 y 29 de junio en Bruselas.

Ambos coincidieron también en la necesidad de completar la unión bancaria, una reforma en la que falta el acuerdo en torno al fondo de garantía de depósitos bancarios. En este sentido, Macron subrayó la idea de ayudar a un país en caso de que sufra «un choque sistémico» al tiempo que insistió en que lo pactado responde «de manera creíble a los desafíos de estabilidad económica y financiera en la eurozona».

«Se abre un nuevo capítulo», opina Merkel, que pese al rechazo inicial en buena parte de su bancada conservadora, se ha visto obligada a ceder a la voluntad de París y Bruselas con tal de avanzar hacia un consenso en cuanto a la crisis migratoria, que podría dilapidar su recién estrenado Gobierno. De hecho, canciller y presidente anunciaron una propuesta que incluye el refuerzo de las fronteras e impedir que los inmigrantes pidan asilo en países distintos al que llegaron.

En la práctica, el conocido como sistema de Dublín no funciona, señaló Macron, quien apuesta por hablar con los países de origen de los inmigrantes y con los de tránsito, especialmente con Libia, para combatir el tráfico de personas. Los dos mandatarios destacaron la importancia de trabajar en las zonas en conflicto para alcanzar la paz a través de la ayuda a la cooperación y evitar que la gente tenga que abandonar su hogar.

«El caso del Aquarius comenzó ya cerca de Libia, no a pocos kilómetros de la costa italiana. Debemos ser pragmáticos y prácticos, pero también humanos y eficientes», instó el líder galo, que apoyó la iniciativa de la Comisión Europea de aumentar hasta 10.000 el número de efectivos de la agencia europea de fronteras y echó un capote a Merkel, al prometerle que acogerá a los refugiados que entraron al continente por Francia y de allí pasaron a Alemania.

«Nuestro objetivo sigue siendo dar una respuesta europea a este desafío», pese a que será «complicado», admitió Merkel. La canciller sabe que tiene dos semanas para conseguir espaldarazos de este tipo de otros vecinos, ante el ultimátum que le ha impuesto su socio más a la derecha, el jefe de la CSU bávara y ministro del Interior, Horst Seehofer, que amenaza con romper la gran coalición si la cumbre de junio termina sin una fórmula consensuada para reducir las llegadas al país.

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