Caos y confusión en EE.UU. sobre el destino de los niños migrantes detenidos

Los republicanos aplazan la votación de una ley migratoria por la falta de apoyos


Nueva York / corresponsal

Desconcierto, caos e indignación era el panorama en EE.UU. en el día después de la orden ejecutiva de Donald Trump que ponía fin a la separación de familias de migrantes. Seguía en el aire cómo y cuándo se iba a reunir a los 2.300 niños separados con sus padres y qué se hará a partir de ahora con las familias que entren ilegalmente desde México. Mientras, en la Cámara de Representantes se pospuso a hoy la votación de una ley migratoria que debía dar una salida legal a la situación. La confusión generada y la falta de unidad política en el Capitolio se puso de manifiesto desde primera hora cuando los republicanos comprobaron que su proyecto de ley de «mano dura» no contaban con los respaldos suficientes para salir adelante.

Al fracaso en el Congreso se unía que la orden ejecutiva firmada por el presidente generó preguntas que ningún de los portavoces oficiales era capaz de responder. La principal cómo se iba a llevar a cabo la reunificación de padres e hijos ya separados. De las explicaciones del Ejecutivo se deduce que los menores separados seguirán así por el momento, mientras que los nuevos detenidos podrán continuar con sus familias. Aunque, un alto funcionario contó a la AFP que se había solicitado al Pentágono que se preparase para albergar en sus bases a 20.000 niños inmigrantes no acompañados.

El decreto de Trump, tampoco aclara dónde van a ser alojadas las familias arrestadas a partir de ahora en la frontera, ni cómo se aplicará el llamado Acuerdo Flores, que impide que los menores estén detenidos con sus padres más de 20 días. Aunque, la Casa Blanca pidió ayer a un tribunal federal de California poder mantener el arresto por más días.

El desconcierto y la indignación llegaron hasta el ala oeste de la Casa Blanca y motivaron que la propia primera dama (que, junto a Ivanka Trump, convenció al presidente para que firmase la orden ejecutiva) visitó ayer por sorpresa un albergue de niños en McAllen (Texas). 

«Me voy a Texas»

«Me voy a Texas», dijo Melania a Trump. Un movimiento que agradeció ya que la buena imagen de su esposa podría contribuir a suavizar la crispación. «Quiero saber como podemos ayudar a estos niños a reunirse con sus familias lo antes posible», dijo la primera dama a los auxiliares del centro luterano Upbring New Hope Children, que acoge a 60 niños de entre 5 y 17 años de Honduras y El Salvador. Melania agradeció el «trabajo duro» de los empleados, antes de interesarse por los menores. Así preguntó «cuántas veces pueden hablar con sus padres». Dos llamadas por semana de diez minutos cada una, aunque «primero tenemos que asegurarnos de que las personas a las que contactan, son realmente sus familiares y eso lleva un proceso», le respondieron.

Entre el 5 de mayo y el 9 de junio, la política de «tolerancia cero» ha separado a 2.342 niños de sus padres. Nueva York es una de las ciudades a las que son enviados. Su alcalde Bill de Blasio confirmó que 239 niños permanecen en diferentes albergues.

El neoyorquino es uno de la veintena de alcaldes republicanos y demócratas que se congregaron ayer ante el campamento de Tornillo (Texas) para exigir una solución y denunciar la desinformación y el secretismo del Gobierno ante la crisis humanitaria. «No dejaremos que lo ocurrido quede sin respuesta», advirtió De Blasio, quien confesó que se quedó «en shock» al ver a un bebé de nueve meses separado de su madre en el centro neoyorquino de Cayuga. El demócrata explicó que algunos niños llegan con piojos, chinches o enfermedades como la varicela.

Bolton viajará la próxima semana a Moscú para cerrar la cumbre entre Trump y Putin

El halcón John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., será el encargado de cerrar el largamente esperado encuentro entre Donald Trump y Vladimir Putin. Con ese objetivo viajará la próxima semana a Moscú, tras una parada en Londres y Roma, según adelantó ayer su portavoz, Garrett Marquis, que evitó sin embargo confirmar si el encuentro entre los presidentes se produciría a mediados de julio en Viena, como asegura The Times

Según el diario británico, la Casa Blanca espera que la cumbre bilateral se celebre o antes de la cumbre de la OTAN, que tendrá lugar el 11 y 12 de julio en Bruselas, o después de la visita de Trump al Reino Unido, prevista para el 13 de julio. La CNN aseguró ayer, citando una fuente diplomática, que Viena es la localización más probable de la cita, dado que Moscú ha insistido en que debe producirse en un lugar neutral y no en Washington, como supuestamente quería la Administración Trump. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, no quiso confirmar ni fecha ni lugar.

Desde hace tiempo que se habla del posible encuentro entre los dos presidentes. A comienzos de mes, Putin dijo que estaba listo para encontrarse con Trump en un viaje a Austria. El pasado viernes, el estadounidense aseguró que es «posible» que se reúna con su par ruso. No se han visto desde su primer encuentre en julio del 2017 durante la cumbre del G20 en Alemania. Aunque EE.UU. mantiene duras sanciones a Rusia, Trump quiere mejorar las relaciones. Lo único que le frena son las suspicacias que levantaría el encuentro en medio de las investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016.

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