Bruselas pide más dinero para negociar con África

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bruselas / corresponsal

Parches, «remedios temporales», pero ningún plan de gestión migratoria a corto plazo. La UE es incapaz de salir del callejón en que se ha convertido la reforma del sistema de asilo. La crisis política abierta entre sus países miembro no remite. Italia abomina del actual sistema de Dublín por obligarle a lidiar en solitario con las llegadas de migrantes, las cuales se han reducido un 77 % en el Mediterráneo central respecto al año anterior. Roma no levantará el veto a los desembarcos ni paralizará los movimientos secundarios hasta que no tenga garantías de que sus vecinos le ayudarán a reubicar a los demandantes de asilo. Otros socios, como Hungría, se niegan a reformar el mecanismo si eso supone establecer cuotas obligatorias de acogida para aliviar la presión de los países en primera línea. Y en medio de la disputa, los conservadores bávaros y austríacos exigen salvaguardias para contener los flujos internos en la UE. No quieren recibir más migrantes. A la canciller Angela Merkel le han dado de plazo hasta finales de mes para conseguir blindar las fronteras internas.

De la reunión de 16 líderes europeos del domingo no se pudo sacar nada en limpio más allá del consenso entre las principales potencias en confinar a los migrantes en grandes plataformas de desembarco. Una medida que va para largo. Primero deberán acordar dónde las ubican (dentro o fuera), qué medidas de detención establecen y qué sistema de reparto articulan. Bruselas tiene claro que la propuesta de desplegarlas en terceros países como Libia, contraviene la legislación internacional al no garantizarse la seguridad de los migrantes. Mientras tanto, ¿cómo dirimir disputas como el desembarco del Aquarius? La Comisión Europea se encomienda, resignada, a la buena voluntad de España, Francia y Alemania. «Los acuerdos bilaterales y la aceleración de los procedimientos entre países pueden ayudar a encontrar remedios temporales a la cuestión de los movimientos secundarios», sostuvo ayer su portavoz, Natasha Bertaud.

Las recetas para evitar los flujos entre países europeos, prioridad de Merkel, no son nuevas. Bruselas se ciñe a las soluciones que ofrece el actual sistema de Dublín. Bertaud instó a acelerar el proceso de identificación, los trámites de asilo y las devoluciones a terceros países o países de origen. Además pidió a los 28 que cierren en la cumbre de esta semana un acuerdo sobre cinco de las siete patas de la reforma de asilo que concierne a la finalización del marco legal de reasentamiento, la armonización de las condiciones de acogida, la transformación de Easo en una agencia de asilo y el refuerzo de de la base de datos Eurodac. Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, no tuvo reparos en pedir a los socios que aporten más dinero para negociar soluciones con países africanos.

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