La ofensiva de Al Asad contra Deraa desata un nuevo éxodo en Siria

Jordania cierra sus fronteras a los 45.000 civiles que huyen de los bombardeos

Los civiles abandonan las zonas bombardeadas
Los civiles abandonan las zonas bombardeadas

Redacción / La Voz

Hace siete años los grafitis contra el régimen de Bachar al Asad en la ciudad de Deraa prendieron la mecha revolucionaria que trajo la Primavera Árabe a Siria. «Libertad. Sí a la caída del régimen. Ha llegado tu turno, doctor», escribieron los entonces quinceañeros Muawiya y Samer Sayasina en referencia al oftalmólogo reconvertido en presidente tras la muerte de su padre, Hafez al Asad. Ayer estos jóvenes afrontaban el asalto de las tropas del régimen, respaldadas por Rusia, Irán y la milicia libanesa de Hezbolá, a su ciudad, una de las pocas plazas que aún sigue en manos de los opositores y situada en la sensible frontera con Jordania y los Altos del Golán, ocupado por Israel desde hace más de 50 años.

Hace una semana que Al Asad puso en marcha en Deraa la estrategia tantas veces repetida en otros bastiones opositores, desde Alepo a Guta: bombardear y bombardear hasta que la situación de los civiles se haga insostenible y los milicianos, desfallecidos o presionados, terminen firmando su evacuación y rendición. Una «técnica medieval» de asedio denunciada ayer por el presidente de la Comisión de Investigación de la ONU para Siria, Paulo Sergio Pinheiro.

Después de una semana de intensos ataques de la aviación -por primera vez en un año participaron cazas rusos- y la artillería, ayer entraron en acción las tropas de tierra. Tras tomar las aldeas de Busra al Harir y Maliha al Atash, lo soldados se afanaban con despejar el camino hacia Deraa.

La ofensiva ya se ha cobrado la vida de 38 civiles, entre ellos dos niños, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). También deja ya unos 45.000 desplazados, según el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas (PMA). Pero irá a más. «Las familias que viven en los suburbios orientales de Deraa continúan huyendo de sus hogares hacia las aldeas y los campamentos a lo largo de las frontera jordana», dijo a Al Yazira la activista Sami.

La vecina Jordania ha cerrado sus fronteras a los refugiados y no está dispuesta a acoger a más sirios. El jefe del Gobierno recalcó que su país ha recibido un número «muy por encima de su capacidad y no podrá recibir más».

Nuevos ataques de Israel

El suroeste de Siria es una zona especialmente sensible por hacer frontera con los Altos del Golán. EE.UU. y Rusia acordaron hace un año que fuera zona de distensión. De hecho, Al Asad lanzó la ofensiva pese a la advertencia de Washington de que tendría «graves repercusiones». Israel teme que Irán aproveche la ocasión para posicionarse a pocos metros del Estado judío. Horas antes, Israel volvió a atacar objetivos en Siria. Esta vez el blanco de sus cazas desde los Altos del Golán fueron los depósitos de armas de Hezbolá situado cerca del aeropuerto de Damasco.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

La ofensiva de Al Asad contra Deraa desata un nuevo éxodo en Siria