El hundimiento del PRI deja las manos libres a Obrador para gobernar México

El partido de Peña Nieto cosechó su peor resultado en 89 años y pierde todo su poder


méxico d.f. / agencia

El presidente electo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se reunió ayer con el todavía líder del país, Enrique Peña Nieto, en el Palacio Nacional para preparar el traspaso del poder. «Llego con el respaldo de los ciudadanos y con ánimos de reconciliación y de buscar una transición ordenada para beneficio de todos», dijo el ganador de las elecciones del domingo.

El izquierdista López Obrador se hizo con el 53 % de los votos por el 16,4 % de José Antonio Meade, el candidato del partido de Peña Nieto, que fue tercero tras el panista Ricardo Anaya. Es la mayor derrota electoral del priismo en sus 89 años de historia. Pero el PRI no solo va a entregar la presidencia. El descalabro del histórico partido de México, que gobernó más de 70 años ininterrumpidos hasta la victoria del panista Vicente Fox, en el 2000, ha sido mayúsculo.

En aquella ocasión, el priismo logró seguir siendo influyente manteniendo un nutrido grupo de representantes en el Congreso y conservando las gobernaciones de importantes estados.

Ahora el hundimiento es casi absoluto. La formación histórica pasará a gobernar apenas 13 de los 32 Estados mexicanos, la mayoría de ellos poco poblados.

El descalabro se ha sentido también en el Congreso, bicameral en México. El PRI controla en la actual legislatura 48 senadores, que suponen el 34 % de la cámara. De acuerdo con las proyecciones electorales, tendrá apenas 14 cuando se inaugure el próximo período legislativo, un 11 % del total de asientos.

En la Cámara de Diputados, el resultado de las urnas sería aún peor para el PRI. En la presente legislatura controla 204 diputados federales, el 41 %, y es la mayor fuerza de la cámara. En el futuro período pasaría a contar con 42 parlamentarios, el 8 % del total, siendo la quinta fuerza de la cámara, según la proyección de oraculus.mx. Le superarían incluso el Partido del Trabajo -izquierda dura, con guiños a Corea del Norte, que estuvo a punto de desaparecer hace tres años- y el Partido Encuentro Social -evangelismo ultraconservador-, ambos miembros de la coalición Juntos Haremos Historia con Morena, el movimiento izquierdista de López Obrador.

Los tres partidos tendrá mayoría en ambas cámaras casi seguro, lo que les facilitará aprobar las leyes ordinarias y los presupuestos. Ni siquiera el papel de bisagra para aprobar leyes le quedará al PRI.

«Convocaré a una profunda reflexión de nuestro partido y analizaremos las razones por las que hoy no merecemos el respaldo ciudadano», señaló René Juárez Cisneros, el presidente del PRI, cuando conoció los resultados.

Búsqueda de culpables

Seguramente Meade, que ni siquiera es militante del partido, sea el menos culpable del descalabro. La gran mayoría de los análisis apuntan contra Peña Nieto. El presidente cuenta con un rechazo superior al 80 %. Los casos de corrupción le han salpicado a él y al partido durante su mandato. Varios gobernadores priistas están inmersos en procesos judiciales por haberse enriquecido ilícitamente.

Uno de los casos más emblemático es el del ex gobernador de Veracruz Javier Duarte. El Tribunal Penal de La Haya ha llegado a admitir denuncias por crímenes de lesa humanidad contra el exdirigente, a quien Peña Nieto llegó a considerar abanderado del nuevo PRI hace unos años.

Tampoco ha sabido Peña Nieto dar respuesta a la violencia que vive el país. 2017 fue el año con más asesinatos de la historia de México. Los homicidios durante su sexenio ya superan los 103.353 que se produjeron durante el mandato de su antecesor en, el panista Felipe Calderón.

Algunos auguran ya una guerra política por el control del histórico partido mexicano.

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