May amenaza con echar a los contrarios al «brexit» blando

La primera ministra obliga a sus ministros a secundar su plan


LONDRES / E. LA VOZ

La primera ministra británica, Theresa May, descartó que después del brexit vaya a ser más fácil para los ciudadanos de la Unión Europea instalarse en el Reino Unido que para las personas de otras partes del mundo y quiere que el actual tránsito libre de personas llegue a su fin.

En esa línea, descartó un trato preferencial para los ciudadanos de la UE tras del divorcio europeo. «Vamos a decidirlo. Lo que vamos a hacer es decir qué funciona para el Reino Unido, ¿qué es lo correcto para el Reino Unido?», explicó la conservadora.

Tras conseguir inesperadamente el respaldo de su Gabinete para negociar un brexit blando, May dijo que ahora se espera que los ministros hablen con responsabilidad colectiva y así «avanzar juntos». Defendió su propuesta como «seria y viable», avanzado que ahora llevará el plan a Bruselas para sentarse a negociar y discutir las propuestas, dejando claro que ahora están ante una etapa en la que tienen que «estar de acuerdo en cuál será la relación futura».

Entre los principales detalles de la conocida como declaración de Chequers, nombre de la residencia de verano donde May se reunió con los pesos pesados de su Gobierno durante más de 12 horas, incluyen que el Reino Unido aceptaría la armonización continua con las normas de la UE sobre el comercio de bienes.

Tras el brexit, el Parlamento británico tendría la última palabra sobre cómo incorporaría las normas a la legislación del Reino Unido, conservando el derecho a negarse a hacerlo. Además, Londres es partidario de que haya cambios para que servicios como los productos financieros tengan una mayor flexibilidad reglamentaria y «fuertes acuerdos recíprocos». A Londres también le gustaría cerrar con Bruselas un nuevo acuerdo aduanero con el objetivo de que haya «un territorio aduanero combinado» y pasar a controlar sus propios aranceles y desarrollar una política comercial independiente.

Pero todas estas propuestas no son del agrado del núcleo de los brexiters, como se conoce a los miembros del Gobierno favorables a una salida de la UE rompiendo cualquier tipo de lazo con Bruselas a partir de marzo del 2019. Sabedora de que sus propuestas no iban a alegrar a todos, instó a su dividido partido a unirse y a «moverse con ritmo» hacia un acuerdo con Bruselas. 

Advertencia a Boris Johnson

Según la prensa conservadora, May habría prometido a sus principales aliados que despedirá al ministro de Asuntos Exteriores y defensor del brexit, Boris Johnson, si este preparase una revuelta para poner fin al respaldo conseguido en Chequers. May también escribió una carta a los diputados conservadores en la que repitió el mismo mensaje.

Pero no todos están en ese barco. De hecho, el acérrimo defensor del brexit Jacob Rees-Mogg, también tory, explicó que daría su opinión cuando conozca todos los detalles del plan esta semana, pero advirtió que se teme que el acuerdo que busca May podría ser peor que dejar la UE sin ningún tipo de acuerdo. Puntualizó que lo que antes era líneas rojas de la negociación para su jefa de filas ahora podrían haberse vuelto «rosadas», por lo que teme que, al final, el Reino Unido estará fuera de la UE, pero en la práctica será como ahora, simplemente con otro nombre. Para Rees-Mogg está claro que May, al optar por un brexit suave, rompe las promesas del manifiesto de los conservadores. «Eso no es algo por lo que votó este país, no es lo que prometió la primera ministra», manifestó mostrando así su enfado. 

Desde la oposición, el líder laborista, Jeremy Corbyn, pidió a Theresa May que convoque elecciones generales si no consigue que el Parlamento apoye el acuerdo final del brexit y apuntó que su propuesta, después de horas de conversaciones, no tiene «un apoyo amplio entre los parlamentarios conservadores».

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