El sector de Johnson urde una guerrilla para doblegar a May

La primera ministra reúne a su Gobierno para dar imagen de control y consigue el apoyo inesperado de Gove y Liam Fox

.Theresa May y Angela Merkel este martes en Londres
Theresa May y Angela Merkel este martes en Londres

Londres / corresponsal

El día uno de la era pos-Johnson en el Gobierno británico se saldó con un marcador favorable a Theresa May por la mínima que, sin embargo, no calma el seísmo bajo sus pies La primera ministra reunió a su gabinete ya con los nuevos miembros tratando de dar una imagen de unión y de que mantiene el control, pero los partidarios del brexit duro traman una guerrilla para obligarla a abandonar su plan de alinear a Londres con la regulación de la Unión Europea.

Durante la reunión del Ejecutivo, May advirtió al partido conservador que debe unirse o que, por el contrario, se enfrenta a la perspectiva de que el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, llegue al poder. El primero en dar su apoyo a su jefa de filas fue el nuevo ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, diciendo que tendrá una postura firme respaldándola, algo que nunca hizo el saliente Boris Johnson. A esto se unieron unas declaraciones del ministro de Medio Ambiente, y fervoroso brexiter, Michael Gove, diciendo que no seguirá los pasos de Johnson y Davis, y que respalda a la primera ministra al 100 %. «Admiro mucho a Boris y David y lamento que hayan abandonado el Gobierno», puntualizó.

La prueba de que nadie le cree fue que su ausencia a una conferencia de prensa planificada desde hace tiempo hizo saltar inmediatamente las alarmas de que él también abandonaba el barco. Lo mismo le ocurrió a Liam Fox, el ministro de Comercio Internacional, al que la prensa abordó a la salida de su casa para saber si dejaría el Gobierno, lo que negó con la cabeza.

May contó con el respaldo de altos cargos tories partidarios de permanecer en la UE, pero queda por saber si finalmente habrá rebelión de hasta 80 miembros del Grupo de Investigación Europea (ERG, por sus siglas en inglés), favorables a una ruptura radical con Europa y que mantuvieron una larga reunión de la que no trascendieron detalles. Los que sí decidieron irse este martes fueron dos de los vicepresidentes conservadores, Ben Bradley y Maria Caulfield, en protesta por el plan acordado en Chequers. «Esta política será mala para nuestro país y mala para el partido», reconoció Caulfield en una carta de renuncia en la que destacó que la nueva relación comercial propuesta con la UE no «abarcaba plenamente las oportunidades que el brexit puede brindar» al Reino Unido.  

Objetivo: tumbar el plan

Los críticos con May no tendrían como objetivo echarla, sino tumbar el plan acordado en la reunión de 12 horas del viernes en su residencia de verano. Las principales desavenencias se centran en hasta qué punto priorizar los intereses empresariales y si se debe poner fin a la libre circulación de personas, tener competencia sobre el Tribunal Europeo de Justicia y tener una política comercial independiente que permita a Londres establecer sus propias reglas comerciales y alcanzar sus propios acuerdos comerciales.

El que sí salió en defensa de May y la necesidad de un acuerdo con Bruselas fue David Gauke, ministro de Justicia, quien sostuvo que los mayores afectados por una salida sin acuerdo serían los británicos de a pie.

Trump elogia al exministro de Exteriores y pide ir a las urnas

La primera visita oficial de Donald Trump al Reino Unido no puede ser más inoportuna para Theresa May. Si no tuviera suficientes frentes abiertos en casa, se encontró este martes con que el presidente estadounidense le abrió otro nuevo, y no menor, al hablar sobre la «confusión» en la isla. El magnate evitó respaldar a May y sostuvo que «le corresponde al pueblo» decidir si la mantiene como primera ministra. Se explayó además con largueza sobre Boris Johnson. «Es amigo mío, él ha sido muy, muy bueno conmigo», dijo a la prensa antes de abordar el avión que lo trasladó a Bruselas. «Me gusta Boris Johnson. Siempre me ha gustado«, señaló subrayando que le ha prestado «mucho apoyo». «Tal vez hablaré con él cuando llegue allá«, agregó.

Trump estará acompañado en su visita por su mujer, Melania, y se reunirá con May en el palacio de Blenhei, además de tomar el té con la reina en el castillo de Windsor, para después partir rumbo a Escocia. Pese a que la mayoría del contenido de la visita se celebrará fuera de Londres, el presidente se encontrará con protestas, en especial por la prohibición de viajar a varios países predominantemente musulmanes, la detención de niños inmigrantes en la frontera entre EE.UU. y México y la imposición de aranceles a las exportaciones de acero y aluminio de la UE. Un globo gigante representando a Trump como un bebé anaranjado, con cara de berrinche y con pañales, flotará por el cielo de Londres, después de que el alcalde de la capital, Sadiq Khan, diese luz verde a esta polémica iniciativa.

Un «bebé Trump» de 6 metros sobrevolará Londres durante la visita del presidente

L. G. V.

El globo, que ha sido financiado por 10.000 británicos, cuenta con el beneplácito del alcalde de la capital

Cuando Donald Trump decidió cancelar su visita a Londres el pasado mes de enero, a donde acudiría a inaugurar la nueva embajada estadounidense en la capital británica, alegó que no cruzaría el charco porque su antecesor, Barack Obama, había malvendido la legación anterior (concretamente dijo que el de Hawái la cambió por cacahuetes). Sin embargo, los medios de comunicación del país del «brexit» no dudaron en asegurar que la espantá se debió al miedo del neoyorquino a enfrentarse a las muchas protestas que diferentes organizaciones habían preparado para dar la bienvenida al magnate. De ser esto realidad, la pesadilla de Trump va a hacerse realidad en muy pocos días y de una manera muy curiosa, ya que los británicos protestarán contra el magnate de una manera que el presidente estadounidense no va a poder obviar. 

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