Alemania, Austria e Italia sellan su frente contra la inmigración

Bruselas rechaza crear centros para refugiados fuera de la UE

.Seehofer, Kickl y Salvini, este jueves en la ciudad de Innsbruck
Seehofer, Kickl y Salvini, este jueves en la ciudad de Innsbruck

berlín / corresponsal

Cuando en 2015 la crisis migratoria golpeó de lleno al centro y este de Europa, el Gobierno húngaro saltó a los titulares por impedir con violencia que los refugiados entrasen al país. Hoy, tres años después, los que dan la patada a los demandantes de asilo son otros. Los Ejecutivos de Italia y Austria, ambos con partidos de ultraderecha como socios de coalición, tomaron este jueves el mando, junto al de Alemania, del nuevo ala dura en la política migratoria de la UE.

Las formas cambian, pero el objetivo es el mismo. «Frenar al máximo posible la inmigración ilegal y llevarla hacia cero», afirmó el ministro austríaco de Interior, el ultranacionalista Herbert Kickl, que habló de «poner orden» en un ámbito en el que durante demasiado tiempo reinó el caos. Tras un encuentro a tres bandas, su par italiano, Matteo Salvini, apostó por prestar más apoyo a las autoridades libias para que impidan que los inmigrantes partan hacia Europa, así como por modificar la legislación internacional en cuanto al rescate en el Mediterráneo.

«Confío en una reducción de los problemas, de los costes económicos y sociales de una inmigración que no estamos en condiciones de seguir soportando», subrayó el líder de la Liga. El ministro alemán de Interior, el bávaro Horst Seehofer, insistió en que cumplir los principios humanitarios debe ser compatible con «un orden».

«Cuanto menos se logra de forma conjunta en Europa, más importantes se vuelven las medidas nacionales», advirtió Seehofer, que durante semanas mantuvo un pulso con Angela Merkel, a la que amenazó con realizar expulsiones en la frontera de forma unilateral. Un órdago que solo se resolvió gracias a un acuerdo de mínimos entre los tres socios de la gran coalición, y a las dotes negociadoras de la canciller.

Merkel consiguió pactos con España y Grecia, que se comprometieron a acoger a los refugiados que se registraron en su territorio antes de continuar su travesía a Alemania, y ahora su titular de Interior aspira a convencer a Austria e Italia antes de agosto. Asimismo, la jefa del Gobierno germano logró imponer un endurecimiento del asilo en la cumbre europea del 28 de junio. «Un cambio de paradigma», lo definió este jueves Seehofer, que satisface a los tres ministros, que se volverán a reunir el 19 de julio en Viena.

Con ese objetivo se encontraron este jueves con sus homólogos de los 28 para un consejo informal en la ciudad austríaca de Innsbruck. La cita se saldó con un consenso sobre la necesidad de sellar acuerdos de cooperación con los países de origen de la inmigración, y de reforzar las fronteras exteriores de la UE ampliando el mandato de Frontex. Eso sí, casi ningún miembro apoyó la polémica propuesta de Kickl de crear centros de desembarco, reclusión y registro de refugiados en Estados extracomunitarios, fundamentalmente del norte de África. «La UE se basa en valores y principios. Todos estamos vinculados a la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados», aseguró el comisario europeo de Interior, Dimitris Avramopoulos.

Tasa cero de inmigrantes en la UE: el mantra de Austria, Alemania e Italia

EFE
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Altos cargos de estos países se reunieron  en Innsbruck para definir un proyecto que reduzca «los problemas de los costes económicos y sociales de una inmigración que no vamos a seguir soportando»

Los Gobiernos de Alemania, Italia y Austria acordaron este jueves en Innsbruck, donde se celebra un consejo de ministros de Justicia e Interior comunitario, cooperar intensamente para reducir «en lo posible a cero» la inmigración ilegal a la Unión Europea (UE).

«Las cosas son relativamente simples: los tres hemos acordado que queremos poner orden» en un ámbito donde durante demasiado tiempo ha reinado cierto desorden, declaró el ministro austríaco de Interior, el ultranacionalista Herbert Kickl, tras reunirse con sus homólogos italiano y alemán antes del consejo. Se trata de «enviar el mensaje claro de que en el futuro no deberá ser posible pisar suelo europeo si no se tiene derecho a protección», añadió.

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