El Gobierno de Nicaragua dice que los opositores se mataron entre sí para culpar a Ortega

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha señalado al Estado como el «único responsable» de la violencia en Nicaragua


Managua

La vicepresidenta y primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, dijo hoy que los opositores se mataron entre sí, en el marco de las protestas antigubernamentales que comenzaron desde el pasado 18 de abril, para responsabilizar al Gobierno de Daniel Ortega.

«Entre ellos mismos se quitaron la vida para culpar el Gobierno», declaró en un mensaje a través de medios oficiales, en el que exaltó «el trabajo por la paz de la Policía Nacional».

La dignataria indicó que después de tres meses de iniciada la crisis, «la culpa sobre esos muertos recae sobre el golpismo terrorista y criminal en Nicaragua».

Aseguró que los detractores del Gobierno, «por sus pleitos de ambición y también propios de esa cultura de drogadicción con la que pretendieron aterrorizar nuestro país», se mataron entre sí.

«El pueblo nicaragüense sabe que ahí también, entre ellos mismos, se quitaron la vida para culpar el Gobierno», insistió.

Murillo anunció que demandarán justicia, reparación y Derechos Humanos para todas las familias que sufrieron terror y violencia.

Anotó que «el pueblo está indignado», sin embargo, afirmó que el Gobierno no alberga «odio ni afán de venganza» contra los responsables de la violencia, que achacó a los «golpistas».

El presidente Daniel Ortega mantiene un control absoluto sobre todos los poderes del Estado, incluido el judicial, según diferentes sectores.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló al Estado como el «único responsable» de la violencia en Nicaragua, porque ha usado a sus fuerzas de seguridad para «reprimir, matar, provocar lesiones y detenciones arbitrarias», según su secretario ejecutivo, Paulo Abrão.

También la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y organismos humanitarios locales han responsabilizado al Gobierno de Ortega de las graves violaciones a los derechos humanos en el marco de la actual crisis.

Las protestas contra Ortega se iniciaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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HÉCTOR ESTEPA
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«Me dolió que mis señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas. Ellos se descalificaron como mediadores»

«Se queda, se queda, se queda Daniel se queda» repitieron este jueves decenas de miles de seguidores del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, congregados en la plaza de la Fe de Managua para conmemorar el 39 aniversario de la revolución que derrocó al dictador Anastasio Somoza.

Las banderas rojinegras del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional inundaron el lugar, mientras los vendedores ambulantes comerciaban camisetas del Che Guevara y se escuchaba canción revolucionaria.

El presidente nicaragüense criticó duramente a los obispos garantes del diálogo nacional, suspendido hace semanas.

«Me dolió que mis señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas. Ellos se descalificaron como mediadores, como testigos, porque su mensaje claro fue el apoyo al golpe», señaló Ortega.

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