Ortega dice que la Iglesia oculta armas de los rebeldes

«Me dolió que mis señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas. Ellos se descalificaron como mediadores»

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Managua / E. LA voz

«Se queda, se queda, se queda Daniel se queda» repitieron este jueves decenas de miles de seguidores del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, congregados en la plaza de la Fe de Managua para conmemorar el 39 aniversario de la revolución que derrocó al dictador Anastasio Somoza.

Las banderas rojinegras del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional inundaron el lugar, mientras los vendedores ambulantes comerciaban camisetas del Che Guevara y se escuchaba canción revolucionaria.

El presidente nicaragüense criticó duramente a los obispos garantes del diálogo nacional, suspendido hace semanas.

«Me dolió que mis señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas. Ellos se descalificaron como mediadores, como testigos, porque su mensaje claro fue el apoyo al golpe», señaló Ortega.

Según el líder nicaragüense, en las protestas opositoras «los templos fueron ocupados como cuarteles para guardar armamento, para guardar bombas y para salir a atacar y asesinar».

El mandatario pidió a sus seguidores mantener los «mecanismos de autodefensa», lo que la oposición interpreta como la continuación de los grupos de civiles armados progubernamentales en las calles.

«Son policías y si acaso están nuestros combatientes históricos que hace años lucharon por esta Revolución y hoy nuevamente la están defendiendo porque eso es lo que tenemos que hacer», dijo una trabajadora por cuenta propia simpatizante del oficialismo.

Tres meses de protestas antigubernamentales dejan más de 350 muertos en Nicaragua, según las oenegés del país. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos confirma 277 fallecidos.

«Lo importante es que esos muertos son nicaragüenses. Y no podemos seguir teniendo más hermanos muertos. Los que fomentaron el odio y están fomentando la desunión de la familia, ellos están bien. Nunca han puesto un solo muerto. Siempre han mandado la gente a morir», dijo un hombre que solo se identificó como Santos. Los fallecidos, reivindicaban los oficialistas, son de ambos bandos.

La Iglesia católica, pese a los señalamientos, volvió a pedir la reanudación del diálogo nacional. La oposición ya convocó a nuevas manifestaciones. Parece que, por ahora, las posiciones de ambos bandos no cambian.

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