El ministro de Familia reclama derogar la ley contra la apología del fascismo y el odio racial

En los últimos meses hubo unos treinta casos de violencia contra inmigrantes, con al menos dos víctimas mortales. El más comentado fue el de la agresión con huevos a la atleta Daisy Osakue


roma / corresponsal

Que el ambiente está enrarecido y la ultraderecha crecida en Italia desde que el Movimiento 5 Estrellas y la Liga están en el Gobierno italiano es una realidad que a pocos escapa por mucho que el ministro del Interior y vicepresidente Matteo Salvini se empeñe en negarlo. Uno de los más discutidos ministros, Lorenzo Fontana, titular de Familia y ya criticado por sus afirmaciones contra los gay y el aborto, fue este viernes protagonista de una nueva polémica al pedir la derogación de la ley Mancino de 1993 contra la apología fascista y el odio racial.

El ministro se justificó afirmando que la ley ha sido utilizada por «los globalizadores para amamantar de antifascismo su racismo antiitaliano», recogiendo así una idea del propio Salvini que en el 2014 intentó, sin éxito, una recogida de firmas para su derogación. La repuesta del ministro del Interior a Fontana fue rápida: «Estoy de acuerdo. A las ideas, aún a las más extrañas, se responde con ideas, no con grilletes» aunque precisó que «no es una prioridad del Gobierno».

Luigi Di Maio fue tajante: «La ley Mancino queda como está. No está en el contrato de Gobierno y no está en discusión». Las mismas palabras que el primer ministro, Giuseppe Conte, que aseguró que «son intocables los instrumentos legislativos que combaten la propaganda y la incitación a la violencia y cualquier forma de discriminación racial, étnica y religiosa». Desde la oposición han llovido las críticas a Fontana y a ellas se han unido también los representantes de las comunidades judías.

En los últimos meses hubo unos treinta casos de violencia contra inmigrantes, con al menos dos víctimas mortales. El más comentado fue el de la agresión con huevos a la atleta Daisy Osakue, que sufrió lesiones en la córnea y en la retina poniendo a riesgo su participación en los campeonatos europeos de Berlín. La policía detuvo este viernes a tres estudiantes de 19 años que dijeron haber actuado «por diversión, no por racismo». Uno de ellos es hijo de un concejal local del Partido Democrático, lo que suscitó la ironía de Salvini: «Hablan de alerta racista y en realidad eran solo tres idiotas, entre ellos el hijo de un militante del PD».

La motivación racial ha sido evidente en otros casos como los disparos en Nápoles a un grupo senegaleses desde una moto. Una bala alcanzó la pierna de Cissé Elhadji Diebel, vendedor ambulante de 22 años y con permiso de residencia. «Que Italia no se convierta en el far west», fue la petición del presidente de la República Sergio Mattarella tras uno de los ataques, asegurando además que «el veneno del racismo continúa creando barreras en la sociedad».

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