Israel y Hamás se asoman a otra guerra

El intercambio de fuego y la muerte de tres palestinos dinamitan la negociación de paz


Jerusalén / Colpisa

Cuando parecía que Hamás e Israel estaban muy cerca de lograr un acuerdo para devolver cierta calma a Gaza, la tensión creció en la zona hasta tal punto que el Ejército israelí reconoció estar «cada vez más cerca de una nueva operación». Atacó 180 objetivos dentro de la Franja y al menos tres personas perdieron la vida, entre ellas una mujer embarazada y su hija de 18 meses.

El ataque de mayor envergadura se produjo por la tarde contra el centro cultural Al Mishal, en el campo de refugiados de Al Shati. El lugar quedó reducido a escombros y las imágenes recordaron a las que llegaban cada día de Gaza durante la ofensiva del 2014 en la que Israel mató a más de 2.500 personas, la mayoría civiles, según la ONU. Esta vez, pese al alto número de objetivos alcanzados, el Ejército actuó con precisión, los ataques fueron quirúrgicos y produjeron tres víctimas mortales y 18 heridos, según los servicios médicos de la Franja. Desde el 2014 imperaba en la zona una especie de alto el fuego que en los últimos meses ambas partes parecen haber olvidado para dar paso a una inestabilidad creciente, con repetidos choques en los que unos y otros se acusan de lanzar la primera piedra. Las ruinas del Al Mishal fueron ayer el epílogo de una jornada de violencia que arrancó en la noche del miércoles al jueves, cuando Hamás lanzó unos 180 cohetes sobre suelo israelí, de los cuales 30 fueron interceptados por el sistema de defensa aérea, mientras que, de los restantes, la mayoría cayó en campo abierto. Unas 30 israelíes resultaron heridas, una de ellas en estado grave.

A la noche de cohetes le siguió el anuncio por parte de los islamistas de un alto el fuego temporal. Echaron la pelota al tejado del enemigo, pero fuentes militares israelíes aseguraron que «seguiremos actuando con toda la fuerza necesaria». El primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Avigor Lieberman, pidieron a sus fuerzas que permanecieran listas «para cualquier escenario».

El problema fue que poco después de la supuesta entrada en vigor del alto el fuego un proyectil de tipo Grad procedente de la Franja alcanzó los alrededores de Bersheba. Fue la primera vez en cuatro años que el fuego palestino alcanzaba esta ciudad ubicada a más de 40 kilómetros de Gaza. Fuentes de Hamás aseguraron que el lanzamiento fue obra de un grupo salafista descontrolado pero, como cada cohete que sale de la Franja, Israel responsabilizó al grupo islamista. Inmediatamente se puso en marcha la operación que fue la que acabó con el centro cultural Al Mishal, el único que ofrecía obras de teatro, pero que según los informativos israelíes albergaba un túnel en su parte inferior y formaba parte de la infraestructura del brazo armado de Hamás.

Esfuerzos mediadores

En medio del intercambio de fuego, Egipto informó de que seguía esforzándose para intentar lograr un acuerdo entre las dos partes, pero a esas alturas nadie hacía demasiado caso a estos esfuerzos. Lo mismo ocurrió con los mensajes de la ONU. De momento no hay declaración de guerra en Gaza, pero unos y otros parecen ir directos a un choque inevitable. Al cierre de esta edición las sirenas volvieron a sonar al sur de Israel para que los vecinos corrieran a los refugios. En Gaza no hay ni sirenas, ni refugios.

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