La tensión racial se agudiza un año después de la tragedia de Charlottesville

La contramanifestación antirracista supera en número a la neonazi ante la Casa Blanca

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Redacción / La Voz

En el aniversario de la tragedia de Charlostville, la tensión racial se agudiza en EE.UU. de la mano de un presidente que ha envalentonado a la extrema derecha blanca al no condenar con rotundidad los desmanes de los neonazis el 12 agosto del 2017 en esa ciudad de Virginia. La brecha racista abierta se materializó anoche con la marcha Unamos a la Derecha de unos 400 ultras para reivindicar consignas xenófobas y supremacistas ante la Casa Blanca. El convocante es Jason Kessler, el organizador de la trágica marcha de hace un año en Charlottesville, y entre los oradores estuvo David Duke, exlíder del Ku Klux Klan.

Antes de que los supremacistas tomaran las calles, una contramanifestación de miles de activistas proderechos marcharon hasta la Freedom Plaza. Además de las proclamas antirracistas, gritaron «no, no» al presidente.

Donald Trump expresó el sábado su condena a todo tipo de racismo. Para Mark Warner, senador demócrata por Virginia, ya es demasiado tarde porque el presidente ya ha despejado el camino para que los nacionalistas blancos difundan «odio e intolerancia». La que ofreció un mensaje claro fue Ivanka Trump, quien tuiteó: «Hace un año en Charlottesville fuimos testigos de una desagradable muestra de odio, racismo, intolerancia y violencia».

Una importante operativo policial permanecía desplegado anoche en Washington para mantener a activistas y neonazis separados. La policía municipal ha prohibido las armas de fuego en las calles aledañas. El objetivo era evitar disturbios como los que estallaron hace un año en Charlottesville. Ese día, Heather Heyer fue embestida por un coche conducido por el neonazi James Alex Fields que participó en la marcha contra la retirada de la estatua del general Lee. Fields se ha declarado inocente y su juicio comenzará en noviembre. Entonces, Trump minimizó el impacto de la participación de los supremacistas diciendo que «hay gente estupenda en ambos bandos». El mandatario tardó días en reconocer a Heyer por su nombre.

Las conmemoraciones en Charlottesville comenzaron el sábado con más de 600 universitarios clamando contra la desidia de la policía para frenar las marchas neonazis. Ayer varios líderes locales recordaron a Heyer. «Por favor, recuerden el legado de Heather. Los nazis siguen por aquí, pero ahora visten trajes y corbatas, no capuchas como los del KKK. Tenemos que contraatacar», dijo Don Gathers, miembro de la junta civil encargada de revisar las actuaciones de la Policía de Charlottesville.

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