Maduro pretende vender «lingoticos» de oro a los venezolanos para ahorrar

Los economistas ponen en duda la medida ante el desmoronamiento del país

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En un país con hiperinflación potencial del 4.000.000 %, del que la gente huye porque no hay qué comer y en el que el Gobierno anuncia como gran logro que el nuevo sueldo mínimo será de 30 dólares mensuales (uno al día, por debajo del estándar de pobreza extrema de la ONU), la nueva gran idea de su presidente es que ahora sus representados «ahorren en oro».

Por malo que parezca, el argumento es real: el país es Venezuela y el presidente, Nicolás Maduro, quien ante el IV Congreso Ideológico del Partido Socialista Unido de Venezuela señaló que «tengo varios miles de piezas en oro para que el pueblo ahorre. Este es el oro de Guayana, el oro del pueblo para el plan de ahorro nacional», indicó el mandatario, quien mostró dos modelos de lingoticos, como los calificó: uno de 1,5 gramos, a 3.780 bolívares soberanos (unos 40 euros al cambio oficial) y otro, de 2,5 gramos, a poco más de 100 euros al cambio oficial.

Devaluación inmediata

La promesa parece tener poco recorrido. La devaluación en los mercados paralelos ya había rebajado ayer a la mitad tanto el valor del trabajo de los venezolanos como el de los lingoticos.

El anuncio sucede no solo en el momento en que los economistas señalan que el programa de ajustes lanzado la semana pasada por Maduro hace agua por todos lados. También lo hace en medio de un aterrador aumento de los precios de todos los bienes de consumo y de la escasez. Y llega también cuando se señala que la intención del madurismo es hacer olvidar el gigantesco ecocidio que, según han denunciado diversas oenegés, se está llevando en lo que el Gobierno llama «arco minero del Orinoco», al cual han acusado de provocar las inundaciones del río que están devastando numerosos puntos del sur de Venezuela.

El economista Alexander Guerrero calificó de «demencial» el plan de vender lingoticos de oro, cuando «cada lingotico vale el doble de un salario mínimo. ¿Cómo esperan que ahorre la gente?», se preguntó este experto. Otros economistas, sin embargo, sencillamente ignoraron el plan de Maduro.

Blanquear capitales

En las redes sociales, sin embargo, personas como Marianella Fernández indicaban que «en Venezuela todos ahorrábamos con oro, nuestras prendas. Que Maduro se pasee ahora por el centro de Caracas para que vea cuantas tiendas de empeño hay. Yo ya vendí todo lo que tenía». En efecto, los negocios de compra de oro se han multiplicado con la crisis.

En tanto, periodistas y organizaciones no gubernamentales han alertado sobre la posibilidad no solo de que la venta de lingoticos intente legitimar la depredación del arco minero (una zona que equivale a más del 10 % del territorio venezolano y donde están sus principales ríos), sino también constituirse en una nueva forma de legitimar capitales chavistas dudosos y blanquearlos justo cuando tanto Estados Unidos como la Unión Europea y 17 países latinoamericanos están investigando los movimientos de capital de empresas y personas ligadas al chavismo.

Dos de los tres grandes diarios cierran por falta de papel

P.G.O.

El Nacional, uno de los tres periódicos más importantes de Venezuela, ha dejado de circular los sábados y los lunes, mientras su contraparte, El Universal, estará parado hasta principios de septiembre. La razón para ambos es la falta de papel, aunque la versión oficial que ha dado el segundo rotativo -vendido en el 2014 a dueños que aún son ignotos-, es que necesitan hacer diversas reparaciones en sus maquinarias.

En tanto, dos periódicos regionales, El Diario de Lara, del estado homónimo, y Última Hora, en Portuguesa, en la zona de Los Llanos, cerraron sus puertas esta misma semana por la misma razón: desde el año 2013, el Gobierno ha asfixiado a los periódicos imponiendo un monopolio estatal a la importación de papel.

Sobrevivir

La Corporación Editorial Maneiro (CEAM, que así se llama el monopolio) ha tenido enormes lagunas en la provisión del producto imprescindible para editar un periódico. Esto, sumado a la propia crisis de la industria editorial y a un entorno en el que el Producto Interior Bruto (PIB) se ha reducido casi a la mitad durante los años en los que ha gobernado Nicolás Maduro, han hecho que de las 134 cabeceras que existían hace cuatro años, queden apenas 64, según la oenegé Espacio Público. Muchas de ellas son nombres importantes, sobre todo regionales, en la prensa venezolana, como La Religión, el periódico de la Iglesia Católica, que era el decano de los diarios.

Pero la crisis de papel, por supuesto, «golpea» más a los periódicos críticos del Gobierno, como señala el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) que ha realizado una investigación, llamada Propietarios de la Censura, en la que, entre otras cosas, indica que los periódicos que han pasado a capitales cercanos al chavismo, y lo demuestran en su línea editorial, nunca, o casi nunca, se quedan sin papel.

El caso más emblemático es el de Últimas Noticias, el tercer diario más importante del país, comprado también en el 2014 y devenido en un medio oficial más del chavismo, al punto de que su consejero delegado es un viceministro de Información del Gobierno de Maduro.

«La prensa agoniza en Venezuela», señaló Espacio Público en un comunicado difundido hace una semana, que argumentaba que mientras nacían periódicos gubernamentales como Ciudad CCS, «los independientes tenían que reducir sus páginas para ahorrar papel periódico (…) esperando que el CEAM entregara el material que ya se había solicitado y pagado».

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