Trump afronta un rosario judicial con al menos siete denuncias en marcha

El Rusiagate, varios jueces y una exconcursante de su «reality», entre los demandantes

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redacción / la voz

Mientras el fiscal especial Robert Mueller sigue construyendo el puzle del Rusiagate para desenmarañar la relación entre las injerencias rusas en la campaña electoral del 2016 y Donald Trump y su entorno, el horizonte judicial del magnate se antoja complejo, con al menos siete procedimientos abiertos.

Trump goza del aforamiento absoluto mientras ocupe la Casa Blanca, aunque esa protección que impide procesar al presidente de Estados Unidos para preservar su independencia podría saltar por los aires en caso de que hubiera un impeachment, algo que ya nadie se atreve a descartar en Washington si los resultados de las legislativas de noviembre devuelven a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y el Senado.

Para que ese proceso de destitución se ponga en marcha será clave el papel de Mueller en las próximas semanas, cuando se supone que acabará su investigación y elevará sus conclusiones. De momento, cuatro personas directamente relacionadas con Donald Trump y su campaña se han declarado ya culpables de diversos delitos: desde blanqueo de capitales a pago de sobornos a mujeres para ocultar sus relaciones con el magnate.

Dos posibles delatores

De esos cuatro culpables, uno -Paul Manafort- parece inasequible para seguir derribando el muro de protección en torno al presidente. Pero Mueller ha ido encontrando varias grietas en esa red de lealtades. Pieza clave será el exabogado de confianza del presidente. Michale Cohen señaló directamente al inquilino de la Casa Blanca en su estrategia de defensa. «Si yo soy culpable, ¿por qué él no?», dijo su abogado nada más aceptar los cargos.

Otro posible delator es uno de los brazos ejecutores del magnate en la Trump Organization. Allen Weissellberg era su director financiero y el que pagaba los cheques. Como Cohen, también se ha declarado culpable para conseguir un mejor acuerdo. Y nadie duda de que tirará de la manta si eso rebaja su pena.

Al margen del Rusiagate, Donald Trump tiene pendientes también varios pleitos con jueces y fiscales de Maryland y Nueva York, que le acusan de intromisión y comportamiento ilegal. A él y a su fundación. Y los de Washington le acusan de cobros ilegales por parte de gobiernos extranjeros.

No podía faltar un espinoso asunto de faldas. Summer Zervos, exconcursante del reality show que lanzó al magnate a la fama, The Apprentice, ha recurrido a los tribunales tras declararse víctima de acoso sexual. «Me cogió a la fuerza y me besó», señaló la demandante tras decir que se había reunido con el ahora presidente para pedir trabajo en su organización.

La respuesta presidencial a todos los reproches no ha pasado de denunciar «una caza de brujas» contra él. Pero las pruebas empiezan a llamar a su puerta.

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