La última palabra de McCain contra el presidente

El senador fallecido organizó personalmente sufuneral

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Nueva York / corresponsal

Poco después de que John McCain supiese que iba a morir a causa de su cáncer cerebral, el senador comenzó a organizar reuniones todos los viernes en su oficina del Capitolio. El objetivo: preparar su propio funeral. McCain coreografió cada movimiento de su ataúd desde Arizona (su estado natal) hasta Washington. En abril, cuando supo que se acercaba su fin, comenzó con las llamadas de teléfono a republicanos y demócratas para que pronunciasen elegías en las respectivas ceremonias. Así, el político organizó cuidadosamente una celebración de cuatro días para despedirse de su patria y de paso reprender una vez más a Donald Trump. Después de años de burla por parte del presidente, el senador tendría la última palabra.

«Su mensaje general fue: ‘no tiene por qué ser tan malo’», reveló Mark Salter, amigo de McCain en The New York Times. Salter insistió en que el senador no guardaba rencor personal hacia Trump, pero lo que sí quería era despedirse con eventos que promoviesen el bipartidismo. «Quería reforzar el mensaje de que hay más cosas que nos unen, que las que nos separan», añadió otro de sus amigos, Steve Duprey. Y así fue. McCain pidió a los expresidentes Barack Obama y George W. Bush que interviniesen en su funeral, que tendrá lugar mañana en la Catedral Nacional de Washington. Ambos aceptaron de inmediato, al igual que el exvicepresidente Joe Biden. «John es la historia de EE.UU. fundada en el respeto, la decencia y la intolerancia por el abuso de poder», dijo ayer Biden en la Iglesia bautista de Phoenix (Arizona). Tras sus palabras y acompañado del My Way de Frank Sinatra, el féretro puso rumbo a la capital, donde hoy será trasladado al Capitolio.

El actor Warren Beatty, el fundador de Fedex, Frederick W. Smith, o el secretario de Defensa, Jim Mattis, son algunas de las personas a quienes McCain pidió que fuesen portadores de su propio ataúd, pero si hay una presencia que acaparará todas las miradas esa será la de Vladimir Kara-Murza, un activista ruso que sobrevivió a dos intentos de envenenamiento por su oposición a Vladimir Putin. McCain llamó a Kara-Murza el pasado verano para que también portase su féretro. Todo un símbolo en estos tiempos.

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